Parte I. I.2.- Las Vacaciones


Parte I

 

 I.2.- Las vacaciones

  


   La semana siguiente transcurrió "sin incidentes", más allá de lo habitual, ciberataques desde prácticamente todo el mundo, centenares o miles de intentos a la hora, se espía de todo, desde tesis doctorales hasta últimos desarrollos de laboratorios, continuas búsquedas de claves bancarias, la mayor parte de las ocasiones sólo buscan información para obtener un beneficio económico a cambio, y es hasta ahí hasta dónde llegaba mi trabajo. Es el mundo del espionaje del siglo XXI, hoy día se espía desde una silla a miles de kilómetros de distancia, y todo consiste en quien es más listo, si quien protege o quien ataca, es una guerra al estilo clásico, pero digital, en el fondo es comparable a las batallas que cada día miles de jugadores hacen desde sus ordenadores por todo el mundo conectados a red, poco que ver con aquellas historias de espías del siglo XX, más románticas, con más contacto humano (al menos eso pensaba entonces). Si piensas que toda la información que pasa por tu ordenador no es analizada, más si eres una persona que trabaja para algún organismo o centro de una relativa importancia, entonces piensas equivocadamente.



   Por fin llegó el ansiado 1 de agosto, ya había pasado una semana desde la reunión y lo cierto es que mi cabeza estaba más pensando en las vacaciones, mi mente sólo podía ver aquella habitación de hotel frente a una playa de arena blanca, tumbado con mi pareja, Caroline, en una hamaca entre dos palmeras con una suave brisa y el ruido de las olas del mar, tomando un daikiri. Nos levantamos a las 6.00 a.m., desayunamos, nos duchamos y un buen café, los últimos retoques, repasar la maleta y esperar a la llegada del taxi que nos llevaba hasta el aeropuerto. Una vez llegamos al aeropuerto, sobre las 9.00 a.m. nos encontramos con dos parejas más, entre ellas iba mi mejor amigo, Ryan, nos conocíamos desde la infancia, crecimos y estudiamos juntos hasta el último curso antes de la Universidad, allí se separaron nuestros caminos, él dejó sus estudios para dedicarse a vender seguros y yo terminé mi carrera como técnico informático, Ryan era más que un amigo, era más que un hermano, una de esas amistades que puedes contar con los dedos de una mano.



   A las 10.45 a.m. despegó el avión con rumbo a nuestra isla paradisíaca, un viaje en avión dónde más nos dedicamos a dormir que a hablar, poco que contar, llegada al aeropuerto de destino donde nos esperaba un autobús del hotel, y así hasta la habitación, un hotel de ensueño, palmeras, piscina de aguas cristalinas, playa de arena blanca, el agua del mar era de un azul claro, incluso desde una cierta distancia podían verse los peces de diferentes colores, un cielo azul, hamacas, música relajante...... Nada más colocar las maletas el primer baño en el mar era imprescindible, allí fuimos los 6, salíamos del mar, nos tumbábamos en las hamacas e íbamos al bar a tomarnos daikiris, así hasta la hora de la cena, subimos, nos cambiamos y bajamos a cenar a la luz de unas velas en una mesa junto a la playa con una música relajante, esa noche nos fuimos borrachos y sin parar de reír, hasta que nuestros cuerpos ya no podían más, bien entrada la madrugada.



    Así durante los siguientes 5 días, a partir del 6º día habíamos contratado una serie de excursiones para visitar rincones paradisíacos de la isla, así que ya la noche del 5º día nos fuimos a dormir antes. Normalmente suelo hacer entre 1 y 2 horas de gimnasio al día, incluso en vacaciones, así que antes de la excursión del 6º día, me levanté antes y bajé al gimnasio, dónde estuve unas 2 horas para recuperar forma física, después a hacer la excursión, muchas risas y mucha juerga, todo fantástico. Durante los días 7º, 8º y 9º también teníamos programadas excursiones, el 8º y el 9º día eran a otras islas, por lo que teníamos que tomar el barco. El 10º día era ya el día de vuelta a casa.



   El 9º día ocurrió algo que cambió todo. Me levanté antes para bajar al gimnasio y poder hacer ejercicio durante dos horas, como había hecho los tres días anteriores, sin embargo, cuando llevaba media hora me dio un fuerte tirón muscular en la pierna, el fisioterapeuta del gimnasio tuvo que aplicarme un producto y darme unos masajes hasta que el dolor se calmó y me recomendó que al menos ese día dejase de hacer ejercicio, seguí su consejo y subí a la habitación. Normalmente Caroline solía dormir, o al menos eso creía, hasta un rato antes de que llegase del gimnasio, ya que los días anteriores me la encontraba justo duchándose, así que supuse que estaría durmiendo, me preparé para entrar en silencio a la habitación, conforme me iba acercando a la puerta comencé a escuchar una conversación, supuse que era la televisión, y abrí la puerta suavemente. La televisión estaba apagada, pero seguía escuchando la conversación que procedía del baño, el baño estaba con la puerta entreabierta, me acerqué con sigilo y escuché el llanto de Caroline, me sobrecogí al instante, y mi primer impulso fue ir corriendo a abrazarla, sabía que su padre estaba en situación delicada, hacía poco que había sufrido un infarto, y estuvo a punto de fallecer, igual le habían comunicado algo relacionado con su padre, pero algo me frenó. Cuando miré por el hueco de la entrepuerta pude verla pegada a la pared de la bañera hablando por su teléfono móvil y con lágrimas en los ojos, en ese momento comenzó a decir:



- Caroline: "No puedo, no puedo más, ya no puedo más"



   Mientras lloraba y sollozaba, se ve que la persona al otro lado del teléfono le decía algo, y ella continuaba.



-  Caroline: "No puedo, esto ya es insoportable, para ti es fácil, pero dentro de poco ya no podré ocultar mi barriga, seguirá creciendo en mi interior"



   Mi mente se nubló en ese momento, "¿Creciendo en su interior? ¿qué?, ¿qué está pasando?, ¿qué es esto?", pero tenía que tener sangre fría y seguir escuchando, necesitaba saber qué estaba ocurriendo, Caroline continuaba su conversación.



- Caroline: "Tenemos que terminar con esto, fue un error, ha sido un error seguir, teníamos que haberlo parado cuando lo supimos, Andrew no se merece lo que le estamos haciendo"



   En ese momento ya supe que aquello no estaba relacionado con su padre, tu mente siempre trata de justificar un comportamiento de la persona a la que amas, pero allí había algo que ya no podía justificar. El corazón comenzó a latirme aceleradamente, notaba las palpitaciones, y mi mente, que pensé preparada para todo, daba signos de hundimiento, un escalofrío me recorrió el cuerpo de arriba a abajo, ya sabía que aquello era algo gordo. Caroline continuó hablando:



- Caroline: "En cuanto lleguemos allí, tenemos que dejarlo, no soporto ya estar al lado de Andrew, no soy buena actriz, trato de ocultar mis sentimientos, y los primeros días aquí ha sido fácil, pero todo vuelve a mí, no puedo dejar de pensar en lo que llevo dentro de mí, no puedo dejar de imaginar que quien está a mi lado eres tú y no Andrew".



   En ese mismo momento me derrumbé, no quise escuchar más de la conversación, en sigilo salí de la habitación, no podía hacer nada, estaba bloqueado, bajé al bar a tomarme una copa, necesitaba echar un trago, necesitaba descargar, no sabía qué hacer. No podía ir a la excursión, no podía seguir con aquello, tenía que salir de aquella maldita isla, de repente me sentí aprisionado, sentí como si la isla encogiese y no tuviese kilómetros para coger mi moto y salir a 200 km/h de allí. Necesitaba alejarme de ella, sólo se me ocurrió subir a la habitación, entrar normalmente y coger mi teléfono móvil, poner la excusa de que había tenido una fuerte lesión y que me iba a acercar al médico más cercano para que me mirase más detenidamente, y que ese día ya no podría ir a la excursión. Así lo hice, subí a la habitación, entré haciendo ruido, para que se notase, Caroline seguía en la ducha, al oírme me dijo:



- Caroline: "¿Ya estás aquí, cariño?"

- Andrew: "Sí, cariño, voy a salir urgente al médico porque he tenido una lesión muscular en el gimnasio, no me esperéis para la excursión, si puedo, cogeré el siguiente barco para la isla e iré, y si no me quedaré por aquí, a ver qué me dice el doctor"

- Caroline: "Cariño, espera, ¿es grave?, espérame, voy contigo, termino de ducharme y me visto"

- Andrew: "No, tranquila, tú disfruta de la excursión, no quiero amargaos el día, estamos de vacaciones, ya me apaño, tampoco es tan grave, sólo quiero ver que no haya rotura, que se trata sólo de un tirón muscular"

- Caroline: "¿Estás seguro?, no, espérame que voy contigo"

- Andrew: "No, mujer, ya salgo, nos vemos esta noche"

- Caroline: "Espera, ya he terminado"



   Ya no esperé, me despedí y salí por la puerta, Caroline bajó a recepción a preguntar por mí, y fue al fisioterapeuta del gimnasio, el cual le confirmó que había tenido una lesión muscular, pero no podía permanecer en aquella isla, sólo nos quedaba una noche para estar juntos, al menos el día ya me lo había quitado de en medio. Cogí un barco que salía para otra isla y me fui allí, sólo, necesitaba pensar, relajarme, en aquella isla pasé todo el día, deambulando de un lado para otro, sin rumbo fijo, no podía dejar de pensar en las palabras de Caroline. Cuando llegó la hora de volver a la isla del hotel, sólo se me ocurrió que debía mantenerme frío, y que tenía que saber quién era la otra persona, ¿algún compañero de trabajo de ella?, le iba a partir la cara cuando lo viese, sólo tenía ganas de zurrarle. Necesitaba ver su teléfono móvil para ver cuál era el número que la había llamado o al que ella había llamado, necesitaba saber quién era él.



   Llegué a la isla del hotel en el último barco que salía de la otra isla, ni siquiera cené, mi mente sólo tenía un objetivo, saber quién era él, preparé mi cuerpo para actuar, como si nada ocurriese, ya estaba acostumbrado, aunque claro, para el trabajo, aquí había sentimientos más difíciles de controlar, pero tuve la suficiente sangre fría para seguir actuando. Cuando llegué al hotel, subí a la habitación y allí estaba ella, esperando, tenía cara de preocupación.



-  Caroline: "Llevo todo el día pensando en ti, no he disfrutado nada, te he llamado muchas veces pero tu teléfono me daba como apagado o fuera de cobertura"

- Andrew: "Sí, tuve que ir a otra isla donde me dijeron que vivía el mejor doctor de la zona, ya sabes que con estas cosas no se puede jugar"

- Caroline: "Podías haber dicho en el hotel que ibas a otra isla, me tenías muy preocupada, he llamado a la recepción más de 20 veces para ver si sabían algo de ti"

- Andrew: "Lo siento, cariño, ya sabes que soy muy maniático con lo de las lesiones, seguramente en el barco no haya cobertura, y al llegar el médico apagué el móvil para que me pudiese revisar bien"

- Caroline: "Podías haberme llamado, no te costaba nada, no he parado de pensar en ti en todo el día, he pasado un día fatal, y no me esperaste esta mañana"



   En ese momento se puso a llorar, ciertamente parecía haber estado preocupada por mí, sin embargo no podía dejar de pensar en la conversación que había escuchado por la mañana, ¿qué tenía en su barriga?, pero en ese momento mi único objetivo era averiguar quién era él, así que tenía que actuar.



- Andrew: "Lo siento, cariño, estas manías mías a veces me sobrepasan, tienes razón, tenía que haberte llamado, he sido muy egoísta, sólo he pensado en mí".



   Aunque mis sentimientos me decían que no, me incliné a abrazarla y consolarla, le repetí que lo sentía varias veces hasta que se calmó, luego traté de destensar el ambiente hablando sobre la otra isla y que ella me contase algo de lo que habían visto. Sabía que la televisión ayudaba a que se quedase dormida, así puse la televisión y una película, al cabo de unas dos horas noté que se quedó dormida, abrazada a mí. Me levanté, se despertó ligeramente y me preguntó:



- Caroline: "¿Dónde vas?".

- Andrew: "Al baño, cariño"

- Caroline: "Ah, vale"


 Fui al baño y esperé a que se quedase dormida de nuevo, cuando la noté profundamente dormida fui a su bolso y saqué su teléfono móvil en silencio, estaba a sólo unos instantes de saber de quién era aquel teléfono, sólo tenía que buscar la hora de la llamada en el identificador de llamadas, al ir a encender el móvil, me di cuenta que estaba apagado, y que para encenderlo necesitaba el pin.



- Andrew: "Mierda, piensa Andrew, piensa"



   Para eso uno trabaja en seguridad informática, ¿cuál podía ser el número del pin?, tenía sólo tres intentos. Pensé que normalmente las personas suelen usar el año de nacimiento o la fecha de su nacimiento, así que probé, primer fallo. Me quedaban dos, ¿una combinación distinta con el día de su nacimiento y el año?, podía ser, así que probé combinar el día, mes y año, fallé. Me quedaba sólo una, la última, sino ya haría falta el PUK, de repente recordé la clave de su ordenador portátil, Caroline no era una persona que llevase muchas claves, de hecho la clave de su portátil era la misma que la de la combinación de su maleta, así que probé, ¡¡¡¡¡ bingo !!!!!. Móvil abierto. Rápido fui a ver "llamadas entrantes" entre las 7.30 a.m. y las 8.30 a.m., no encontré nada, había llamado ella, así que a "llamadas salientes", justo en ese momento:



- Caroline: "¿Andrew?, ¿dónde estás, Andrew?"



  Estaba con el teléfono en la mano encerrado en el baño, pero su bolso estaba abierto, si se levantaba y entraba me habría descubierto, tuve que salir del baño rápidamente y me dirigí a la cama.



- Andrew: "Nada, cariño, estoy algo flojo de barriga, debe ser que he comido algo que no estaba en buenas condiciones"

- Caroline: "Ah, vaya, lo siento"



   En ese momento el móvil estaba sobre la mesa del baño y el bolso abierto, de repente ella se levantó.



- Andrew: "¿dónde vas cariño?"

   Con voz somnolienta ella respondió:

- Caroline: "Al baño, cariño, no aguanto más"

- Andrew: "No te aconsejo entrar al baño ahora mismo, si hueles eso te aseguro que no dormirás en toda la noche"

- Caroline: "¿Tan mal está?"

- Andrew: "No te imaginas, estaba dentro respirando con una toalla"

- Caroline: "Vaya, pues nada, aguantaré un poco"

 - Andrew: "Mejor, te lo aseguro, lo que te ibas a encontrar ahí no te iba a gustar nada"



   Y volvió a tumbarse, nuevamente abrazada a mí. Tuve que esperar otro rato a que se quedase dormida de nuevo, aunque ahora ya sabía que tarde o temprano se levantaría para ir al baño, lentamente separé su brazo y me levanté en profundo silencio, no tenía mucho tiempo para ver el móvil y apuntar el número, así que salí para el baño nuevamente. Cogí el móvil y lo encendí.



- Andrew: "Mierda, patrón de bloqueo de pantalla".



   En ese momento sólo pensé, ¿pero por qué tanta seguridad?, enseguida recordé que ese era justamente mi trabajo, sólo tenía unos minutos, tenía que hacerlo todo en silencio, con la luz apagada, tres intentos para desbloquear la pantalla y sólo coger un maldito número de teléfono.



   Sangre fría, mente fría, primer intento la combinación más usada, fallido. ¿Qué patrón puede seguir?, vamos, piensa rápido, no tienes tiempo. Claro, su número de pin en un teclado numérico, síguelo, segundo intento.......fallido. Maldita sea, en ese momento pensé, ¿cómo sabes el número que acaba de marcar una persona?, sólo sigue sus huellas en el teclado, el patrón de bloqueo suele dejar un rastro en la pantalla porque es lo más usado, apaga la pantalla y mira si hay un rastro, pero sin encender la luz..... finalmente..... ¡¡¡¡¡bingo!!!!!!. Ya tenía el teléfono nuevamente encendido, sólo tenía que ir a llamadas salientes, y buscar la hora. Finalmente, allí estaba el número, afortunadamente sólo había una llamada a esa hora, pero el número no tenía nombre, no había contacto asociado, sólo me quedaba anotar el número y buscar quien era el propietario, justo en ese momento Caroline se despertó nuevamente, ya no tenía tiempo de apuntar, al día siguiente salía el avión de vuelta a casa y ya no tendría más oportunidades de coger su teléfono móvil sin que ella lo viese, sólo me quedó memorizar el número, apagar rápidamente el móvil, meterlo en el bolso lo más rápido que pude, cerrar el bolso y colocarlo detrás de la puerta. 



- Caroline: "Andrew, necesito entrar al baño, ya no aguanto más"

- Andrew: "Sólo un momento por favor, me estaba lavando, prendo un fósforo para que se vaya el olor"

- Caroline: "Vale, no tardes"



   Cogí un fósforo y lo encendí para que oliese a quemado, suele ser un buen método para disimular olores, incluso cuando no los hay.



-  Andrew: "Ya puedes entrar"



   Y Caroline entró en el baño, los dos volvimos a la cama, y dormí apenas dos horas, cuando nos levantamos, Caroline preguntó:



- Caroline: "Andrew, ¿has visto mi bolso?"

- Andrew: "No, cariño, no lo he visto"

- Caroline: "Vaya, estaba detrás de la puerta del baño, juraría que anoche lo puse al lado de la cama"

- Andrew: "No sé, tú sabrás dónde pones tus cosas"

- Caroline: "Si, no sé, ayer estaba muy despistada, me tenías muy preocupada"

- Andrew: "Es normal, estas manías mías, disculpa, la próxima vez te llamaré"



   En ese momento vino hacia mí, y me abrazó, parecía que se sentía culpable. El resto del día transcurrió con normalidad, comimos, hicimos las maletas, y, gracias al uso de reglas nemotécnicas, el número de teléfono permanecía en mi cabeza, no quise apuntarlo, quizás por miedo, cuando llegásemos a casa ya miraría, era como si quisiera olvidarme por ese día y sólo pensar en el regreso.

   Durante todo ese tiempo no le comenté nada, sólo hablamos del viaje y lo que habíamos visto, si ella quería que me lo contase, mientras tanto sólo pensaba en averiguar a quien pertenecía aquel maldito teléfono, una vez lo supiera ya actuaría, aunque sí tenía claro que aquel había sido mi último viaje con Caroline, y que a la vuelta todo habría terminado.

          

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