Parte I. I.4.- El desengaño



Parte I

 

 I.4.- El desengaño

 

  

Creo que esa fue una de las horas más largas de mi vida, aparqué el coche en el garaje del apartamento y llamé a un taxi, no quería conducir por si ocurría algún incidente o no pudiera controlar mi estado de ánimo. El taxi me dejó a las puertas del Café Maxim, y allí me senté en una mesa a esperar, me hacía muchas preguntas, me repetía una y otra vez, ¿por qué? ¿por qué precisamente él?, ¿qué había ocurrido?, ¿cómo se lo iba a preguntar?, ¿quién inició la relación?, ¿cuánto tiempo había durado?, reconozco que tenía ganas de zurrarle, pero de algún modo, sabía que también tenía mi parte de culpa en esta historia al ver el sufrimiento de Caroline, aun así era un sentimiento de impotencia, de rabia, de dolor, de amargura, no era un trago fácil, pero había que ser valiente, había que enfrentarse al problema, dolía, pero no importaba, mi mente necesitaba respuestas.  

   Mientras pensaba, y cuando apenas quedaban 10 minutos para la hora en la que habíamos quedado, llamó Peter.

- Peter: “Disculpa, Andrew, no he podido llamarte antes, tenía asuntos personales que resolver, al final Frank ha podido venir”
- Andrew: “Lo supuse, si no llamas es porque estaba solucionado”
- Peter: “Sí, gracias por estar a disposición de la empresa, no esperaba menos de ti”
- Andrew: “De nada”

   Peter era para mí como mi maestro en la profesión, había aprendido mucho trabajando a su lado, me enseñó mucho, sobre todo al principio y siempre me había apoyado, pero era muy severo, y tenía la costumbre de llamar en horas fuera de trabajo e incluso en vacaciones, sabía que no le iba a decir que no. Pero sobre todo culpaba a mi trabajo de no haber podido estar más atento a Caroline, y Peter representaba mi trabajo, en aquel momento no hubiese dudado en darle un buen puñetazo.

   Entonces Peter, se despidió, sus palabras sonaron un tanto extrañas:

- Peter: “Bueno, Andrew, nos vemos el lunes, pórtate bien, y no te metas en líos, no merece la pena”
- Andrew: “De acuerdo, hasta el lunes”

   Me quedé pensando en sus palabras, y decidí tomarme aquella conversación de otra manera, tan sólo necesitaba saber el porqué, y cómo ocurrió, así que me planteé la conversación en un tono algo más amable, como si nada hubiera ocurrido, esperando el momento.

   Puntual, como siempre, Ryan entró por la puerta del café, sí, era él, mi mejor amigo, el amigo de la infancia, aquel en el que siempre había confiado, era más que mi hermano, pero, como otras veces, tenía que disimular, tenía que actuar.

- Ryan: “Buenos días, chaval, ¿qué tal la vuelta?”
- Andrew: “¿Qué tal tío?, muy bien, ayudando a mi padre y preparándome para empezar el lunes”
- Ryan: “Vaya viaje que nos hicimos, no me lo pasaba tan bien desde que fuimos a Tailandia, vaya playas, vaya islas, ha sido maravilloso”
- Andrew: “Sí, lo cierto es que ha sido un viaje totalmente diferente, me ha cambiado la vida”
- Ryan: “Sí, a mí también, vengo nuevo, con las pilas recargadas, dispuesto a vender seguros a quien se me ponga por delante”
- Andrew: “Y, ¿qué tal tu mujer, Mary? ¿cómo se ha tomado la vuelta al trabajo?”
- Ryan: “Bueno, ella lo lleva peor, pero contenta, qué remedio le queda, y….. ¿Caroline?”

Su tono de voz se rasgó y carraspeó ligeramente al preguntarme por Caroline.

- Andrew: “Bueno, tiene muchos problemas en casa, bueno, qué te voy a contar…..”
- Ryan: “Ya, ya me contó”
- Andrew: “¿Ella te contó?”

   Comenzó a ponerse algo nervioso, Ryan era un tipo al que le costaba ocultar sus emociones, se notaba cuando se ponía tenso.

- Ryan: “Sí, bueno, lo que hablamos allí, en las vacaciones”
- Andrew: “¿Sí?, ¿lo hablamos?, no lo recuerdo”
- Ryan: “Sí, bueno, verás ….mmmm…. ah …..sí, ya recuerdo, el día que te fuiste a visitar al médico a la otra isla por lo de tu lesión, ella me, bueno, nos contó el problema”
- Andrew: “Ah, sí, lo de la pierna, sí, me dio un dolor bastante fuerte”
- Ryan: “¿Ves?, si hubieses contratado un seguro médico de viaje no te hubieses tenido que gastar dinero en el médico, eso te lo hubiese cubierto. Y hablando de seguro, tengo aquí los papeles para que me los firmes, te he mejorado mucho las condiciones, ah, y encima te he bajado el precio en el seguro del coche, tú no te preocupes, que ya sabes que me encargo de todo, no tienes que avisar a mi antigua empresa, ya lo hago todo, tú sólo echas un garabato aquí y todo listo, campeón”

   Lo cierto es que no tenía ninguna intención de firmarle los papeles, sabía que se llevaba un buen bocado de comisión y, después de lo ocurrido, y de las pocas ganas que tenía de contarme la verdad, pues tenía que hacer un regate en corto.

- Andrew: “Ah, lo del seguro, te lo agradezco, oye, ¿y las bonificaciones? ¿no las pierdo?”
- Ryan: “Bueno, a ver, algunas sí, no te voy a mentir”
- Andrew: “Eso, no me mientas, dime la verdad, por favor, toda la verdad”
- Ryan: “Sí, vale, las bonificaciones las pierdes, pero con lo que te he mejorado en el precio, ahora pierdes algo, pero en un par de años ya estarás igual”

   Me interesaba volver a lo que necesitaba saber.

- Andrew: “Oye, Ryan, dime, ¿por qué te has ido de tu antigua empresa?, llevabas allí la tira de años, y tenías un buen sueldo, incluso me comentaste que te iban a ascender a jefe de zona, no entiendo por qué te has ido, ¿te han mejorado las condiciones?”
- Ryan: “Es una larga historia, Andrew, no te quiero aburrir, anda fírmame aquí y ya hablaremos de eso”

   Le pillé, cuando decía “no te quiero aburrir”, ya sabía que allí había algo gordo, le conocía muy bien, y sabía que empezaría a soltar en breve, sólo hacía falta una cervecita.

- Andrew: “Espera, pedimos unas cervezas y me cuentas, anda, que te veo con ganas”

   Pedimos las dos cervezas, ahí comenzó a relajarse, y empezó a largar.

- Ryan: “Andrew, no quiero que comentes esto con nadie, y ni mucho menos con Mary, el pasado mes de abril tuve un grave problema con mi jefe de zona y con la empresa”
- Andrew: “¿Qué ocurrió?”
- Ryan: “Verás, hace unos meses la hija de un buen cliente tuvo un accidente de tráfico y quedó inválida. El chico que conducía el coche iba borracho, y eso era un agravante, pero además había tomado drogas, ella también, los controles dieron positivo. Yo le tramité la cobertura de la póliza, les había hecho la póliza, y les aseguré que el seguro cubriría todos los gastos”
- Andrew: “Y, ¿qué ocurrió?”
- Ryan: “Mi jefe me dijo que los agravantes de alcohol y drogas suponían una rebaja en la indemnización y en los costes del tratamiento que tenía que tener de por vida. Eso no se lo podía comunicar a mi cliente, perdería mi prestigio, hablarían mal de mí y de la empresa”
- Andrew: “Y, ¿qué hiciste?”
- Ryan: “Todo cuanto pude, mi antigua empresa dijo que sólo iba a pagar el 50% de los gastos, que el resto debían correr por parte del cliente, y se agarró a una cláusula que dice que si te subes a un coche de una persona que sabes que va bebida y drogada, el seguro sólo cubre una parte de los gastos, porque también eres responsable, sabes que el conductor no está en condiciones, es como tirarte a un lago lleno de cocodrilos.”
- Andrew: “Tiene un cierto sentido, pero, ¿cómo sabía el seguro que ella sabía que el conductor iba bebido y drogado”
- Ryan: “No lo sabían, sólo lo suponían, ese era el problema, y me encargaron a mí avisar al cliente, era su palabra contra la del seguro, si querían que el seguro les indemnizase por más dinero, debían acudir a los tribunales, pero eso tampoco lo cubría el seguro jurídico, porque iban bebidos y drogados. Esos malditos cabrones sólo miran por el dinero, hacen lo que sea para ahorrarse unos dólares, y si tienen que mentir, aunque sea para una persona joven que ha quedado inválida para el resto de su vida, no lo dudan. Eso no se lo podía decir, no a ese cliente, entré en un estado de ansiedad, y durante unos días apenas pude dormir.”
- Andrew: “Te entiendo, menudo panorama”
- Ryan: “No te puedes imaginar, ver el dolor de una familia desgarrándose por una hija inválida, y tener que ir a decirles que el seguro que yo les había vendido sólo les iba a cubrir la mitad de los gastos, que el resto lo tendrían que pagar ellos, no sabía ni por dónde empezar”
- Andrew: “Bueno, y entonces, ¿qué ocurrió?, me tienes en ascuas”
- Ryan: “Verás, Andrew, contigo tengo confianza y te lo puedo contar. La mañana en que tenía que ir a contarle aquello a aquella familia no me pude contener, llegué a la oficina cruzado, agarré a mi jefe del cuello y le empujé contra la pared, era más grande, pero no me pude contener, nos liamos a golpes, nos repartimos leña pero bien repartida, acabé con un ojo morado, la nariz sangrando y varias contusiones. No hubo denuncia por su parte, había empezado yo, pero el tipo después no me denunció, y podía haberlo hecho, podía haberme echado de la empresa, pero tampoco lo hizo, no era un mal tío, le comprendo, obedecía órdenes, y lo pagué con él.”
- Andrew: “Vaya”
- Ryan: “Sí, Andrew, sí. Después de zurrarnos salí de la puerta de su despacho y le dije que lo haría, que le diría al cliente que no le podía pagar el 100% de los gastos, pero le dije que culparía a la empresa de todo, y que me iría de la empresa en cuanto se lo dijera. Su nariz y la mía sangraban, con un pañuelo se quitó la sangre y asintió con la cabeza. Sabía que a él tampoco le gustaba la decisión de la empresa, pero ya sabes, los beneficios están por encima de todo, él también tenía hijos y familia que mantener y su sueldo dependía de aquello, ¡¡¡¡¡maldito mundo!!!!!”
- Andrew: “Y, ¿lo hiciste?”
- Ryan: “Con todo el dolor de mi corazón, llegué con el ojo morado y con restos de sangre en el traje, les dije que había hecho cuanto estuvo en mis manos, que incluso me había pegado, literalmente, con mi jefe, para que aquello no fuese así, rompieron a llorar, “si no eran pocas desgracias, ahora otra más”, repetían una y otra vez. Menos mal que una persona de su familia me agradeció el gesto que había tenido por defenderles de aquella manera, que demostraba un gran aprecio hacia ellos al incluso pegarme y sufrir daños por ellos.”
- Andrew: “Y esa persona que te lo agradeció tanto fue………. Caroline

   Su rostro cambió inmediatamente, se puso en posición defensiva, su mano comenzó a temblar, no podía sujetar la copa de la cerveza, tuvo que soltarla, me miró asustado, mantuve la mirada, mantuve la posición, no me inmuté, Ryan no sabía por dónde salir.

- Ryan: “No…..no…….., ¿qué sabes tú?, ¿qué estás diciendo?”
- Andrew: “Ryan, has dicho que esa persona que sufrió el accidente era una chica y que quedó inválida, esa chica es Rose, la hermana de Caroline, ella tuvo el accidente en febrero, y tú les comunicaste que el seguro no cubriría con todos los gastos en el mes de abril. Caroline y su padre contrataron los seguros contigo, tú la convenciste”

   Ryan comenzó a negarlo todo, pero sabía que estaba acorralado, no podía escapar de aquella situación. Lo cierto es que Ryan era más bien impulsivo, poco cauto, no meditaba bien sus palabras, y con una cerveza te contaba todo, el problema es que aquí había algo más que contar, y supongo que su duda sería si conocía su relación con Caroline, y, sobre todo, si sabía lo del hijo que esperaban. Ryan comenzó a hundirse.

- Ryan: “Sí, está bien, está bien, mi cliente era Caroline, pero eso no quiere decir nada”
- Andrew: “¿No quiere decir nada?, ¿a qué te refieres?”
- Ryan: “Bueno, Andrew, nada, no quiere decir nada”
- Andrew: “No te comprendo, ¿hay algo más que tengas que decirme?”
- Ryan: “No, no, ¿qué es lo que tendría que decirte?”

   En ese momento dudé, ya no sabía si seguir con aquella conversación esperando a que me contase todo, o directamente cortar por lo sano y decírselo, al fin y al cabo aquello era un sufrimiento inútil para los dos, le miré fijamente a los ojos, tan sólo esperaba que él fuese capaz de captar lo que mis ojos le decían, pero él evitaba una y otra vez mi mirada, y negaba con la cabeza de forma repetida.

   Esperé unos minutos pacientemente a que me contara la verdad, pero de su boca no salía ni una sola palabra, así que decidí cortar por lo sano,

- Andrew: “Vamos a terminar con esto, Ryan”
- Ryan: “¿Lo sabes, verdad?, ¿Quién te lo ha dicho? Caroline, ¿no?, o ha sido esa amargada de Rose, tenía que ser ella, sabía que nos iba a traicionar, se lo dije a Caroline, se lo dije, que no confiase en ella……”
- Andrew: “Sé todo, Ryan, todo, hasta lo de vuestro hijo”

   En ese momento Ryan se derrumbó, y comenzó a llorar en medio del café, repetía incesamente:

- Ryan: “Lo siento, Andrew, lo siento, no sabes cuánto lo siento”

   Ya me contó todo,

-Ryan: “Te fallé, os fallé, Caroline era tu novia, y el maldito seguro se lo vendí yo, para mí aquello era algo personal, además Rose era sólo una chiquilla, no podría imaginar tu cara cuando te enterases de que el seguro que le vendí había actuado de una manera tan puerca, me sentía sucio, sentía que os había fallado, pensaba en ti, pensaba en Caroline, pensaba en Mary, ¿qué clase de profesional era? ¿qué clase de amigo?. Mi padre me decía que la familia, los amigos y los negocios son como el agua y el aceite, que no se pueden mezclar, porque al final siempre salen problemas y todo se convierte en personal, pero no hice caso, necesitaba el dinero de las comisiones, y vosotros eráis clientes. Al menos tenía que partirme la cara por vosotros, ¿qué otra cosa podía hacer?”
- Andrew: “Deberías haberlo hablado con nosotros, podríamos haber buscado una solución y denunciar al seguro”
- Ryan: “Ya sabes que no soy como tú, tú eres un tipo frío, calculador, yo no puedo con estas cosas, me superan, no tengo paciencia”

   Paró un instante, echó un buen trago de cerveza y siguió hablando, 

- Ryan: “Caroline estaba desesperada, no sabía dónde ir ni a quién acudir, el día en que fui a comentarle lo del seguro aquello fue un drama, encima su hermana se había cortado las venas dos días antes. Cuando me vio entrar por la puerta con el ojo morado y la sangre en el traje y con la cara que llevaba, ya sabía que algo iba mal, les conté todo, no pude contener las lágrimas, ella vio en mí a un amigo que había luchado por ella, que había hecho todo lo que estuvo en sus manos para salvarla, se abrazó a mí, aquella chica necesitaba cariño, nadie le daba cariño, nadie la escuchaba, nadie la atendía”
- Andrew: “No me machaques, vale, no me machaques”
- Ryan: “No, tío, no ahora vas a tener que escuchar, aunque no te guste, y aunque nos zurremos después. Caroline no tenía a nadie que la escuchara, fue ella quien me abrazó y quien me curó las heridas, se sentía tan agradecida que me pidió que nos viésemos esa misma noche si a mí me apetecía, y la vi en un estado tan deteriorado que dije que sí, sólo nos conocíamos de cuando habíamos salido en pareja y cuando fui a firmar los seguros, nada más. Todo empezó esa misma noche, a partir de ahí nos hemos seguido viendo, las vacaciones han sido un martirio de evitar miradas, de culpabilidades, ella me ha repetido una y otra vez que tú no te merecías lo que te estábamos haciendo, y eso me ha desgarrado por dentro”
- Andrew: “Y, ¿no pensaste ni por un momento que era mi pareja? ¿que sólo tenías que haberme llamado y decirme que necesitaba consuelo? ¿tan egoísta fuiste?”
- Ryan: “Y, ¿por qué no te llamó ella?, no era yo sino ella quien debía buscar consuelo en ti, ¿o es que tú no la hacías caso?”

   En ese momento perdí los nervios y di un puñetazo en la mesa, las cervezas saltaron y se derramó parte del líquido, toda la gente en el café nos miró, el camarero se acercó y preguntó si ocurría algo, me calmé y seguí intentando pensar en frío, sentía rabia porque en el fondo Ryan tenía parte de razón, pero también sabía que había sido un egoísta, porque podía haberme llamado y habérmelo dicho, Ryan también la buscó, había atracción, quizás de momentos anteriores, y él aprovechó el momento de debilidad.

   No dije nada más, pedí la cuenta, pagué mis cervezas y mi café, y me fui sin despedirme, fue la última vez que vi a Ryan, nunca más hemos vuelto a hablar. 

   Fui para casa caminando, el trayecto era largo, pero necesitaba despejarme, ya conocía la verdad, ya sabía cómo había ocurrido todo, y eso, en cierto modo, me tranquilizaba, sólo quedaba hablar con Caroline ese sábado, supuse que Ryan la llamaría nada más salir del café, él era así, no podía callarse. En ese momento tuve el impulso de llamar a Mary, la mujer de Ryan y contarle la verdad, pero imaginé que Ryan no tardaría en contárselo, ahora su relación con Caroline ya no era ningún secreto, y, conociendo a Caroline, no abortaría, así que Ryan tendría que hacerse cargo de aquel niño y dejar a Mary. Sabía que Ryan quería profundamente a Mary, y que le iba a doler mucho a los dos, pero supongo que Ryan debió pensarlo dos veces antes de quedar con Caroline y encima dejarla embarazada.

   Durante toda esa noche estuve pensando en si llamar o no a Caroline el sábado y cerrar la relación de una manera más formal, o simplemente dejarlo estar y ya no volver a vernos, pero en mi interior reconocía que no había sido la persona que Caroline necesitó, si ella hubiese visto en mi a alguien preocupado por sus problemas y que luchase con ella, como luchó Ryan con su jefe, todo habría sido diferente, ella vio en Ryan al héroe que necesitaba, sé que no estaba enamorada de él, pero en aquel momento de debilidad, Ryan supo cómo tratarla y buscó el sexo con ella, fue un cabrón oportunista. Caroline me llamó, me buscó y no me encontró porque le di más importancia a mi trabajo que a ella, y Ryan le dio lo que ella necesitaba, aquel día en que su hermana se cortó las venas ni siquiera fui a consolarla, ni siquiera estuve con ella, eso ya no me lo perdonó y sé que fue la gota que colmó su vaso, amar es mucho más que sólo un buen sexo o unas buenas vacaciones, amar es estar al lado de la persona que amas cuando más lo necesita.

  Por otro lado de la conversación quedó un hilo pendiente que tampoco me gustaba que quedase sin atar, Ryan supuso que fue Rose quien me lo dijo, y tampoco quería que la muchacha cargase con una culpa que no tenía, Caroline tenía que saber cómo me enteré de todo, de todas formas Caroline también sabía que tarde o temprano no podría ocultar su barriga, y todo se hubiese sabido, así que el sábado por la mañana la llamé, por su tono de voz ya sabía que Ryan le había contado todo,  y quedamos en el pub irlandés a las 8.00 p.m. dónde nos habíamos conocido, a la hora en que nos habíamos conocido, ¿qué mejor lugar y hora para una despedida por el resto de nuestras vidas?, todo acabaría dónde empezó.

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