Parte I. I.5.- La separación. "Sólo cuando el amor te da un trago amargo comprendes lo dulce que es"
Parte I
I.5.- La separación
Y allí estábamos, los dos sentados en la misma
mesa, en el mismo pub, a la misma hora y tomando la misma marca de cervezas que
el día en que nos conocimos y nos enamoramos. Le pedí al que ponía la música
que por favor pusiera también la canción que escuchábamos cuando nos conocimos.
Los dos habíamos llegado puntuales, nos saludamos, nos dimos un beso en la
mejilla, y nos sentamos, es de esas situaciones en la que no sabes muy bien qué
decir, hay un silencio que ninguno sabe cómo romper.
Así que arrancamos los dos a la vez,
- Caroline: “¿Te acuerdas…..?”
- Andrew: “¿Te acuerdas….?”
Nos reímos, el ambiente no era tenso, más bien
nostálgico, es de esas situaciones en la que no sabes muy bien qué va a
ocurrir, pero lo cierto es que cuando la tuve delante sólo podía pensar en todo
lo bueno que habíamos vivido, sólo deseaba que esos últimos momentos con ella
no fuesen dramáticos, sé que ella sentía lo mismo, lo notaba en su mirada, más
bien sentir todo aquello que nos había unido, de aquellos viajes maravillosos,
del amor que sentimos uno por el otro, de aquellas noches de sexo, de placer
intenso, de pasión. Era una noche sin reproches, sin amarguras, así deseábamos los
dos que fuesen nuestros últimos momentos juntos.
En esos momentos me olvidé de todo, sentí que
estaba con Caroline como al principio, cuando nos enamoramos, durante toda esa
noche los dos nos comportamos como si nos enamorásemos otra vez, tan sólo nos
limitamos a hablar de nuestros recuerdos, de nuestras vivencias juntos, beber
cerveza y reír juntos, el tiempo se nos pasó tan rápido que me hubiese gustado
seguir con ella así eternamente, y sé que ella sentía lo mismo, sientes cuando
alguien te sigue amando.
Salimos del pub, nos dejamos llevar por el
momento, nos fuimos al apartamento e hicimos el amor con una pasión muy
intensa, como nunca antes lo habíamos hecho, nuestros cuerpos no se querían
separar, parecían pegados uno a otro, mis labios recorrían su cuerpo una y otra
vez, podía sentir cada poro de su piel, varias horas de pasión y desenfreno,
sin parar, ni siquiera sabía que nuestros cuerpos podían estar excitados
durante tantas horas y aguantar un ritmo tal alto, aquello no terminaba, llegábamos
y, sin descansar, volvíamos a entrar y volvíamos a llegar juntos, nuestros
cuerpos estaban sincronizados, queríamos más y más y más……… ninguna de las
veces anteriores fue tan intensa como la de esa noche, sólo tenía ganas de
estar a su lado, no podía, no quería que aquello terminase nunca.
No dijimos nada, sólo vivimos y
disfrutamos el momento, los dos sabíamos que aquella era nuestra última noche
juntos, y ninguno quería romper la magia, no podríamos estar más juntos, pero
nuestro amor perviviría para siempre a través de aquella noche mágica.
A la mañana siguiente la llevé a su casa, nos
bajamos del coche, y cuando llegó el momento de despedirnos le dije:
- Andrew: “Caroline, sólo quiero una última cosa”
- Caroline: “Dime vida mía”
- Andrew: “No culpes a Rose, ella no me ha dicho nada”
Ella dirigió el dedo índice de su mano derecha
hacia sus labios, lo besó y lo deslizó suavemente por mis labios, mientras lo
deslizaba me dijo:
- Caroline: “Ssshhhhh, sólo quiero una última cosa”
- Andrew: “Dime”
- Caroline: “Que sepas que te he amado como nunca antes y
como nunca volveré a amar a ningún otro hombre”
Sólo pude decirla:
- Andrew: “Nunca te olvidaré, nunca, te amo vida mía”
Sólo nos miramos, sabíamos
que aquel momento había llegado a su fin, me giré, volví a entrar en el coche y
me alejé, veía a Caroline a través del espejo retrovisor, permaneció en la
puerta de la casa con los brazos cruzados y llorando hasta que el coche se
perdió al final de la calle, fue la última vez que la vi, nunca la he olvidado,
una parte de mi alma se quedó con ella.
Cuando dejé de verla por el espejo retrovisor
me di cuenta de que estaba lleno de sentimientos y emociones que sabía que
estaban ahí pero era incapaz de verlos, que realmente amé a Caroline, por
primera vez en mi vida podía ver claramente esos sentimientos y emociones, eran
claros y cristalinos como el agua pura, sólo cuando la perdí lo
comprendí.
Sólo cuando el amor te da un trago amargo
comprendes lo dulce que es.
Ese mismo día recogí mis cosas del apartamento,
y comuniqué al casero que lo dejaba, que me preparase la cuenta, quería que
todo el recuerdo que me quedase de aquel apartamento fuese el de esa última
noche. Llamé a mi padre y le dije que me iba a vivir con él por un tiempo, que
tenía que tomar una decisión muy importante y necesitaba a mi familia a mi
lado, mi padre no era un hombre de hacer preguntas, le venía bien la compañía,
así que ese día fue el último día que también vi aquel apartamento, sólo tengo
el recuerdo de una noche de amor y pasión. Me llevé conmigo lo más importante,
a la mudanza le encargué que le llevase a Caroline sus cosas y todo lo que
tuviera algo de valor, y que la preguntasen, si no quería algo que lo llevasen
a una organización de caridad.
Un par de años después mi padre me contó que
Caroline tuvo su hijo, pero nunca llegó a irse a vivir con Ryan, según le
dijeron a mi padre Caroline ya no volvió a estar con Ryan desde aquel día en
que nos despedimos, se quedó cuidando de su hermana Rose y de su madre, su
padre murió antes de que naciera su hijo. Mary se separó de Ryan en cuanto supo
la verdad, y Ryan entró en la bebida, estuvo un tiempo en Alcohólicos Anónimos,
y sólo se desenganchó cuando Mary volvió con él, Mary terminó perdonándole y ha
estado ayudando a Caroline económicamente para que al niño no le falte de nada.

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