Parte II. II.1.- El novato
Parte II
II.1.- El novato
Con las prisas ni siquiera me había fijado a dónde me
dirigía, estaba más preocupado de tomar aquel vuelo que de cualquier otra cosa.
Cuando entré al interior del avión, coloqué mi bolsa en la parte superior, me
senté, al momento despegó el avión y, por fin en el aire, antes de mirar el
billete, el piloto dio su discurso de bienvenida, el tiempo aproximado de
vuelo, la ciudad de destino, y las condiciones meteorológicas.
No podía creerlo,
iba a una ciudad al sur del país, más conocida por sus playas y sus juergas, no
digo que estuviese mal, pero imaginé que sería a alguna ciudad con un centro
universitario importante, en fin, durante el vuelo traté de relajarme, gasté
los últimos dólares que llevaba en una pizza, un refresco y una chocolatina, y
dormí algo, había tenido mucho stress para tomar el avión y me costó relajarme.
Por fin llegamos al aeropuerto de destino, Peter me había dicho que una persona
estaría esperándome a la llegada, como no tenía maleta, en cuanto pasé los
trámites típicos de llegada, salí por la sala de la terminal de llegadas que
correspondía a mi vuelo, pero no vi ningún cartel, y ninguna persona se acercó
a mí, “llegará tarde”, pensé. Esperé pacientemente, poco a poco la gente del
vuelo se iba marchando, al final me quedé sólo esperando, y allí no aparecía
nadie, por fin, una media hora después de que la última persona se hubiese
marchado una mujer vestida con un traje negro se acercó a mí, llevaba una
etiqueta en su solapa dónde podía leerse “Air Valley”.
- Azafata de aeropuerto de llegada: “¿El Sr. Andrew?”
- Andrew: “Sí, buenos días”
- Empleada de Air Valley 1: “Acompáñeme, por favor”
Y seguí a aquella
mujer hasta el mostrador de Air Valley en el aeropuerto, me presentó a su
compañera,
- Empleada de Air Valley 2: “Buenos días Sr. Andrew,
necesito por favor que me deje su documentación”
- Andrew: “Claro, un momento”
Busqué en mi
bolsillo la cartera con la documentación y se la entregué:
- Andrew: “Aquí tiene”
- Empleada de Air Valley 2: “De acuerdo, un momento por favor”
Comprobó que la
documentación estaba en regla, me miró a la cara para comprobar que la foto
coincidía y me preguntó la fecha de nacimiento.
- Empleada de Air
Valley: “Muy bien, Sr. Andrew, la persona que venía a recogerle nos ha pedido
por favor que le disculpásemos porque tuvo que marcharse en cuanto aterrizó el
vuelo por un asunto personal urgente, nos ha entregado este sobre para usted”
- Andrew: “Ah, de acuerdo, vaya, gracias”
- Empleada de Air Valley 2: “Gracias a usted caballero, que
tenga un buen día”
Estaba impaciente
por ver el contenido del sobre, me senté en un banco del aeropuerto y lo abrí,
en el interior había una tarjeta y una nota:
“Consigna de
aeropuerto número 352. Tiene dos horas desde la llegada del vuelo”
Vaya, tenía sólo 30
minutos para recoger lo que había en aquella consigna, y, como no, las
consignas estaban en la otra punta del aeropuerto, con prisas otra vez.
Al llegar a la
consigna entregué la tarjeta y me dieron una pequeña maleta bastante
deteriorada, como no sabía lo que había en aquella maleta, tenía que buscar un
apartado dónde poder abrirla sin llamar demasiado la atención, así que fui al
baño. Una vez en el baño abrí la maleta, tenía un pijama, unos pantalones
vaqueros usados, dos camisetas usadas, unas gafas de sol, un par de zapatillas
usadas, objetos de aseo personal, y un sobre. En el interior del sobre había
500 dólares, documentación, un paquete de tabaco con un mechero, un teléfono
móvil y unas instrucciones.
“En este sobre encontrará
una documentación con una nueva identidad, a partir de este momento usted
deberá identificarse con el nombre que aparece en la documentación, recuerde,
no debe confundirse.
Cambie su ropa
actual por la que encontrará en esta maleta, e introduzca su ropa anterior,
junto con toda su documentación anterior, tarjetas, y su antiguo teléfono móvil
en la bolsa de viaje o maleta que haya traído consigo desde su origen, a
continuación llévela a la oficina de objetos perdidos del aeropuerto e indique que
se lo ha encontrado abandonado en el baño que está situado junto al mostrador
de Air Valley, no se identifique en ningún momento.
Después deberá
dirigirse a la calle Donovan, busque un alojamiento en la zona, no se preocupe
por cual, una vez allí pida alojamiento para 5 noches, al 6º día le
localizaremos, recuerde no perder en ningún momento su teléfono móvil, el
teléfono es de prepago, no puede recargarlo ni realizar llamadas, no puede
enviar ningún mensaje, no envíe ninguna carta ni comunique a nadie dónde se
encuentra, es de vital importancia, si lo hace consideraremos que el contrato
ha sido cancelado y usted despedido. Sólo tiene 500 dólares para vivir por su
cuenta durante este tiempo.
Una vez haya leído
estas instrucciones utilice el mechero que encontrará en el interior del
paquete de tabaco, entre en un baño y queme estas instrucciones, asegúrese bien
que no quede nada legible en los restos quemados.
Bienvenido novato”
Como siempre he
hecho, seguí al pie de la nota las instrucciones, siguiendo cada uno de sus
pasos escrupulosamente, sin dejar ningún cabo suelto. Una vez cumplidas, me
dirigí a la zona de taxis, y esperé la cola para tomar uno que me llevase hasta
la calle Donovan.
- Taxista: “Buenos días, caballero, ¿a dónde se dirige?”
- Andrew: “A la calle Donovan, por favor”
El taxista se giró
con cara de asustado, me vio con aquellos vaqueros usados, camisa usada y
zapatillas de deporte usadas, lo cierto es que tenía un aspecto poco formal.
- Taxista: “Oiga, ¿está usted seguro de querer ir a esa
dirección?”
- Andrew: “Sí, claro”
Con una voz algo
temblorosa me dijo,
- Taxista: “Sabe que para ir allí le tengo que cobrar un
suplemento por peligrosidad, si no, no me meto en esa zona”
Cuando me dijo
aquello me quedé algo sorprendido, pero no podía decir absolutamente nada,
debía seguir con mi papel.
- Andrew: “Y, ¿cuánto cobra usted por esto?”
- Taxista: “Mire, la carrera normalmente para la ciudad son
unos 35 dólares, si no quiere pagar el suplemento de peligrosidad le puedo dejar
en una zona de la ciudad que está a unos 4 kilómetros de donde quiere ir, y
después ir usted caminando, para mí sería lo mejor, no quiero problemas, igual
por cobrarle a usted 50 dólares más acabo muerto”
“Joder”, pensé en
mi interior, “¿dónde me voy a meter?”, pero aquello ya no tenía vuelta atrás,
ya había aceptado lo que me tocase, así que a seguir, como sólo tenía 500
dólares, la verdad es que 4 kilómetros, acostumbrado a hacer ejercicio y correr
todos los días, no se me hacía mucho, y si gastaba 85 dólares en una carrera,
me quedaba menos y tenía que pagar hotel y comida, así que nada, acepté
quedarme a 4 kilómetros de la zona.
- Andrew: “De acuerdo, déjeme lo más cerca posible de la
calle”
- Taxista: “Muy bien caballero, se lo agradezco, tengo
familia, ¿sabe?, y me gustaría llegar vivo a mi casa hoy”
- Andrew: “De acuerdo, de acuerdo”
El taxista me dejó
lo más cerca posible de la calle Donovan, y me dio un mapa dónde me indicó cómo
llegar a esa calle. El mapa es de esos que dan en los centros turísticos, allí
todos los taxistas llevan unos cuantos para repartir, en el mapa venía
claramente indicado que la zona era de “alta peligrosidad” y que meterse en
aquella zona de la ciudad era bajo responsabilidad única y exclusiva de la
persona que lo hiciese. Me puse a caminar siguiendo el mapa, a 1 kilómetro,
aproximadamente de dónde me dejó el taxista había una vía de tren y un paso
subterráneo que hacían las veces de “frontera” entre las dos zonas de la
ciudad, aquel paso subterráneo estaba lleno de jeringuillas de drogadictos,
pintadas, el olor a pis y a basura era insoportable, levanté la maleta y
procuré no pisar nada, al otro lado del túnel apareció una zona deprimida, un
grupo de casas habitadas pero con una suciedad y un hedor insoportables.
“Vaya manera de
empezar una nueva vida y vaya sitio al que me han mandado”, pensé, me lo estuve
pensando antes de entrar allí, no me imaginaba ni de lejos que mi nuevo trabajo
pasaría por algo así, pero ya no tenía mi documentación, siempre podía haber
vuelto atrás, pero ya sabía que atrás no me quedaba nada. Tenía 27 años, había
visto en las películas sitios así, en mi ciudad también había una zona
deprimida, pero nunca había entrado, ni siquiera con el coche, la veía desde
lejos, desde la autopista, en 27 años era la primera vez que pisaba un lugar
así.
Tras cruzar un
descampado lleno de basura, allí no entraban los camiones de la basura, aquello
era un vertedero apestoso, llegué a la primera calle, traté de memorizar las
calles para evitar ir con el mapa por la calle y, por supuesto, tratar de
evitar hablar con nadie.
Si mi coche era una
chatarra, los coches que allí se veían no tendría una palabra para
describirlos, al entrar en la primera calle de la zona, ya se oían los gritos
en los bloques de pisos, al doblar la segunda calle, unos drogadictos
peleándose, verdaderos zombis, las caras eran chupadas, delgadas, esas personas
consumidas por la heroína. Las calles estaban llenas de aguas sucias, el olor
era insoportable, la basura tirada por las calles, en medio de todo aquello
todavía recuerdo la mirada de una pequeña, una niña que no tendría más de 8
años, era de origen africano, tenía el pelo oscuro, ondulado, esa mirada se me
clavó en el alma, aquella niña miraba pidiendo que la sacaran de allí. Tenía
que seguir, no podía pararme, con las pintas que llevaba y las gafas,
afortunadamente, pasaba algo desapercibido, así que continué hacia la calle
Donovan.
La calle Donovan
era la calle de las prostitutas de la zona, cuando entré en la calle, se me
acercaron no menos de 30 chicas, todas con faldas muy cortas y enseñando
prácticamente todo su cuerpo, había de todas las nacionalidades y colores,
hispanas, africanas, europeas, asiáticas, americanas….. creo que me hablaron en
más de 10 idiomas, todas se acercaban y me decían lo mismo, “guapo, ¿vienes a
mi habitación?” y me tocaban el trasero una y otra vez. Tenía que buscar
alojamiento por la zona, claro, todos los alojamientos eran las habitaciones
que las prostitutas alquilaban. Avancé un poco más en la calle, y casi al
llegar al final el panorama cambió, empezaba la zona de los gays, todo lleno de
chicos jóvenes en busca de clientes.
Uno era un chico de
buena familia, aunque mi padre no era una persona que hubiese ganado mucho
dinero nunca habíamos estado en un ambiente así, aquello era para mí algo
desconocido, lo había visto en películas, pero sólo cuando entras en ese
ambiente empiezas a sentir la miseria y la desesperación. Y allí tenía que
quedarme 5 noches, 6 días y no sabía si alguno más, tenía ganas de vomitar, no
podía entrar en aquel infierno, tuve que hacer de tripas corazón, y ponerme a
buscar alojamiento, así que me puse a buscar, pregunté en varios
“alojamientos”, todos cobraban por horas, en torno a 20 dólares la hora.
Haciendo cálculos el dinero no me llegaba, tenía que comer, así que a seguir
buscando, al final un tipo de origen latino se me acercó y me preguntó si
buscaba alojamiento, que me ofrecía una habitación por 50 dólares la noche,
tampoco tenía mucho dónde elegir. Seguí a aquel tipo hasta el hostal que tenía,
la habitación estaba en el sótano, junto a una cocina, las cucarachas habían
construido un fuerte allí, corrían por el suelo, por las paredes, la cama era
metálica, las sábanas estaban agujereadas, y llenas de manchas. Joder, tenía
que salir de allí, ¿cómo me iba a meter en aquel tugurio?, pero no había más
opciones, el dinero no me llegaba, así que acepté.
Esa noche no pude
dormir, el trasiego de gente era continuo, los gritos de las prostitutas eran
continuos, se pegaban entre ellas por una habitación, el tipo de la entrada al
alojamiento era un machaca que medía casi 1.90, gordo, lleno de tatuajes, y
pegaba a las prostitutas para que no se peleasen. Durante la noche escuché
varios disparos del exterior, gritos, peleas. Tomé la decisión de sólo ir a
dormir allí, así que por la mañana, cogí todo, lo metí dentro de la maleta y
salí hacia la otra zona de la ciudad, allí buscaba un bar donde me aseaba,
desayunaba, paseaba, comía, cenaba, y por la noche volvía a aquel
infierno, por supuesto en la habitación no dejaba nada. Tenía que caminar 8
kilómetros todos los días, y atravesar aquel mundo de prostitutas, prostitutos,
drogadictos, basura, suciedad, miseria, jeringuillas…, pero no me importaba.
Al tercer día, cuando
salí por el pasillo hacia la otra zona de la ciudad, me paró un coche de
policía, se bajaron dos policías y, con muy malos modales, al menos modales a
los que no estaba acostumbrado, me dijeron:
- Policía 1: “Eh, tú, ¿dónde te crees que vas?”
- Andrew: “Buenos días, agente, a desayunar a un bar”
- Policía 2: “Danos la maleta y ponte contra el coche con
las manos hacia arriba y las piernas abiertas”
El policía 1 cogió
todo lo que llevaba en la maleta y lo tiró por el suelo, con bastante desprecio,
uno estaba contra el coche con las manos hacia arriba y las piernas abiertas y
me giré para incriminarle:
- Andrew: “Oiga, oiga, que son mis cosas, eso no lo puede
hacer”
En ese momento el
policía 2 me dio un fuerte golpe con la porra en el muslo de la pierna,
- Policía 2: “¿Te he dicho que te puedes mover, capullo?,
como vuelvas a darte la vuelta te pego un tiro”
Y llevó su mano a
la pistola, “Joder”, dije para mí, aquello no era como me había tratado la
policía otras veces, aquí era diferente. Como no llevaba nada, aguanté el
cacheo, y estuve callado el resto del tiempo, finalmente al ver que estaba
limpio, me dijeron:
- Policía 1: “Te
llevamos viendo ya dos días entrar y salir de ahí dentro, ¿qué coño estás
haciendo?”
A ver cómo le
explicaba mi situación al policía, ¿qué le decía?, claro, pensándolo fríamente,
tenía toda la pinta de ser un camello que salía para vender mercancía y
meterla, pero allí estaba, atrapado en una situación en la que no podía contar
nada, así que me inventé una historia sobre la marcha.
- Andrew: “Verá, agente, me he enamorado de una prostituta y
no soporto verla allí dentro”
- Policía 2: “Jajajajajajajajaja, míralo que simpático es el
capullo, había oído historias divertidas pero te has superado, cabrón,
jajajajajajajaja”
- Policía 1: “no nos tomes el pelo, capullo, aquí sabemos lo
que hay, te vamos a estar siguiendo todos los días, en cuanto salgas de ese
túnel aquí vamos a estar, cuando vayas a entrar al túnel, aquí vamos a estar,
cómo te pille con algo te meto un paquete por el culo para el resto de tu
vida"
Y se marcharon,
salí a hacer lo mismo que en los dos días anteriores, pero ahora me fijaba y
había agentes de policía siguiéndome. Volví a entrar para hacer noche en
aquella pocilga, me tumbé a dormir, bueno, digamos que me tumbaba. Esa noche,
en torno a las 3 de la madrugada dieron una patada a la puerta de la
habitación, entraron dos matones de origen africano, sin poder reaccionar me
sujetaron y me pusieron un pasamontañas en la cabeza, no podía ver nada, con un
marcado acento de barrio bajo sureño:
- Matón 1: “Acompáñenos, su eminencia”
Me dieron un golpe en la espalda, me sacaron
y me subieron a un coche, al cabo de unos 10 minutos, me subieron a un piso, me
sentaron en una silla, me maniataron, y allí estuve esperando unos 5 minutos.
Al cabo de unos 5 minutos oí los pasos de alguien que abría la puerta, y
comenzó a hablarme:
- Desconocido: “Buenos días, Michael, ya he visto tu
documentación, dime, Michael, ¿te apetece algo?, ¿una cerveza? ¿una dosis?, qué
quieres, ¿farlopa? ¿pastillas?”
A ver qué dices en
ese momento, así que me inventé la misma historia que con los policías, al
menos mantener la misma versión a un lado y al otro.
- Andrew: “Buenos días, señor, sólo he venido porque estoy
enamorado de una prostituta que trabaja aquí”
- Desconocido: “Jajajajajajajajajaja, qué cabrón, que bueno,
nunca había oído una excusa así, jajajajajajaja, me caes simpático”
- Andrew: “Es la verdad, señor”
- Desconocido: “tu acento no es de por aquí, tú vienes del
este del país”
- Andrew: “Sí señor, me enamoré de esa chica allí y me
enteré hace poco que había terminado por aquí, la estoy buscando”
- Desconocido: “Sí, muchos y muchas terminan aquí, pero aquí
se entra, y ya no se sale, si es verdad lo que dices seguramente ya esté
muerta, no duran mucho”
- Andrew: “Espero que no, señor, la quería mucho”
- Desconocido: “Mira, capullo, no sé si me estás tomando el
pelo o no, pero te voy a estar siguiendo y observando, si te metes en mi
terreno y te veo vendiendo, no te lo voy a decir dos veces, te mato”
- Andrew: “De acuerdo, señor, en sólo dos días me iré, se lo
prometo”
- Desconocido: “Esta mañana mis chicos te vieron hablando con
la poli, ¿no serás un chivato, verdad?”
- Andrew: “No, señor, ellos me golpearon”
- Desconocido: “Sí, ya me dijeron los muchachos, y ellos no
suelen golpear a sus confidentes, pero sí a los camellos. Bien, te doy tres
días para marcharte de aquí si no has encontrado a tu chica”
- Andrew: “De acuerdo, señor”
Me cogieron y me
volvieron a llevar a la habitación, allí me empujaron dentro, sin quitarme el
pasamontañas. Ahora tenía que fingir, tenía que buscar a una chica imaginaria
en aquel mundo de podredumbre, y no podía salir fuera durante dos días más, si
salía aquellos polis me podían detener y podía destapar todo, podrían averiguar
quién era en realidad, y todo habría terminado, y dentro el matón me había dado
sólo tres días, justo lo que necesitaba.
A la mañana de 4º
día salí, le tuve que dar unos dólares al machaca del alojamiento para que me
cuidara la maleta, ¿cómo iba a salir fuera todo el día con el móvil y la
documentación? ¿y si me robaban?. No podía ducharme porque el baño era
asqueroso, no podía afeitarme por miedo a coger una infección. No tenía más
remedio, me inventé una chica, una descripción y salí fuera a preguntar por
ella, notaba que los matones del barrio me seguían, pero tenía que seguir con
aquel acto, busqué un sitio para desayunar y comer, lleno de prostitutas,
prostitutos, proxenetas, drogadictos, camellos, matones, y junto a ellos tuve
que comer.
Así durante el 4º
día, al 5º día repetí lo mismo, aquella tarde dos proxenetas se me acercaron y
me amenazaron:
- Proxeneta 1: “Mira chaval, no sé qué has venido a hacer
aquí, pero deja de preguntar, las chicas son nuestras”
- Proxeneta 2: “Tu chica no está por aquí, y si ha estado
seguramente esté con los zombis o ha muerto ya, si te veo preguntando más,
amaneces muerto”
Joder, menudo
panorama, allí me perseguía todo el mundo, policías, proxenetas, matones,
chulos……., menos mal que era el 5º día, pasé la noche. Al amanecer del 6º día,
en torno a las 7.35 a.m. de la mañana recibí, por fin, una llamada.
- Llamada desconocida: “Recoja un sobre en recepción a su
nombre”
Subí con
desesperación a recoger aquel sobre, bajé a la habitación, lo abrí y contenía
una nota:
“Vaya a la calle Nubia, y espere la llegada de un coche a
las 12.00 a.m., es una furgoneta de color gris oscuro, cuando se pare, abra la
puerta trasera y entre en la zona de mercancías”

Comentarios
Publicar un comentario