Parte II. II.3.- La primera misión



Parte II


II. 3.- La primera misión


  

   La instrucción terminó el día 7 de diciembre de 2003, era un domingo, los dos siguientes días me los dieron libres, me permitieron hacer una llamada telefónica a mi padre, y otra a mi madre.

- Padre: “Andrew, hijo mío, por fin llamas, sólo me llegaban tus cartas, pero qué duros son en esa universidad, hijo mío”
- Andrew: “Sí, papá, son bastante estrictos, tengo que estar muy concentrado en el trabajo, he tenido que adaptarme, y ponerme las pilas, es un buen trabajo, estoy contento”
- Padre: “Me alegro, hijo, ¿estás feliz?”
- Andrew: “Claro, papá, bueno no tengo mucho más tiempo, ¿estáis bien?”
- Padre: “Sí, hijo, algunos achaques de la edad, pero bien, tu hermano pequeño también”
- Andrew: “De acuerdo, papá, te volveré a llamar tan pronto como tenga más tiempo, te quiero”
- Padre: “De acuerdo hijo, te quiero”

    La llamada con mi madre fue como siempre, en su tono habitual, como le dije, la llamaría de vez en cuando, con eso ella ya estaba contenta, al fin y al cabo no dejaba de ser mi madre y uno su hijo.
   El día 9 de diciembre la Sra. Wen me citó para que nos viésemos a las 9.00 a.m. en una sala del edificio 2B, puntual acudí a la cita. Al llegar a la sala había una pantalla grande dónde podía verse un mapa de América del sur, entré en la sala y cerraron la puerta.

- Sra. Wen: “Buenos días, Andrew, ¿ha descansado bien?”
- Andrew: “Buenos días, sí, gracias”
- Sra. Wen: “¿Preparado entonces para su primera misión?”
- Andrew: “Claro, deseando entrar en acción”
   Imaginé que por fin iba a entrar en la sala de ordenadores de la instalación y comenzar a desarrollar código, lo estaba deseando, me iba a oxidar después de casi 2 meses sin tocarlo.

- Sra. Wen: “La empresa ha recibido un encargo de las autoridades colombianas. Desde hace un tiempo sospechan que el gobierno venezolano apoya a la guerrilla colombiana y los financian, entre otras cosas, con gasolina. El precio de la gasolina en Colombia es casi 5 veces superior al de Venezuela, y existe un tráfico ilegal de combustible entre la región de La Guajira en Colombia y la región de Zulia, en Venezuela, no conocen exactamente quienes proporcionan la gasolina ni todos los contactos, aunque sospechan que hay miembros del gobierno venezolano implicados. Su misión consiste en romper los códigos de seguridad que protegen los servidores que tienen esa información y averiguar todos los nombres implicados en el tráfico ilegal de combustible”
- Andrew: “De acuerdo, necesito un buen ordenador, y una buena conexión e inmediatamente me pongo con ello”
- Sra. Wen: “Me temo que eso no es tan sencillo, Andrew. Espías del gobierno colombiano han descubierto que los servidores no se encuentran conectados a internet, se ha probado prácticamente de todo, pero esos servidores donde se almacena esa información no están conectados a internet, no se puede acceder a ellos remotamente”
- Andrew: “Vaya, si es un problema, sí”
- Sra. Wen: “Utilizan un sistema de red cerrada, es decir, existe una red aislada, dónde hay conectados varios ordenadores y, al menos, que sepamos, 2 servidores. No se puede acceder a esa red, ni siquiera por la línea eléctrica, ya que utilizan un generador eléctrico aislado que tampoco está conectado a la red eléctrica. Sabemos que usan un ordenador de conexión a internet en un punto de la frontera, desde dónde extraen toda la información del exterior, ese ordenador está las 24 horas del día monitorizado, pero son listos”
- Andrew: “¿Cómo de listos?”
- Sra. Wen: “Desde ese ordenador sacan la información en un dispositivo de almacenamiento, y la llevan a su red cerrada. Hemos intentado meter varios códigos cuando graban la información al dispositivo de almacenamiento para que luego cuando vuelvan a conectarlo nos transmita toda la información posible, pero en vano, deben utilizar un sistema de formateo a bajo nivel para eliminar toda la información del dispositivo”
- Andrew: “¿Han probado a meterles un virus o un gusano para destruir información?”
- Sra. Wen: “No, eso no se puede hacer, el gobierno colombiano necesita los nombres, sin información no hay contrato, si eliminamos esa información, el gobierno colombiano no nos pagará lo estipulado”
- Andrew: “Entiendo, entonces, ¿qué solución queda?”
- Sra. Wen: “Hay que conectarse a la red interna en algún punto y extraer toda la información. No se puede dejar ni el más mínimo rastro, el más mínimo incidente podría provocar un incidente y un conflicto armado entre Venezuela y Colombia “
- Andrew: “y, ¿cómo nos conectamos a esa red interna?”
- Sra. Wen: “Nuestros técnicos enviados a la zona han detectado que la red es subterránea y está en el lado venezolano, próxima a la frontera. Esa red tiene un punto débil, hemos analizado todo el suelo de la zona para ver el recorrido de los cables de red, y hemos detectado que hay una tienda de venta al público que tiene un ordenador conectado a esa red, en esa tienda tienen un contacto que transmite rápidamente cualquier información a la red. La persona que enviamos nos dijo que hay al menos dos personas encargadas continuamente de vigilar y de escribir todo cuanto ocurre hacia el interior de los servidores, no utilizan radio, ni teléfonos, es un sistema de mensajería interno que no deja ningún rastro exterior, esa información sólo está almacenada en la red interna”
- Andrew: “Sería un buen punto de entrada, pero a partir de ahí tendría que entrar en la red, desbloquear las claves de seguridad, encontrar toda la información y sacarla, no sé qué cantidad de información puede haber, necesitaría un buen disco duro con un portátil potente, y además está el problema de cómo conectarse, no puedo entrar dentro de la tienda y pedirles que me dejen conectarme, me matarían al momento”
- Sra. Wen: “Los técnicos enviados a la zona han seguido el rastro del cable con un detector, el cable va enterrado y entra a la tienda por la parte trasera. En la parte trasera hay un pequeño patio, el cable discurre unos dos metros por ese patio, hay que excavar hasta encontrar el cable, y establecer allí un punto de conexión desde el que pueda trabajar. Es el único punto seguro dónde conectarse, el resto es imposible”
- Andrew: “Pero el proceso para extraer toda la información puede llevar varias horas, y además se oiría cuando se excava, y luego como tapar el agujero”
- Sra. Wen: “Usted es el experto, tendrá que hacerlo en menos tiempo, en silencio y sin dejar rastro. Al lado del patio hay una casa donde duermen los que trabajan en la tienda, siempre hay al menos uno que está de guardia en la tienda, vigilando continuamente. Uno de nuestros técnicos pudo aproximarse al patio y dibujó en este esquema el recorrido del cable, el de la tienda estuvo a punto de descubrirle, se le olvidó desconectar el ruido que produce el detector de cables, y tenga en cuenta que allí todos tienen armas y son de gatillo fácil”
- Andrew: “Buf, me está pidiendo usted hacer en muy poco tiempo un trabajo que puede llevar horas, sin hacer ningún ruido, y con el riesgo de que el de la tienda pueda salir, descubrirme y pegarme un tiro”
- Sra. Wen: “Tendrá el apoyo de militares colombianos, dos estarán apostados para vigilar continuamente la tienda, uno más vigilará la casa mientras usted trabaja, todos van armados, y no dudarán en disparar al más mínimo movimiento de los venezolanos. El gobierno colombiano no quiere incidentes en la zona, sólo quiere nombres, así que por todos los medios tiene que evitar ser detectado. En caso extremo, recuerde que usted irá armado y ha aprendido técnicas que ahora tendrá que poner en marcha para reducir a una persona sin hacer ruido, si no le quedase más remedio, todas sus armas van con silenciador, pero haga todo lo posible para no tener que usarla, haga que su ingenio y su experiencia trabajen por usted”
- Andrew: “Va a ser muy complicado, tengo mis dudas”
- Sra. Wen: “Usted no cobra para tener dudas, piense cómo hacerlo, trace un plan y hágalo, esas son las órdenes”

   Tajante, seca, el problema era mío, tenía que solucionar aquello.

- Andrew: “De acuerdo Sra. Wen, así se hará”
- Sra. Wen: “Su avión parte hacia Bogotá el día 19 de diciembre, desde ahí cogerá un vuelo interno hacia el aeropuerto de Valledupar, en la región colombiana de La Guajira, desde allí partirá con los militares colombianos hacia su destino en territorio venezolano en las proximidades de la finca Melenara,  lleve todo el material que necesite para hacer su operación, si le falta algo consulte a los militares colombianos, ellos le buscarán allí, aunque procure llevarlo todo, allí a veces tardan en llegar los componentes y la misión no se puede retrasar”
- Andrew: “De acuerdo, Sra. Wen”
- Sra. Wen: “Sólo una cosa más, Andrew”
- Andrew: “Dígame”
- Sra. Wen: “Si le atrapan los venezolanos, los militares colombianos tienen órdenes de matarle, hay dos francotiradores apostados en la zona que estarán continuamente apuntándole, si la situación se escapa de las manos, usted no vivirá para contarlo”
- Andrew: “Es usted única para dar ánimos”
- Sra. Wen: “Y eso no es lo peor”
- Andrew: “Pues menos mal, ¿qué? ¿hay serpientes venenosas? ¿tarántulas venenosas? ¿algún bicho que si te pica te mata?”
- Sra. Wen: “Ahora que lo menciona eso no se lo había comentado, y sí, si hay algunos animales así, pero no era eso lo que le quería decir”
- Andrew: “Pues que alegría, encima trabajar con bichos venenosos”
- Sra. Wen: “Hemos recibido noticias de los servicios secretos colombianos, saben que entre sus agentes hay infiltrados o simplemente chivatos que pasan información a los venezolanos a cambio de dinero. No le puedo asegurar que alguno de los agentes que le acompañen pueda traicionarles, no debe confiar en nadie”
- Andrew: “Joder”

   La Sra. Wen se encogió de hombros, y añadió,

- Sra. Wen: “Y tienen perros peligrosos que ladran y muerden cuando alguien hace ruido o se aproxima”

   Tenía 10 días para planificar la misión, recuperar mi español que lo tenía algo abandonado y practicar con el material en un lugar de la instalación. Durante el resto de ese día estuve pensando en las necesidades de material que requería la misión y cómo planificarla, tenía que preparar aquello escrupulosamente, hice una lista de materiales necesarios, me aseguré de llevar al menos dos unidades de cada por si alguno fallaba, así que en torno a las 6.00 p.m. solicité un profesor de español para los 9 días siguientes, una zona en las instalaciones para practicar y todo el material, llevaba dos portátiles, con un total de 8 baterías, más todo el material necesario para localizar los cables, excavar la tierra, cortar los cables, empalmar una conexión para mi portátil y volver a conectar al ordenador de la tienda, por si transmitía algo que no levantase sospechas, herramientas y todo lo demás.

   Al día siguiente me levanté, desayuné y acudí a la recepción para ver si estaba todo preparado, así era, sobre las 9.00 a.m. ya tenía todo el material solicitado, me habían preparado un rincón en las instalaciones que simulaba las condiciones del lugar donde iba, incluidos dos perros que sólo mirarlos salías corriendo, un medidor de sonidos que hacía saltar una alarma cuando el sonido superaba un nivel determinado, y cable enterrado a diferentes profundidades para practicar, los cables estaban conectado a un servidor con distintos niveles de seguridad. También habían tenido el detalle de colocar un francotirador con un punto rojo que apuntaba a mi cabeza en todo momento, así me acostumbraba a trabajar bajo presión, muy detallistas los muchachos, aunque lo mejor fue una serpiente venenosa, pero venenosa de verdad, que se movía por allí.

   Después de varias pruebas durante varios días, las primeras desastrosas, como no, fui aprendiendo a realizar aquel trabajo, al principio saltaban todas las alarmas y los perros ladraban. Para los perros carne con cloroformo, a esperar a que se durmieran, lo complicado fue ir reduciendo el nivel de ruidos de la excavación, y la conexión, saltaban las alarmas y el francotirador me tiraba un globo de esos que estallan y te ponen perdido de tinta, fui bajando el volumen y me lo pusieron más difícil, me mandaban a un gigantón de 2 metros para que le redujese, qué cachondos. Finalmente fui perfeccionando la técnica y conseguí enganchar a la red sin apenas ruido, venían las pruebas del tiempo, romper el nivel de seguridad de la red y sacar la información, tenía que bajar de las 4 horas, tenía que hacer todo aquello en un tiempo record, así que probé, incluso inventé nuevas técnicas, desde luego no hay nada como trabajar bajo presión, tienes la adrenalina al máximo y tus neuronas fluyen a la perfección. A eso había que añadirle el curso acelerado de español de la zona, que no era exactamente el español que conocía, había expresiones, giros, palabras diferentes, y había que conocerlas para intentar pasar desapercibido.

   Así pasaron los días, no tenía más tiempo, y aún así sabía que debía pensar más y más para reducir el tiempo que tardaba en extraer la información, y salir de allí con sigilo, sin hacer ruido.

El día 19, antes de salir hacia el aeropuerto, sesión de maquillaje para oscurecer la piel, algunas cremas para mantener el color de la piel más moreno, lentillas de ojos de color marrón, teñir el pelo de moreno oscuro, y mi nombre pasaba a ser F.J. Vargas, vestido típico de la zona, todo estaba estudiado hasta el más mínimo detalle, hasta la marca de la mochila donde llevaba todo el material, de una conocida tienda de la zona.

  Salí hacia el aeropuerto con mi nueva identidad, tomé el vuelo hacia Bogotá, una vez allí tomé el vuelo hacia Valledupar, a mi llegada al aeropuerto de Valledupar, había una persona esperándome, me saludó,

- Civil colombiano (marcado acento colombiano): “¿Sr. Vargas?”
- Andrew: “Sí, buenos días”
- Civil colombiano: “Buenos días señor, acompáñeme, por favor”

   Seguí a aquel hombre hasta una furgoneta, en el interior de la furgoneta había 2 hombres más, todos vestidos de civiles, todos llevábamos ropas similares, pasábamos bastante bien desapercibidos. Los otros dos hombres me saludaron y arrancamos hacia nuestro destino. Durante el camino repasamos el plan, llevaban cloroformo para dormir a los perros, armas con silenciador, repasamos bien toda la zona, de animal para la jaula me habían traído….. una rata, no había bicho al que tuviera más asco en este mundo que a una rata, pero lo cierto es que el bicho enjaulado, apenas hacía ruidos, y no era raro ver ratas.

   La hora se iba acercando, sólo revisaba una y otra vez el plan, tratando de no dejar nada sin atar, llevaba días practicando. Los colombianos sabían cómo debían actuar para no llamar la atención de los que vigilaban la frontera, ahí estaba en sus manos, si alguno era un traidor, no había escapatoria, de allí no iba a salir vivo, el más mínimo ruido, el más mínimo error, y mi vida terminaba ahí, desde que había empezado mi nueva vida, esto empezaba a convertirse en rutina.

   Por fin, llegó el momento, estaba descansado porque había dormido durante el vuelo, aún así me tomé un buen café colombiano para despejarme aún más, esperamos a que anocheciera para entrar en la zona venezolana, era bastante habitual, aunque extremadamente peligroso, a un lado y al otro de la frontera había asaltantes que robaban y secuestraban si sabían que llevabas algo de valor, afortunadamente los militares colombianos ya tenían muy estudiado cómo y cuándo entrar, así que me dejé llevar, al fin y al cabo mi misión sólo consistía en diseñar la captura de la información, el resto era cosa de militares, no era mi trabajo.

   Esperamos dentro de la furgoneta, uno de los militares entró en la tienda para comprar algo y así distraer al que estaba dentro, mientras otro se encargaba de dormir a los perros con carne y cloroformo. Cuando los perros se durmieron, me hizo la señal, mientras el otro militar continuaba hablando con el de la tienda, me acerqué a la parte trasera de la tienda y entré en el patio por un hueco que había en la verja, el militar que había dormido al perro vigilaba el interior de la casa por si alguno se despertaba. Saqué todas las herramientas y me puse a buscar los cables, justo dónde habían dicho, comencé a excavar hasta localizar los cables, una vez localizados, preparé la conexión al portátil, entré en la red y comencé a buscar, ¡¡¡bingo!!!, allí estaba, pero sólo había un servidor, “¿qué raro? Me dijeron que había 2”, pensé. Ahora sólo había que romper la seguridad del sistema, lo cierto es que era bastante primitiva, quizás estaban tan seguros de que nadie podría entrar que me resultó más fácil de lo que había pensado. El militar que estaba hablando con el de la tienda tuvo que salir, ellos sabían que si hablaba demasiado tiempo el otro sospecharía, así que se fue caminando hacia la furgoneta, desde allí ambos vigilaban al de la tienda, en la penumbra de la luz de una farola. Tardé aproximadamente unos 15 minutos en acceder al servidor, ahora sólo había que buscar los datos, ya todo estaba a punto, y……….¡¡¡ bingo!!!……… ficheros .txt con listas de nombres y fechas.

   Todo estaba en silencio, iba perfecto, el plan estaba saliendo a la perfección, me sentía nervioso pero a la vez excitado, todo iba bien, quizás…….”demasiado bien”, pensé, justo en ese momento vi un punto rojo moverse por delante de mí, rápidamente me di cuenta, era el punto rojo con el que apunta un francotirador, sin pensarlo me tiré al suelo, era como instinto de supervivencia, inmediatamente después sonó un disparo sin silenciador…… era uno de los francotiradores……. Era un traidor, maldita sea, desconecté el portátil, sólo me importaba sacar el portátil de allí, dejé tirado todo lo demás, y salí corriendo hacia la furgoneta, el francotirador disparó al otro militar que estaba vigilando la casa y lo mató, al momento comenzó a salir gente de la casa armada y disparando al aire. El de la tienda salió, los militares colombianos le dispararon y cayó al suelo, corrí como alma que lleva el diablo hasta la furgoneta, alguna bala silbó alrededor mío, corría haciendo eses y tumbándome al suelo, sin correr recto como me habían enseñado en la instrucción, no me alcanzó ninguna bala, la furgoneta había arrancado y los dos militares colombianos que quedaban dispararon a otro que corría detrás de mí, subí a la furgoneta y salimos de allí en dirección a la frontera colombiana.

   Sabían que íbamos a ir, varias unidades militares o paramilitares, no sabía porque no los veía bien, nos perseguían, llegamos a una finca dónde nos ocultamos esperando pasar desapercibidos, cuando llegaron los venezolanos comenzaron a disparar, rociaron con gasolina y comenzaron a prender fuego, gritaban que eran contrabandistas, arrancaron de nuevo la furgoneta y salimos de allí a todo lo que podía correr la furgoneta, como iban más gente en coches y aquella furgoneta era una marca y un color muy usados en la zona, pasamos algo desapercibidos en la huida, unidades del ejército colombiano estaban esperando, pero no podían intervenir, se hubiese organizado un conflicto, sin mirar para atrás seguimos hacia el interior de Colombia, ya no nos siguieron, los venezolanos sólo habían penetrado hasta dónde sabían que podían llegar.

   Nos estaban esperando, la misión iba perfecta, demasiado perfecta, quizás querían saber hasta dónde íbamos a llegar, habían apagado uno de los dos servidores sólo pude obtener ficheros de nombres y fechas, pero esos nombres eran sólo de contrabandistas, gente sin importancia a nivel político, me limité a transferir el fichero a la empresa conforme a las instrucciones que me habían dado.

   Salí en el primer vuelo hacia Bogotá con otro pasaporte y otra identidad, y de ahí a mi lugar de origen, allí no podía estar más tiempo para no levantar sospechas, días después escuché por la radio la voz de un mandatario colombiano diciendo que no debía hacerse un océano por un vaso de agua, o algo así, por aquel incidente, varias personas fallecieron durante aquel incidente de uno y otro lado.   

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