Parte II. II.5 .- El hilo de la vida
Parte II
II.5.- El hilo de la vida
La
conversación con la Sra. Wen continuaba, pero hubo un repentino cambio de
ritmo,
- Sra.
Wen: “Esta misión está programada para la primera semana de abril”
- Andrew:
“Y, ¿mientras tanto?”
- Sra.
Wen: “La compañía ha decidido que usted está aún muy verde y necesita
maduración, verá, Andrew, esto es una empresa privada y se necesitan
resultados, usted es una inversión y los inversores y la compañía esperan
resultados, después del fracaso en Venezuela, dónde la compañía esperaba
recuperar al menos lo invertido en su período de formación, tiene usted que
realizar algunos trabajos menores que cubrirán parte de su salario”
Vamos a ver qué significaba esto de trabajos “menores”, la Sra. Wen continuó:
- Sra.
Wen: “Del día 24 de diciembre al 2 de enero puede usted viajar para pasar con
su familia la navidad, se reincorporará el día 3 de enero, si así lo desea,
recuerde que sólo puede ver a su familia 2 veces al año, como se le había
dicho, en caso contrario puede permanecer en las instalaciones dónde continuará
su proceso de formación. Los gastos de las vacaciones corren todos por su
cuenta, debe pagar también el importe de la furgoneta que le trasladará hasta
el aeropuerto dónde se encuentra la universidad con la que usted tiene
contrato, su vuelo debe salir y volver allí”
- Andrew:
“De acuerdo, me gustaría estar con mi padre”
- Sra.
Wen: “Le comprendo. Los trabajos menores están relacionados con su experiencia
en su anterior empresa, si bien esta vez usted estará del otro lado, será un
atacante, tendrá que extraer la información que la compañía le requerirá, debe
emplearse al máximo, aquí cada dólar cuenta y usted debe demostrar a la
compañía que es rentable”
Bueno, algo de mi trabajo, ahí podría demostrar mis habilidades y demostrar a
la compañía que merecía que ellos apostasen por mí.
- Andrew:
“De acuerdo”
- Sra.
Wen: “Valoro su actitud, le comunico igualmente que su trabajo lo deberá
compatibilizar con un período de instrucción a un nivel superior al que
previamente ha hecho, el próximo día 3 de enero se le darán todos los detalles
al respecto”
- Andrew:
“De acuerdo”
- Sra.
Wen: “Pase ahora a la sala 431, allí le espera el director del departamento de
informática, le informará de los trabajos que debe ir realizando”
- Andrew:
“De acuerdo, y gracias por su confianza”
- Sra.
Wen: “¿Confianza?, no, Andrew, de momento usted no tiene mi confianza, eso hay
que ganarlo, ya no nos veremos hasta el día 3 de enero. Feliz navidad y feliz
año nuevo”
Me dejó algo planchado, se nota que la misión de Venezuela había hecho mucho
daño en mi imagen, notaba una cierta hostilidad en su actitud hacia mí, y
aquella contestación lo demostró.
- Andrew:
“Feliz navidad y feliz año nuevo”
Me sentía como un patoso, como alguien que no sabía moverse en ese mundillo, no
había hecho bien mi trabajo, aunque pensaba que mi planificación había sido
perfecta, lo cierto es que los demás opinaban lo contrario. Fue un golpe muy
duro para la autoestima.
Ahora tenía que pensar en recuperar esa imagen, así que subí a la sala 431 con
la mejor actitud, con ganas de demostrar lo que valía, allí estaba el director
del departamento de informática, la sala tenía varios ordenadores, y había
varios compartimentos cerrados con cortinas, se oían los teclados pero no se
podían ver a las personas, sólo al director, que tenía una mesa en el centro de
la sala con varios monitores desde dónde monitorizaba a todas las personas que
allí estaban picando código.
Me recibió:
-
Director de informática: “Pase, pase, ¿Andrew?”
- Andrew:
“Sí, buenos días”
-
Director de informática: “Bien, no hay tiempo para presentaciones. Cada día que
usted venga a esta sala se le asignará un trabajo, en el trabajo se le dan
instrucciones necesarias. No puedo ayudarle en nada, ni yo ni ninguno de sus
compañeros, sólo quiero resultados, no se puede levantar de su asiento hasta
que no entregue el resultado que se le pide, si necesita pedir comida tiene un
teléfono y puede llamar a la cafetería para que se la suban, pero de aquí no se
mueve nadie hasta que no salga con su resultado, si se queda sin dormir, es su
problema, pida café, ¿entendido?”
- Andrew:
“¿Y si termino antes mi trabajo?”
-
Director de informática: “¿Tan bueno se cree capullo?, bien, le daré los
trabajos más complicados, ¿alguna otra pregunta, novato?”
- Andrew:
“No, señor”
En el ejército es mejor no preguntar mucho, es mejor responder con un “sí
señor” o un “no señor”, lo demás es meterte en problemas innecesariamente, así
que por bocazas ese día me fui a dormir a las 3.35 a.m., pensé que la sala se
cerraba, que tendría un horario, pero no, en aquella sala se trabajaba las 24
horas del día, por turnos, y el siguiente director de la sala de informática
era aún más cabrón que el primero. A las 8.30 a.m. tenía que entrar otra vez a
picar código, afortunadamente ese era mi terreno, y me movía como pez en el
agua, los resultados fueron buenos y rápidos, ahí comencé a recuperar
confianza.
Llegó el día de las vacaciones, otra vez a una furgoneta tapada por detrás con
destino al aeropuerto de la ciudad dónde estaba la universidad con la que tenía
el contrato nacional, avisé a mi padre de mi llegada, se puso muy contento.
Tomé un taxi hasta la casa de mi padre, y allí estaba el hombre, se notaba
felicidad en su cara, aunque no era un hombre de expresar muchas emociones, lo
cierto es que siempre habíamos estado cerca, ahora era distinto.
Pasé la navidad con mi padre, mi hermano pequeño, su mujer y su hijo pequeño,
típica navidad en familia, poco que contar. En los días siguientes tenía que
solucionar varios temas que me quedaron pendientes, ya que mi salida fue muy
precipitada, entre otros vender mi viejo coche, con lo que me dieron y un poco
más que puse le compré a mi padre una nevera, un televisor, un sofá y una cama,
se puso muy contento, además le invité a comer todos los días en buenos
restaurantes. Una noche sentados en el sofá nuevo y viendo la nueva televisión,
de repente dejó de hablar del equipo y del entrenador y me dijo:
-
Padre: “Te va bien, hijo mío, se te ve distinto, te noto cambiado. Nunca antes
te habías preocupado por mí así, no hace falta que me compres tantas cosas,
guárdalo para ti y disfrútalo”
- Andrew:
“Papá, durante muchos años me has dado todo lo que tenías, y no era capaz de
ver el valor de tu sacrificio, déjame que ahora te devuelva algo”
Mi padre se puso a llorar, no esperaba que le agradeciese así, era la primera
vez que veía a mi padre llorar de aquella manera, era la primera vez que un
hijo miraba por él así, ¿por qué no se dará cuenta uno antes?. Le abracé, y los
dos lloramos como niños, cuanto me supo aquel momento con mi padre y más en
navidad.
Sí, sí, visita a mi madre, a mi hermano mayor y al mascoso, sí, en taxi, claro.
Poco más que contar, año nuevo, vida nueva, y el 2 de enero vuelta a las
instalaciones. Para el día 3 de enero mi hoja de trabajo indicaba reunión en el
despacho de la Sra. Wen a las 9.00 a.m. Allí estuve, puntual, esta vez no
estaba sola, con ella había una persona con traje militar.
-Sra.
Wen: “Buenos días, Andrew, feliz año nuevo, ¿pasó bien las navidades?”
- Andrew:
“Buenos días Sra. Wen, feliz año nuevo, sí gracias, ¿qué tal usted?”
- Sra.
Wen: “Muy bien, gracias. Permítame presentarle al capitán Jason”
- Andrew:
“Capitán”
Era la primera vez que veía a Jason, me miró de arriba abajo, de izquierda a
derecha, era otro “escáner” como mi antiguo jefe Peter.
-
Jason: “Buenos días, Andrew, la compañía me ha encargado ampliar su
instrucción, así que a partir de ahora me encargaré personalmente de que llegue
usted a tener un nivel adecuado para el tipo de misiones que tiene que
desempeñar”
Aunque uno no era militar, en el ejército es mejor no pasarse de listo,
- Andrew:
“Sí, señor”
-
Jason: “A partir de hoy durante las mañanas hará instrucción conmigo, le
enseñaré a bucear, escalar, disparar, pilotar una avioneta y defensa personal.
En el mes de marzo realizaremos un ejercicio de supervivencia”
- Andrew:
“Sí, señor”
- Sra.
Wen: “Después de comer debe usted ir a la sala de informática a continuar con
sus trabajos menores, tiene los domingos como día de descanso, ¿alguna duda?”
- Andrew:
“No señora”
El capitán Jason me entregó la planificación para las próximas semanas:
-
Buceo: teoría y práctica. Piscina: 3-11 de enero. Pruebas de mar: 12-21 de
enero. Pruebas de resistencia en mar: 22-24 de enero (estos días no hay sala de
informática).
-
Pilotaje de avionetas. Teoría: 26 de enero-4 de febrero. Vuelos de aprendizaje
básico: 5 -18 de febrero. Pruebas de resistencia en el aire: 19-21 de febrero
(estos días no hay sala de informática).
-
Técnicas de defensa personal. Perfeccionamiento en el uso de arma blanca y
armas de fuego, prácticas diarias: 23 de febrero- 3 de marzo. Pruebas de
resistencia: 4-6 de marzo (estos días no hay sala de informática)
-
Escalada: teoría y práctica. Prácticas en las instalaciones y formaciones
rocosas cercanas: 8-14 de marzo. Pruebas de resistencia: 15-21 de marzo (estos
días no hay sala de informática)
-
Revisión y pruebas de conocimientos de las especialidades aprendidas: 22-27 de
marzo.
Así que salimos del despacho de la Sra. Wen y nos dirigimos hacia la piscina,
comencé las clases de teoría y práctica de buceo, salida a comer, y por la
tarde a sacar información a la sala de informática. Esa era la rutina diaria
hasta llegar a las pruebas de resistencia, dónde tenía que pasar una serie de
pruebas de todo lo aprendido. Afortunadamente las tardes en la sala de
informática no eran demasiado estresantes, iba perfeccionando las técnicas de
ataque, y cómo conocía bien las técnicas de defensa, me iba resultando cada vez
más sencillo completar los trabajos asignados. Siguieron las clases de pilotaje
de avionetas, las técnicas de defensa personal, uso de armas blancas y de
fuego, y la escalada, y llegaron las pruebas de resistencia de escalada.
El 14 de marzo el capitán Jason me envió un mensaje,
“Preséntese
mañana a las 8.00 en la puerta del edificio 1A. Pase antes por la sala de
“Vestuario y ropa”, allí recogerá una mochila que deberá traer consigo. No
lleve nada más”
Así lo hice, recogí la mochila que me entregaron y me dirigí a la puerta del
edificio 1A. Allí estaba Jason esperándome en una furgoneta.
-
Jason: “Adelante, Andrew, deje su mochila en la parte trasera del vehículo y
suba”
Ahí comenzó una experiencia que cambiaría mi vida para siempre, Jason se
dirigió hacia el aeropuerto y allí cogimos un vuelo hacia las Montañas Rocosas
en Alberta, Canadá. Al llegar al aeropuerto de la ciudad de Calgary, Jason
alquiló un todo terreno, nos pusimos la ropa de abrigo que llevábamos en las
mochilas y nos dirigimos hacia la localidad de Jasper.
-
Jason: “La prueba de resistencia consiste en llegar hasta la cima del Monte
Wilson a unos 3000 metros, escalarlo y volver a bajar, es una cumbre de
dificultad media, ya la he escalado anteriormente. Llevaremos algunos
suministros porque nos quedaremos unos días por ahí dentro, esta noche
dormiremos ya en algún punto del camino en las tiendas de campaña”
Lo de escalarlo, vale, lo de unos días por “ahí dentro” ya no me hizo tanta
gracia, las temperaturas eran de varios grados centígrados bajo cero, era ya
finales de marzo pero aún se notaba el frío invernal, para colmo por allí había
osos, y los osos salían de la hibernación entre marzo y abril, los carteles en
la zona advertían claramente de su presencia, su peligrosidad y las precauciones
que debían tomarse. Había que pasar la prueba, así que, adelante, el coche se
quedó aparcado, y salimos del coche. En ese momento Jason sacó una cuerda de la
mochila, enganchó la cuerda a su cintura mediante un gancho, y el otro extremo
de la cuerda a la mía mediante otro gancho, me dijo:
-
Jason: “Andrew, ¿ves esta cuerda?, ¿sabes para lo que sirve?”
- Andrew:
“Supongo que la necesitaremos para escalar los dos, así iremos unidos”
-
Jason: “Esta cuerda es mucho más que para escalar. Esta cuerda representa el
hilo de vida que nos une a ti y a mí, esta cuerda no se puede romper ni podemos
separar los ganchos, si caigo, caes conmigo, si caes, caigo contigo, ¿lo
entiendes?”
- Andrew:
“¿No nos vamos a separar en ningún momento de la cuerda?, ¿ni para ir a, bueno,
ya sabes a….?”
-
Jason: “No, en ningún momento, la cuerda es suficientemente larga, desde este
momento tu vida está en mis manos y la mía en las tuyas, tu vida y la mía son
la misma, sé que aún no entiendes lo que te quiero decir, pero cuando acabe esta
prueba espero que lo habrás aprendido”
Nos adentramos y continuamos caminando sin parar por un camino angosto, hasta
llegar a la base del Monte Wilson, diversos problemas en el camino nos habían
retrasado, así que allí haríamos noche. Montamos las tiendas de campaña, Jason
hizo fuego, y montamos un perímetro de supervivencia alrededor de las tiendas
de campaña, en esa zona había osos, así que teníamos que turnarnos para dormir,
cenamos y establecimos los turnos, las primeras 5 horas dormía Jason y las
siguientes 5 horas dormía yo. El que se quedaba de guardia tenía que despertar
al otro inmediatamente si notaba la presencia de un oso, quedarse dormido podía
representar la muerte segura de los dos. Así que allí me quedé, escuchando
ruidos, ramas que crujían, viento que soplaba, tenía que mantener el fuego
encendido para mantener la temperatura, eso me ayudó a mantenerme despierto, mi
período transcurrió sin incidentes, era mi turno de dormir, empezaba a
comprender lo que significaba “el hilo de la vida”. Desperté a Jason, y me
tumbé en el saco, mi vida dependía por completo de que Jason no se quedase
dormido, nunca había tenido una sensación así, ¿y si se dormía? ¿y si le
atacaba un oso y no podía tirar de la cuerda o gritar para avisarme?, era algo
verdaderamente angustioso, tenía que confiar en él, comprendí que si se quedó
dormido era o porque estaba muy cansado o porque había tenido que confiar en
mí. Me quedé dormido, y Jason me despertó a la hora acordada, me sentí aliviado
por seguir vivo.
-
Jason: “¿Qué tal has dormido?”
- Andrew:
“Bueno, me costó quedarme dormido”
-
Jason: “Bien, empiezas a comprender el valor de la confianza”
Preparamos el desayuno y nos preparamos para comenzar la escalada, se trataba
de ascender por paredes casi verticales hasta llegar a distintos puntos dónde
podíamos hacer paradas, nos íbamos turnando, primero subía uno un tramo de
entre 15 y 20 metros, clavaba y fijaba los ganchos de seguridad y a
continuación el otro le alcanzaba y ascendía otro tramo de entre 15 y 20 metros,
así sucesivamente. Cuando uno caía, el otro notaba el peso de la caída ya que
estábamos unidos por la cuerda, en ocasiones nos quedábamos colgados del aire
los dos. Así continuamos subiendo, en un punto de la ascensión me tocó subir
primero hasta alcanzar un tramo horizontal, dónde había algunos árboles, subí y
avisé a Jason que adelante, para que subiera y pudiera quitar su gancho del
último clavo de seguridad. Jason me dijo que con la cuerda que nos unía que
rodease un árbol dos veces, de esa forma si él caía la cuerda soportaría el
peso sin causarme lesiones.
Así lo hice, giré dos veces el árbol y avisé a Jason para que se soltase y
ascendiese, en ese momento escuché un ruido detrás de mí, me giré y no vi nada,
Jason seguía ascendiendo, de nuevo el mismo ruido…….. me volví a girar y vi una
rama de un árbol moverse, pero no vi nada, de repente oí un ruido,
-
“Aaaaaaargggggggggggggg”
Me giré, era un oso grizzly, estaba a unos 15 metros de distancia, sólo podía
ver su cabeza entre los árboles, Jason escuchó el ruido, estaba a tan sólo 3
metros de llegar al tramo horizontal, no podía subir, sólo podía bajar y volver
a colocar el gancho en un clavo de seguridad.
-
Jason: “Andrew, no te muevas, permanece quieto dónde estás, no te pongas nervioso,
sobre todo no te pongas nervioso ni salgas corriendo, el oso ya te ha visto,
puede atacarte o irse. Voy a bajar hasta el último clavo de
seguridad y engancharme, cuando te avise, sal corriendo y salta al vacío,
soportaré tu peso”
- Andrew:
“¿Estás seguro que eso va a funcionar?”
-
Jason: “ No hay más opciones. No mires a los ojos al oso, pase lo que pase no
le mires a los ojos, no te quites la mochila, permanece quieto, levanta las
manos e intenta parecer más grande”
-
Andrew: “Si levanto las manos suelto la cuerda que nos une y podré hacer menos
fuerza”
-
Jason: “¿Cuántas vueltas tiene la cuerda en el árbol?”
- Andrew:
“Dos”
-
Jason: “Vale, tendrás que caminar muy despacio y dejar sólo un giro de cuerda,
muy despacio”
- Andrew:
“De acuerdo”
Jason comenzó a bajar, tenía unos 12 metros hasta llegar a un clavo para poder
engancharse, comencé a caminar para quitar un giro de cuerda. Al comenzar a
caminar el oso volvió a rugir:
-
“Aaaaaaaarrrrrrrrrrgggggggggggg”
No me giré, no le hice caso, el oso comenzó a mover la cabeza de un lado a otro
y a chasquear los dientes, Jason me gritaba,
-
Jason: “¿Cómo tiene las orejas?”
- Andrew:
“Está moviendo la cabeza y chasquea los dientes, pero las orejas aún están
hacia arriba”
-
Jason: “Te está tanteando, cuando veas sus orejas agachadas, corre, no importa
como esté, si caemos, caemos los dos, no soltaré mi gancho del tuyo”
En ese momento supe que lo que Jason decía “tú cubres mi espalda, yo
cubro la tuya, y si caemos, caemos los dos”, era porque así lo sentía, un
sentimiento de lealtad, de confianza.
- Andrew:
“Está a unos 15 metros, ¿Cuánto te queda?”
Completé el primer giro de la cuerda,
-
Jason: “Estoy a punto de llegar, sólo un minuto más”
Veía al oso de lado,
- Andrew:
“Jason, ha agachado las orejas”
-
Jason: “Sal corriendo...... YA”
- Andrew:
“Pero no te has enganchado”
-
Jason: "SALTA, estoy agarrado a la pared, SALTA YA"
En ese momento el oso salió corriendo, era una enorme masa de carne de más de
500 kilos y más de 2 metros de altura, salí corriendo para saltar hacia el
vacío,
- Andrew:
“Jason, voy a saltar, en 3, 2, 1…..”
Y salté hacia el vacío, el oso me alcanzó justo en el momento del salto, el
zarpazo rasgó todo el brazo izquierdo y rompió la mochila, mientras caía veía a
Jason, cuando pasé aproximadamente a su altura pude ver cómo estaba agarrado a
la pared con sólo una mano y con la otra a punto de enganchar la cuerda al
clavo de seguridad, seguí cayendo hacia el vacío con un brazo sangrando y todo
lo que llevaba en la mochila cayendo, cuando mi peso comenzó a tirar de Jason
ya lo di todo por perdido y me encomendé a Dios, aquello era el final de los
dos. Pero no, Jason había conseguido fijar la cuerda justo en el último
momento, mi peso arrastró su cuerpo y los dos nos quedamos suspendidos en el aire,
sujetos por la cuerda, y él sujeto al clavo de seguridad, que soportaba el peso
de los dos.
Jason me dijo,
-
Jason: “Procura balancearte lentamente hacia la pared, tenemos que coordinarnos
para llegar hasta la pared y agárrate donde puedas”
- Andrew:
“De acuerdo, no puedo mover el brazo izquierdo, y está sangrando”
-
Jason: “Haz lo que puedas”
Comenzamos a balancearnos, Jason podía haber soltado la cuerda, pero se
arriesgó hasta que finalmente ambos tocamos la pared, sin poder usar mi brazo
izquierdo teníamos que comenzar la bajada de aquella pared hasta el siguiente
tramo horizontal, y de ahí a la base, y eso esperando que otro oso no nos
esperase, el olor a sangre se esparcía por el aire y aquello era un reclamo.
El descenso fue un auténtico calvario, el dolor del brazo era cada vez mayor,
no creí que llegase hasta la siguiente, tenía que sacar fuerzas como fuera, no
era sólo mi vida, también era la de mi……..COMPAÑERO.
Llegamos a otro tramo horizontal, pero aún nos quedaba descenso, Jason me hizo
una cura improvisada, el botiquín iba en mi mochila y se había caído al vacío.
Teníamos que seguir bajando, pero en la base habían caído los suministros y
aquello era comida, eso significaba que los osos olerían la comida y acudirían
a buscarla, no podíamos bajar hasta el día siguiente, teníamos que esperar en
aquel tramo, el dolor de mi brazo era insoportable, hasta el punto de casi desmayarme.
-
Jason: “Procura no desmayarte, tendremos que hacer noche aquí, no podemos bajar
ni podemos subir, abajo estará infectado de osos, aunque son territoriales,
pero hay que esperar a mañana a que se hayan llevado la comida de los
suministros. Sólo nos queda un saco de dormir y una tienda de campaña, tienes
que intentar descansar ahora, y dormir, si te despiertas, me darás a mí algo de
tiempo para descansar”
- Andrew:
“De acuerdo, haré todo lo posible”
El remedio improvisado de Jason ayudó a que las heridas dejasen de sangrar,
aunque el dolor no se iba, al cabo de un rato caí rendido, y dormí durante unas
cuantas horas. Si Jason se dormía y allí llegaba algún oso, todo habría
terminado, pero Jason aguantó despierto, estaba hecho de una madera que pocos
hombres tienen. Sobre las 4.00 a.m. de la noche me desperté, y allí estaba
Jason, hablamos durante unos minutos, y me contó lo que antes no me había
contado:
-
Jason: “Debo contarte algo, Andrew”
- Andrew
(dolorido): “Sí, dime”
-
Jason: “No te quería conmigo, eras un novato, y en tu misión en Venezuela te
comportaste como un cobarde, eso aquí está muy mal visto”
- Andrew:
“Cometí errores que ahora soy capaz de comprender”
-
Jason: “Sinceramente, no tenía ninguna confianza en ti, y no creí que fueses a
seguir, le dije a la Sra. Wen que terminarías como muchos otros, en la sala de
informática picando código”
- Andrew:
“Bueno, he picado código”
-
Jason: “La Sra. Wen vio en ti algo especial, me dijo que, aunque no lo sabías,
estás hecho de una madera especial, eso no se ve, se siente, se intuye, aunque
la decepcionaste con la actuación en Venezuela”
- Andrew:
“Vaya”
-
Jason: “El compañero que te protegía la espalda se llamaba Andrés, compartí con
él algunas misiones en Venezuela y contra la guerrilla colombiana, cuidó mi
espalda y yo la suya unas cuantas veces, ese hombre no fallaba, era fiel, leal,
me dolió mucho cuando me enteré de su muerte y, sobre todo, de cómo murió, eso
me hizo tomarte un cierto rencor, no le protegiste”
- Andrew:
“Sí, lo sé, tienes razón”
-
Jason: “Cuando leí el informe comprendí que el problema es que no estabas
preparado. La maldita compañía os manda sin experiencia y con un cursillo de
dos meses que no vale para nada al frente, sólo porque tienen que rentabilizar
el gasto. Antes nos preparaban más tiempo, hacíamos misiones con otros más
expertos que nos enseñaban y nos guiaban, el hilo de la vida lo aprendí de mi
maestro. Ahora os mandan sin experiencia, sin maestros, sin profesionales, todo
por el maldito dinero y el maldito beneficio, esto ocurrirá más veces”
- Andrew:
“Jason, tienes razón, no tenía ninguna experiencia, no sabía cómo debía actuar,
nadie me lo dijo, nadie me enseñó, si estos dos días que llevo contigo aquí los
hubiese vivido antes, no hubiese soltado la cuerda de Andrés, hubiese vigilado
su espalda”
-
Jason: “Andrew, lo sé, no me has fallado, no has soltado la cuerda cuando
tenías un oso detrás y podías haber subido a un árbol, has saltado al vacío
confiando en mí. Has demostrado valor y confianza”
- Andrew:
“He hecho lo que creía correcto”
Los dos nos miramos fijamente, su vida era la mía, y mi vida era la suya, ese
“hilo de la vida” ya no se rompería, habíamos creado un vínculo de por vida.
Jason pudo dormir algo, como la noche anterior, mantener el fuego encendido me
mantenía despierto, a las 9.00 a.m. del día siguiente desperté a Jason, y, poco
a poco, iniciamos el descenso hasta la base, afortunadamente ya no había rastro
de osos, estábamos hambrientos, sin suministros, con sólo un saco de dormir, a temperaturas
bajo cero, así que iniciamos el camino de vuelta hacia el coche, de ahí a un
hospital donde curaron mis heridas, y volvimos antes de lo esperado a nuestro
origen.
En tan sólo dos días con el capitán Jason había aprendido más que en todo el
tiempo que llevaba trabajando para aquella compañía, y comprendí el valor de la
confianza, de “El hilo de la vida”.

Comentarios
Publicar un comentario