Parte II. II.6.- El precio de la paz
Parte II
II.6.- El precio de la paz
El día
18 de marzo tomamos el vuelo de vuelta al origen, fuimos a las instalaciones,
descansé durante todo el día, no tenía que picar código. Jason preparó su
informe y lo envió a la empresa, para el día 19 de marzo tenía cita con la Sra.
Wen a las 9.00 a.m. en la misma sala de siempre.
Cómo siempre a las 9.00 a.m. allí estaba,
tenía el brazo izquierdo con un vendaje, aún me levantaba con algo de dolor,
aunque los calmantes me aliviaban. Había tenido tiempo suficiente para pensar
sobre todo lo que me estaba ocurriendo, y ese día llegué a ver a la Sra. Wen
con una actitud algo diferente,
- Sra.
Wen: “Buenos días Andrew, ¿qué tal su brazo?”
- Andrew:
“Buenos días, Sra. Wen, bueno, algo dolorido aún, afortunadamente el zarpazo no
fue lo suficientemente profundo como para romper algo importante”
- Sra.
Wen: “Acabo de leer el informe del capitán Jason”
- Andrew:
“Supongo que habrá leído el incidente con el oso”
- Sra.
Wen: “Sí, demostró valor, sin duda”
- Andrew:
“Quisiera hablar con usted en otro tono”
- Sra.
Wen: “Dígame”
- Andrew:
“Verá, he pensado mucho sobre el incidente de Venezuela”
- Sra.
Wen: “No se le paga para pensar, sólo para obedecer órdenes, así lo aceptó
usted cuando firmó”
No, esta vez no, para seguir con aquello
necesitaba saber,
- Andrew:
“Acepté, sí, pero ustedes saben que no tengo ninguna experiencia para
desempeñar misiones tan delicadas”
- Sra.
Wen: “La experiencia se adquiere con el tiempo y la práctica”
- Andrew:
“¿Cómo pueden enviar a una persona sin experiencia a una misión así en Corea
del Norte?”
La pregunta dejó a la Sra. Wen algo
descolocada, se movió de su sofá, se la notaba incómoda,
- Sra.
Wen: “Verá, Andrew, no soy quien decide la política de la empresa, me limito a
obedecer órdenes y transmitírselas”
La cosa ya me empezaba a incomodar, la
experiencia de las montañas rocosas me había cambiado por dentro,
- Andrew:
“Sra. Wen, usted sabe que hay gente mucho más preparada para desempeñar esa
misión, si voy tiene más posibilidades de fracasar que si envían a alguien más
preparado, es incluso por el bien de la empresa, de su imagen cara a sus
clientes. Póngame a picar código, es un trabajo que conozco muy bien y puedo
hacer mucho mejor”
- Sra.
Wen: “Andrew, para picar código, ese trabajo que usted piensa que hace tan
bien, hay mil becarios esperando hacerlo por un sueldo mucho menor al que usted
cobra actualmente, y algunos de ellos lo hacen mucho más rápido que usted”
- Andrew:
“Sra. Wen, creo que no estoy capacitado para un trabajo que debería desarrollar
alguien mejor, voy a hacer fracasar la misión al igual que pasó en Venezuela”
- Sra.
Wen: “Usted está más capacitado de lo que usted cree, usted tiene algo que sólo
bajo presión es capaz de sacar, y lo sabe, pero para usted es más fácil pensar
en una vida cómoda, sentado delante de un ordenador”
- Andrew:
“No creo que eso sea así”
- Sra.
Wen: “Sí, si lo cree, y no sólo lo cree, lo sabe, le hemos puesto a prueba
desde el principio”
- Andrew:
“Usted…… usted, claro, usted sabía que la zona dónde iba a ir estaría infectada
de osos hambrientos que salen de la hibernación en marzo, usted sabía que los
osos hibernan en cuevas a una cierta altura y que habría posibilidades de que
un oso nos oliese al llegar……”
- Sra.
Wen: “No se pase, Andrew, no se pase de la raya. Sabíamos que había osos, sí,
pero lo que a ustedes les ocurrió en la forma en la que les ocurrió fue pura
casualidad, en cualquier misión se encontrará imprevistos, sabrá que habrá
enemigos, pero no sabrá dónde están, y ha aprendido que pueden aparecer en el
lugar más inesperado y en la forma más inesperada”
- Andrew:
“Pero es mi vida la que está en riesgo, no la suya, no la de los inversores”
- Sra.
Wen: “Recuerde que usted ha elegido estar aquí voluntariamente, pudo elegir
entre ir a trabajar aquel día o tomar el avión, nadie le ha obligado a estar
aquí, y aceptó las condiciones, después de pasar una semana en un suburbio
jugándose la vida”
- Andrew:
“Sí, sí, lo sé, lo sé, pero sigo sin entender porque me envían sin tener
experiencia, puedo hacer fracasar cualquier misión y pongo en riesgo la vida de
mis compañeros”
Pero, mientras me decía esa frase la Sra.
Wen se levantó de su sofá, se dirigió a su portátil y lo apagó, a continuación
sacó un micrófono que llevaba escondido y lo desconectó, me pidió que me levantase
y miró si llevaba algún cable o micrófono inalámbrico.
- Sra.
Wen: “Esta conversación que vamos a tener ahora no habrá tenido lugar, Andrew,
pero sé que debo tenerla con usted porque necesita respuestas, y personas como
usted sin respuestas no son capaces de trabajar bien. Comprenda por favor que
me juego el puesto”
- Andrew:
“Claro”
- Sra.
Wen: “Desde los atentados de 2001 todo cambió en el mundo, la guerra de Irak,
Afganistán, Libia….. el problema del terrorismo islámico se ha convertido en el
problema principal, los agentes más expertos que tiene la empresa están
centrados en ello, sabemos que durante los próximos años el problema irá en
aumento, no tenemos personal suficiente para cubrir otras misiones. La semana
pasada hubo un atentado en Madrid, España, y todo apunta a este tipo de
terrorismo, hace falta más personal. No tenemos tiempo suficiente para formar
gente, este plan se ha diseñado para captar de la sociedad civil a los mejores”
- Andrew:
“Y tienen que captar a novatos sin experiencia para esas misiones, aún sabiendo
que pueden fracasar, no importa si caemos durante las misiones o hacemos que
otros caigan”
- Sra.
Wen: “Claro que importa, Andrew, claro que importa, cada persona es muy
valiosa, pero la compañía no puede dejar de trabajar en otros campos,
compréndalo, el mundo está lleno de gente indeseable, gente que sólo busca
terminar con la libertad, con su modo de vida. Usted nació en un mundo en paz,
sin conflictos, y ha vivido una vida dónde ha podido desarrollar su trabajo,
pero para que usted o su familia tengan ese modo de vida hay que defenderlo
cada día de aquellos que lo quieren destruir. Nosotros sólo sacamos a los mejor
preparados de ese mundo y los metemos a este, la mayoría no son capaces de
comprender, se hunden, pero usted……usted tiene otra madera, lo ha demostrado,
son sus sentimientos, su capacidad de amar, de comprender, cómo trata a los demás,
usted tiene valores que no abundan entre la mayoría de la gente…..”
- Andrew:
“Y, ¿qué esperan de mí?”
- Sra.
Wen: “Que sea capaz de entregar su vida por la libertad que tanto ama”
Me pidió que me retirara, tenía libre unos
días para recuperarme de las heridas del brazo.

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