Parte IV. IV.2.- Misión a las montañas: segunda parte
Parte IV
IV.2.- Misión a las montañas: segunda parte.
El día 17 de septiembre, a las 22.45 horas iniciamos el
camino, estábamos apostados dentro del vehículo, sabíamos que las
comunicaciones llegados a un cierto punto del camino dejarían de funcionar,
quedamos en que en cuanto tuviésemos cobertura, si salíamos vivos, nos
pondríamos en contacto inmediatamente para que nos fueran a recoger.
Había que caminar guiándonos por la brújula
siempre en la misma dirección, en principio no tenía pérdida, aunque todos
sabíamos guiarnos por las estrellas para buscar el norte, de todas formas
teníamos también un dispositivo de localización por satélite que nos iba
indicando la posición y la distancia a destino. Caminábamos con cámara de
visión nocturna y cámara térmica que detecta temperatura, íbamos bien
equipados, la caminata era larga, el terreno muy abrupto. Durante el camino no
nos encontramos a nadie, cuando ya nos aproximábamos a las instalaciones
detectamos presencia humana, nos detuvimos para ver hacia dónde iban, parece
que sólo estaban dando un paseo, eran dos civiles vestidos con las ropas
típicas de la zona, al cabo de una media hora aproximadamente se fueron, y
continuamos hacia el lugar dónde se encontraban los conductos de ventilación,
ya perdimos toda comunicación, incluso la señal de satélite, teníamos que
guiarnos en la oscuridad de la noche hacia el sitio en el que más o menos
podrían encontrarse.
Finalmente encontramos el primero de ellos,
pero estaba tapiado, lo habían cerrado, era muy probable que por allí hubiese
intentado entrar alguno de los equipos anteriores y después lo cerrasen.
Teníamos que buscar el otro que se encontraba aproximadamente a unos dos kilómetros,
no era mucha distancia, caminamos en sigilo, detectamos presencia humana y
paramos, eran dos milicianos armados, estaban vigilando la zona, nos tumbamos
al suelo, como no había comunicaciones, parecía tener sentido dispararle dos
dardos si se acercaban demasiado, no podíamos salir corriendo, nos detectarían
enseguida, y si disparábamos, aún con silenciador, el eco resonaba mucho.
Preparé dos dardos, el efecto era casi inmediato, y sentirían como si un
mosquito les picase, Jason y Elisabeth les apuntaban con sus rifles con mira, a
la señal dispararía primero los dardos, sino alcanzaba, Jason y Elisabeth
dispararían. Comenzaron a acercarse hacia dónde nos encontrábamos, parecían
estar de ronda, y seguramente llegarían hasta el otro conducto aunque estuviese
tapiado, cuando me disponía a disparar escuchamos un silbido, era un tercer
miliciano que iba detrás de ellos, estaba suficientemente alejado para no poder
alcanzarle, sólo un disparo podría llegar.
Los dos milicianos de delante se pararon, y, de
repente, se giraron, me resultó extraño, cuando miré hacia el otro miliciano me
pareció ver en la distancia un punto rojo, era uno de las armas de Jason o
Elisabeth, ¡¡¡¡pero a quien se le ocurre!!!!,
- Andrew (en voz muy baja): “Bajar las armas, se ve el punto rojo de
la mirilla”
El miliciano de atrás les dio un grito, el
traductor indicaba que les estaba dando instrucciones para que volvieran.
- Andrew (en voz muy baja): “El miliciano de atrás les acaba de
decir que vuelvan, qué raro”
- Jason (en voz muy baja): “No sé, igual han oído algo,
están de elecciones, recuerda”
- Andrew (en voz muy baja): “mmmm….. hay que extremar
precauciones…., algo me huele raro, puede haber detectores de movimientos o
cámaras de visión nocturna por aquí…..”
- Elisabeth (en voz muy baja): “Nos habrían matado, ¿no?, no
tiene sentido que retrocedan”
- Andrew (en voz muy baja): “Somos tres, no saben a lo que se
enfrentan, pueden estar esperando a refuerzos, esto no me gusta nada, percibo
algo extraño”
- Jason (en voz muy baja): “Tenemos que cumplir la misión,
así que adelante”
Y seguimos caminando hacia la entrada, no
dejaba de mirar en todas direcciones, miraba cámaras, detectores de movimiento,
cualquier cosa extraña, pero, era extraño, no veía nada, los detectores de
metal y de frecuencias indicaban que en un radio de 300 metros no había nada.
Por fin encontramos la entrada, esta si estaba
abierta, tenía una cámara térmica que estaba emitiendo, y el detector de
metales indicaba la presencia de al menos dos mecanismos de activación, eso era
trabajo de Jason, él era el especialista mecánico del grupo, entre los dos
detectamos dónde se activaban los mecanismos y el cable que le daba corriente,
debíamos “engañar” a la cámara térmica, mediante una manta térmica que tapaba
el cuerpo, al no detectar cambio en la temperatura no emitía señal de aviso,
así desconectamos los dos mecanismos y pasamos al interior del túnel, en el
fondo estaban los dos ventiladores,
- Andrew: “¿Están apagados los ventiladores?, ¿por qué?”
- Elisabeth: “Los ventiladores no están continuamente en
movimiento, se activan cada cierto tiempo mediante un reloj, hay que esperar a
que estén moviéndose y contar el tiempo en que se paran”
En ese momento los dos ventiladores se pusieron
en marcha,
- Elisabeth: “Bien, hay que contar el tiempo funcionando y
el tiempo sin funcionar, podemos estar aquí un buen rato”
- Andrew: “¿No hay otra forma?”
- Elisabeth: “No, hay que esperar”
Los ventiladores se encendían durante 15
minutos y paraban durante 5 minutos, ese era el tiempo que teníamos para
descender los tres, sino nos despedazarían. Teníamos que calcular el tiempo que
íbamos a emplear, teníamos que tirar la cuerda a 1 metro del primer ventilador
donde había que poner un gancho con un mecanismo que recogía la cuerda, y entre
el primer y el segundo ventilador, otro gancho a 1 metro del segundo del cual
colgaría otro mecanismo con cuerda, así al subir sólo tendríamos que enganchar
la cuerda desde abajo, tirar de ella y pasar cada ventilador.
Comenzó el descenso, cuando el primer
ventilador paró, Jason bajó hasta colocarse a 1 metro del mismo y colocar el
primer gancho con la cuerda, subió y esperó de nuevo a que parasen. El segundo
era más difícil, bajó hasta 1 metro del segundo ventilador y colocó el
mecanismo gancho-cuerda, sólo tenía 1 minuto para subir, no podía fallar en
nada. Lo hizo.
Ahora tocaba descender, primero uno, dejar que
el gancho recogiese la cuerda, después otro, volver a dejar que el gancho
recogiese la cuerda, y el tercero, igual. De esa manera para subir después
teníamos tres mecanismos de ganchos con cuerdas, sólo teníamos que enganchar la
cuerda del primer gancho y subir, y así hasta arriba del todo. Así lo hicimos,
bajó primero Elisabeth, después me tocaba, y finalmente Jason, Elisabeth
exploró los conductos mientras bajábamos para encontrar el camino hacia el
hueco del ascensor, tuve que esperar a que bajase Jason y a que llegase
Elisabeth una vez encontrase la rejilla del ascensor. Bajó Jason, y Elisabeth
tardó unos 20 minutos más en volver, el entramado de conductos era complicado,
aunque llevaba una cuerda que había sujetado a otro gancho para volver al
origen. Elisabeth nos guio por el camino y la cuerda se quedó puesta ya que
hacía las veces de guía para la vuelta.
Teníamos que movernos con muchísimo cuidado por
aquellos conductos tan estrechos, conforme más nos íbamos acercando a la
rejilla del ascensor, más se iba estrechando, al final entrábamos muy justitos,
no apto para gente con claustrofobia, se oía el ruido de algunos guardias
hablando entre ellos, el traductor decía que hablaban de las elecciones del
país, muchos de ellos en contra. Al llegar al hueco de la rejilla del ascensor,
me tenía que descolgar el primero y descender pegado a la pared, el ascensor en
aquel momento estaba en el piso inferior, si el ascensor se movía me tenía que
pegar al techo, tenía que esperar a que no hubiese nadie dentro del ascensor,
entrar por la parte superior del mismo, y abrir el ascensor desde dentro, si
alguien entraba en el ascensor en aquel momento, estábamos muertos. Tenía
además que asegurarme que la parte de abajo estaba despejada, que no había
nadie, si había alguien cuando se abriese el ascensor había que actuar muy
rápido para que no diese la alarma, así que preparé el ascensor para que la
puerta se quedase un poco abierta, lo suficiente para poder mirar a través de
un pequeño hueco, y di la señal para que bajasen Elisabeth y Jason, mientras
tanto miraba por el hueco, pero no se veía nadie, una luz al fondo, pero justo en
la sala dónde estaba el ascensor no había nadie.
Abrí el ascensor, se oía un teclado de
ordenador al fondo, y había una luz encendida, no parecía haber nadie más, los
tres nos movimos con mucho sigilo hasta acercarnos a la habitación, había un
hombre ya entrado en edad, con gafas y estaba tecleando en el ordenador, aquí
sí preparé mi dardo, y lancé, a los 2 minutos se quedó profundamente
dormido.
Seguimos hacia delante, la sala dónde teníamos
que ir estaba justo a la otra punta del ascensor, el pasillo era bastante largo
y tenía varios giros, sabíamos que no podíamos guiarnos por la numeración, así
que comenzamos a movernos para intentar avanzar en una sola dirección, tomando
referencias por el camino.
- Andrew (en voz muy baja): “Qué extraño, esto está demasiado
silencioso, los detectores indican que las cámaras están apagadas, no tiene
sentido…… esto no me gusta nada”
- Jason (en voz muy baja): “Tienes razón…..aquí hay algo
raro, esto está resultando demasiado fácil……”
- Elisabeth (en voz muy baja): “Qué importa eso ahora, hemos
venido a cumplir una misión, si no, tenemos los explosivos, haremos volar esto
por los aires, eso ya lo tenemos asegurado”
Elisabeth tenía razón, teníamos los explosivos
y al menos podíamos hacer que aquello saltase por los aires, pero algo me decía
que aquello no iba bien, las misiones en lo que todo iba demasiado bien, me
escamaban mucho, quizás la primera experiencia en Venezuela me dejó muy
marcado, allí pasaba algo……
Tras unos diez minutos dimos finalmente con la
sala,
- Jason: “Aquí es, adelante”
- Andrew: “Sí, vamos allá”
Era una sala bastante grande, tenía varios
ordenadores, y aquello parecía una instalación impropia para estar allí, al
fondo había otra sala, pero allí no me dejaron llegar ni Jason ni Elisabeth, me
dijeron que tenía que buscar la conexión y comenzar a contaminar el código y
extraer toda la información. No pregunté nada, saqué el portátil y comencé,
todo iba bien, primero había que entrar al servidor principal y la red, y desde
ahí localizar dónde tenían archivada la información.
Ya la tenía localizada, ahora tenía que
contaminar el código, fue entonces cuando abrí el sobre, había, como me habían
dicho, tres informes diferentes clasificados como “Alto secreto”, aquellos
informes tenían una gran cantidad de información, eran bastante grandes. Al
leer el sobre me indicaba,
“- Línea 375 sustituir por CGT
- Línea 3834 sustituir por GCU
- Línea 7846 sustituir por AGC
- Línea 38455 sustituir por UGA
- Línea 79655 sustituir por GGG
- Línea 145432 sustituir por AGA
…….”
Así hasta un total de 25 líneas, todas ellas
contenían combinaciones de las letras A,T,G,C,U. No había que ser un genio para
saber lo que era aquello. Pero no estaba allí para hacer preguntas.
- Jason: “¿Cómo vas?”
- Andrew: “Aún me queda un rato, casi tengo todo contaminado, pero
me queda buscar la información y extraerla, eso puede llevar un buen rato, aquí
hay mucha información, esto es muy grande”
En ese momento se escuchó un ruido,
- Jason: “¿Qué ha sido eso?”
- Elisabeth: “No lo sé, ha sonado como si alguien caminase”
- Jason: “Ten preparados los explosivos, si hay dificultades
hay que hacerlos estallar”
- Elisabeth: “De acuerdo”
- Jason: “He mirado fuera, pero no se ve nada, ¿cómo vas
And…….”
Sonó un disparo, alcanzó en el pecho a Jason, y
lo tumbó, Elisabeth sacó su arma, me levanté de golpe y fui directo a por los
explosivos, me lancé a por ellos, tenía que hacerlos estallar,
- Andrew: “Elisabeth, rápido, el detonador”
Se oían pasos corriendo hacia la sala,
- Andrew: “Elisabeth, ¡¡¡¡DAME EL PUTO DETONADOR!!!!”
En ese momento entraron por la puerta de la
sala en torno a 20 hombres, todos armados y apuntándonos,
- Andrew: “Elisabeth, ¡¡¡¡ACTIVA EL DETONADOR!!!!,
ELISABETH…..VAAAAAMOS!!!!!”
Elisabeth me miró,
su mirada……..NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO,
- Andrew: “Elisabeth, NO, dime que tú NO, dímelo, por favor, dime
que tú no……..”
En ese momento entró por la puerta un hombre
alto en torno a 1,85, pelo moreno oscuro, y piel oscura, gafas de sol, muy bien
vestido, sus hombres le dijeron,
- Guardias: “Zona controlada, Sr. Abdul”
- Abdul: “Bien, bien, bien, qué tenemos aquí”
Me acerqué hasta Jason, estaba sangrando en el
suelo, a punto de morir,
- Jason: “¿Ves, incauto?, eres demasiado bueno…… mira ahora
tu fe en el ser humano…… Elisabeth nos ha traicionado….. a ver si aprendes,
chaval…..”
Elisabeth mantenía su arma apuntando a
Abdul,
- Elisabeth: “No le toques un pelo, si le matas, te mato
aquí mismo”
- Abdul: “Chicos, ¿qué os parece la chica?, ¿te has
enamorado, Elisabeth?, ¿o debería llamarte Svetlana?, ¿cómo prefieres?”
Mi mundo se vino abajo, la mujer a la que amaba
nos había traicionado, era una maldita traidora, una matahari, ¿cómo no había
podido verlo?, el amor me había cegado.
- Andrew: “Tú ¿por qué tenías que ser precisamente tú?”
- Elisabeth: “Lo siento, lo siento muchísimo, perdóname”
- Andrew: “Jason se está muriendo, al menos que llamen a un médico”
- Abdul: “¿A un médico?, aquí han venido a morir y lo
sabían”
- Andrew: “Usted puede salvarle, por Humanidad, llame a un médico”
- Abdul: “Claro, chicos, vamos a llamar a un médico para que
deje de sufrir”
Hizo un gesto con la mano y remataron a Jason
de un tiro en la cabeza, su sangre me saltó por todos los lados y sus sesos se
pegaron en mi cara, en ese momento sentí ganas de tirarme a por ellos, saqué el
arma y me dispuse a disparar ….
- Elisabeth: “No, Andrew, NOOOOOO......... te van a matar”
Todos me apuntaban con sus armas esperando una
orden de Abdul, hizo una señal y me dispararon con precisión en la mano dónde
tenía el arma cogida, se me cayó al suelo, me tiré al suelo y la cogí con la
otra mano y me volvieron a disparar en la otra mano.
- Abdul: “Déjese de juegos, Andrew, tengo 20 hombres
apuntándole”
- Andrew: “Pues dispare de una puta vez, no tengo miedo a la muerte”
- Elisabeth: “NOOOOOOOOOO, NADIE te va a disparar”
Ella mantenía su arma apuntando a Abdul
en todo momento, no la había bajado.
- Abdul: “Pero si tenemos un romance, aquí, qué divertido”
- Elisabeth: “Si le matas te vuelo la cabeza, y sabes que lo
haré”
- Abdul: “Está bien, está bien, no te pongas así. Vamos a
acercarnos a él y desarmarle, ¿de acuerdo?, no le vamos a matar, tranquila”
- Andrew: “Al que se me acerqué le intentaré matar”
- Abdul: “Jajajajaja, vaya, vaya, y ahora ¿qué hacemos
Svetlana?”
- Elisabeth: “Capturarle y darle un encierro digno, no le
faltará de nada, yo me encargaré”
- Abdul: “De acuerdo, así lo haremos”
- Andrew: “Que NADIE se me acerque”
- Elisabeth: “Que uno de tus hombres coja su mochila, hay
una pistola de dardos, que coja el dardo de color amarillo y se lo lance”
- Andrew: “Elisabeth, no, déjame morir aquí, no puedo vivir así, mi
mejor amigo acaba de morir entre mis brazos y la mujer a la que amo es una puta
traidora”
- Elisabeth: “No te dejaré morir, Andrew”
Uno de sus hombres cogió la mochila y me
disparó un dardo, sabía que me iba a pasar unas 8 horas durmiendo, cuando me
estaba quedando dormido oí la última conversación,
- Elisabeth: “Quiero que le traten bien, se lo merece, es un
buen hombre”
- Abdul: “Claro, claro, pero baja ya el arma, nosotros no le
vamos a matar, no hay peligro”
- Elisabeth: “De acuerdo”
Vi a Elisabeth bajar el arma, de repente 3
hombres se abalanzaron sobre ella y la tiraron al suelo, la pusieron unas
esposas y la dejaron allí tirada.
- Abdul: “¿Qué te ha pasado Elisabeth? ¿por qué tantos
remilgos con este cabrón?”
- Elisabeth: “Eso no importa ahora”
- Abdul: “Bien, como te he prometido, nosotros no le vamos a
matar, se lo daremos a la criatura”
- Elisabeth: “Hijo de perra, a la criatura no, me prometiste
que no le ibas a matar”
- Abdul: “Y no te mentí, nosotros no lo haremos, se lo daremos
a la criatura como con todos los demás que han venido antes que él”
Abdul me miró, vio que aún estaba algo
consciente,
- Abdul: “Andrew, lamento informarte que todo tu esfuerzo no
ha valido para nada, no has contaminado ninguna información útil, no has podido
hacer explotar tus explosivos, tu puta y miserable vida va a tener un final que
no te puedes ni siquiera imaginar. ¿Te gusta sufrir por la Humanidad?,
jajajajajajajaja, payaso, aquí se viene a matar o a morir……Humanidad……. ¿sabes
lo que es Humanidad?...... ver como matan a toda tu familia en un bombardeo de
una guerra en la que sólo era un niño…..¿dónde estaba entonces la gente como
tú?.....¿sabes porque no tememos a la muerte?...... porque estamos muertos en
vida, nacemos sin vida, tu gente nos arrebató todo….. y ahora os vamos a
devolver golpe por golpe, diente por diente, hasta que no quede ni uno de
vosotros, hasta que paséis por lo mismo por lo que nuestra gente pasa……….”
- Elisabeth: “No le hables así, él es diferente”
- Abdul: “¿¿¿¿Diferente????.......¿por qué no le dijo a su
gente que no bombardease poblaciones llenas de niños?......¿dónde estaba?.....
¿metido en una puta madriguera comiendo hamburguesas mientras veía los
bombardeos por la tele?”
- Elisabeth: “Aunque no lo creas, en todos los lugares
siempre hay gente buena”
- Abdul: “Pues si hay gente buena, ¿dónde están? No los veo,
sólo veo muerte, odio y destrucción, y la violencia sólo se responde con
violencia”
Ahí me quedé, ya no pude escuchar más, 8 horas
más tarde desperté, llegó el momento de conocer a “la criatura”.

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