Parte IV. IV.5.- El laboratorio


Parte IV


IV.5.- El laboratorio


 

   Sólo me quedaban dos minutos, pero antes, quería que la criatura transmitiese un mensaje a los que eran como ella, sabía que se podía comunicar a distancia, quería que lo escuchasen,

- Andrew: “Sé que puedes oírme y puedes entenderme, quiero que les digas a los que son como tú que no todos los seres humanos somos iguales, que entre nosotros hay muchas personas que sólo buscan el bien, que sólo tienen buenos sentimientos, que somos capaces de amar y ser amados. Sé que sólo os han enseñado a odiar, que os han creado sólo para matar, para destruir, para que sirváis a los intereses de unos pocos que sólo buscan dinero, poder y venganza, no tenéis porque hacerlo, es mucho más hermoso amar que odiar, es más bello construir que destruir. Quiero que sepas que si pudiera elegir no dispararía, tengo que hacerlo porque representas un peligro para la Humanidad, he visto lo que habéis hecho con otros compañeros, y no puedo elegir, sólo espero que podáis comprenderme, si venís para ayudar podemos convivir en paz y crear un mundo mejor, si venís aquí para destruir seréis destruidos”

Me quedaba ya sólo 1 minuto, apunté mi arma y me dispuse a disparar contra aquella sombra, de repente sucedió algo inesperado, aquella criatura salió de las sombras, tenía la cámara térmica pero pude verla con más claridad……era….. era…… sólo un niño….. su aspecto era humano aunque se le notaban algunas deformaciones en su cuerpo….. salió de la oscuridad y me miró, no sé si estaba intentando comunicarse conmigo, al ver su aspecto me entraron dudas, ¿disparar a un niño?, ¿cómo podía disparar a un niño?, eso es algo que no me perdonaría jamás, aunque tampoco estaba seguro de si su aspecto era sólo el de un niño y dentro de aquello sólo había un monstruo, comencé a dudar, no podía hacer aquello pero tenía que hacerlo.

Me quedaban 30 segundos, sonaba la última canción, era una balada de un grupo de heavy metal, de repente la criatura alargó su mano para tocarme, me retiré, no sabía que iba a hacer, y comenzó a hacer gestos con las manos, me indicaba que le dejase coger la mano en que tenía la pistola…… pero, no podía hacer eso, si lo hacía me podría matar, era una decisión que no podía tomar, con la otra mano me indicaba que me calmase, que no tuviera miedo, y siguió acercando su mano….., tenía que disparar, pero no dejaba de pensar que sólo era un niño al que le habían enseñado a odiar, en ese momento sentí lo que podía pasar por la cabeza de un soldado cuando envían a un niño cargado de explosivos y no tiene más remedio que disparar porque tiene que elegir entre la vida de un niño o la vida de muchos otros. Mi tiempo se agotaba, apenas quedaban 15 segundos para que la música dejase de sonar y aquella criatura podría entrar en mi cabeza, aunque no había neurotoxinas y llevaba en mi cuerpo antídoto contra algunas, pero no sabía si aquello iba a funcionar o no, tenía que decidir…..¡¡¡YA!!!......una parte de mi decía que disparase, pero otra parte de mí intuía que aquello era diferente….. justo en ese momento la criatura alcanzó mi mano, de forma suave la acarició……, no dejaba de apuntarle, y tenía mi dedo en el gatillo, al más mínimo movimiento dispararía…..no podía sentir su tacto, pero el movimiento de su mano indicaba un gesto de cariño, de comprensión……, estaba confundido, extrañado…….. la criatura dirigió su dedo pulgar hacia el gatillo, corrigió la posición de mi mano para apuntar a su cabeza, y con su dedo pulgar apretó mi dedo índice que estaba sobre el gatillo……….PUM…… se disparó a la cabeza….. y cayó al suelo.

En ese momento comprendí que aquel ser buscaba la muerte, era como si supiese que todo lo que estaba haciendo no era lo correcto, sólo tenía que llegar alguien y decírselo, decirle lo que le había dicho, nadie le había hablado del amor, nadie le había hablado de la compasión, sólo le utilizaban para causar el mal, sólo era un instrumento de venganza, de odio.

Con la última nota de la balada murió, lo cierto es que no sabía si había más criaturas por allí, no me la podía jugar, sólo que ahora estaba dentro del invernadero sin música, la batería del MP3 se agotó, y ahora podía escuchar los ruidos del invernadero. Inmediatamente después fui a por Elisabeth, llevaba el antídoto contra el veneno que la había suministrado, tardaba unos 90 minutos en hacer efecto, así que se lo di, mientras tanto me dispuse a recorrer el resto del invernadero para intentar localizar a más criaturas, como Elisabeth tenía más armas, cogí su pistola, la dejé allí con un subfusil junto a ella, la vestí, le cubrí la nariz, boca y ojos, tapé sus oídos lo mejor que pude, la puse el casco y comencé a buscar, cada pasillo que doblaba iba haciendo una muesca con un número, así el lugar dónde estaba Elisabeth era el pasillo cero, a la izquierda de ese pasillo el 0I, y a la derecha el 0D, así sucesivamente, de esa forma podía volver siempre al sitio dónde estaba Elisabeth.

 Me preguntaba dónde viviría la criatura, tenía que haber algún lugar dónde se ocultara, dónde comiera, si había más criaturas tendrían que estar en esa zona, así que me dispuse a buscar, finalmente encontré una puerta desde la que se podía acceder al interior de una sala, tenía un mecanismo de apertura remota, así que rompí la caja desde la que se abría, localicé los cables, e hice el cruzamiento para abrirla, cuando la abrí entré al interior de una sala, aquella sala estaba llena de tubos de ensayo grandes, en el interior de los tubos había embriones humanos, muchos de ellos modificados genéticamente porque tenían deformidades similares a las de la criatura, aquello parecía una sala de los horrores, pero allí no había ninguno más. En la parte superior, había un hueco y por encima del hueco se veía un túnel que debería de tener una distancia mayor de 20 metros como un montacargas, era demasiado estrecho, incluso para un niño, suponía que por ahí le bajarían los alimentos y lo que la criatura necesitase para sobrevivir. Continué caminando por la sala, al fondo había otra puerta con el cartel que avisaba de “Peligro, radiación nuclear”, es decir, todo el recinto estaba rodeado por un anillo de radiación nuclear para evitar que nada que saliese de allí pudiera salir sin sufrir daños irreversibles en sus células.

Miré bien por todas partes, allí no había nadie más, una sala cerrada, acolchada, con una cama para dormir y un ordenador por el que seguramente la criatura aprendía y se comunicaba con el exterior, había algunas cámaras a las que golpeé hasta tirarlas al suelo. El ordenador estaba encendido, tenía curiosidad por ver lo que allí había, por ver lo que enseñaban a la criatura, no podía quitarme los guantes porque no conocía el tipo de neurotoxinas que por allí había, podrían penetrar mi piel, la criatura era capaz de crearlas con su propio cuerpo, así que con cierta dificultad navegué un poco, no podía creerme lo que veía, aunque de una mente perturbada como la de Abdul no podía esperarme otra cosa, sólo tenía imágenes de guerra y destrucción, sólo había odio y violencia, la más extrema, allí sólo estaba lo peor del ser humano, desde que creaban a esas criaturas las enseñaban a odiar, a creer que el ser humano es un ser despreciable, que merece la extinción, era horrible, no había ni una sola mención al amor, a la humanidad, a la compasión, al perdón, a la belleza del ser humano, nada, absolutamente nada. Quizás la criatura vio en Elisabeth que estaba enamorada, no lo sé, quizás cuando alguien le habló de forma distinta comprendió que se podía mirar de forma diferente a la vida, quizás cuando comprendió que sólo era un instrumento para extender el mal prefirió quitarse la vida, quizás en el fondo no era una criatura con maldad, si hubiera tenido otra educación diferente podría haber aportado mucho al bien y el progreso de todos los seres vivos. El bien y el mal conviven en el ser humano, el ser humano es capaz de crear lo peor para destruirse a sí mismo, aunque también es capaz de crear lo mejor para avanzar, eso es una decisión que depende de cada persona y de toda la sociedad, si enseñas a odiar sólo tendrás odio, violencia y destrucción, si enseñas a amar y a comprender, tendrás una vida completa, llena de felicidad y podrás convivir en paz con todos los seres vivos que viven en este planeta.

Tenía que destruir aquello, y teníamos que salir de allí, así que había que preparar un plan de escape, Abdul no podía verme por las cámaras, así que no sabría en qué lugar del invernadero estaría, aunque me había visto dentro de la sala, tampoco sabía lo que había pasado en aquel pasillo, por lo que no sabía si la criatura estaba viva o muerta, a menos que hubiese captado la frecuencia en la que la criatura se comunicaba y pudiera escucharla, eso no lo podía descartar. Tenía que volver con Elisabeth y ver si le habían dejado los explosivos en la mochila, fui corriendo, Elisabeth todavía no había vuelto en sí, los explosivos no estaban, vale, pero tenía la radiación nuclear, sólo tenía que hacer que la radiación penetrase hacia el interior del invernadero, abrir todas las puertas, la radiación se encargaría de destruir cualquier embrión o ser vivo en el interior. Si Abdul y sus hombres estaban fuera esperándonos, les iba a dar una pequeña sorpresa, el plan consistía en ir primero a por los trajes de protección contra la radiación, ponernos los trajes, a continuación abrir las puertas para que la radiación entrase en la sala de embriones, salir corriendo de allí e ir de nuevo hacia la entrada, Elisabeth tendría que quedarse en el pasillo entre la segunda y la tercera puerta, y yo entraría al pasillo entre la segunda y la primera puerta, dónde si la exposición a la radiación era suficientemente larga sería la muerte segura. Tenía que romper la caja de apertura junto a la puerta, localizar los cables, hacer el cruzamiento y esperar a que la primera puerta se abriese, después volver corriendo hacia atrás, esperar que Elisabeth me abriese la puerta, la volviese a cerrar y esperar a que la radiación penetrase hacia el interior de las instalaciones, saltarían las alarmas por radiación, y se activaría el protocolo de evacuación de las instalaciones.

Para Abdul tenía preparado algo especial.

Volví con Elisabeth, ya comenzaba a despertar, había que esperar al menos entre 15 y 30 minutos para que ella comenzase a recuperarse,

- Elisabeth: “Andrew, Andrew, ¿eres tú?”
- Andrew: “Sí”
- Elisabeth: “¿Qué ha pasado?, lo último que recuerdo es que entré al invernadero, comencé a pasear con el subfusil en la mano, y algo comenzó a hablar dentro de mi cabeza, ya no puedo recordar nada más, tengo muchas ganas de ……., vomitar……..”

   Comenzó a vomitar, eran parte de los efectos secundarios de las neurotoxinas y el veneno, le di una botella de agua de 2 litros que llevaba en mi mochila,

- Andrew: “Son los efectos secundarios, vas a sentir náuseas, vómitos, dolor de cabeza, bebe toda la botella de agua, el antídoto aún tardará algo más de tiempo en hacer efecto completo, ahora tienes que ayudarme, como puedas, acompañame”

   Se apoyó en mis hombros y la llevé hasta la entrada, allí la ayudé a colocarse el traje anti radiación,

- Andrew: “No te quites el traje, puedes abrir la parte de arriba para vomitar, pero en cuanto hayas vomitado vuelve a cubrirte enseguida, espérame aquí, volveré en unos minutos, después te diré lo que tienes que hacer”
- Elisabeth: “De acuerdo, me encuentro fatal, me duele mucho la cabeza”
- Andrew: “Es normal, tardarás aún un tiempo en recuperar la normalidad, y es posible que te pueda quedar alguna secuela, no sé muy bien las características de las neurotoxinas que la criatura ha metido en tu cuerpo, te he dado antídoto, pero si hay algo diferente habrá que esperar a que analicen bien”
- Elisabeth: “¿Por qué no has dejado que me matase la criatura?”
- Andrew: “Porque a pesar de todo, te quiero, te sigo queriendo”

   Se quedó mirándome, y una lágrima cayó desde su ojo hasta llegar a su mejilla,

- Andrew: “Tengo que salir, haz exactamente lo que te he dicho, ¿de acuerdo?, vengo en unos minutos”
- Elisabeth: “Sí, de acuerdo”

   Salí corriendo hacia la sala de embriones siguiendo las muescas que había dejado en los pasillos para no perderme, entré dentro de la sala y fui a la caja de apertura junto a la puerta, la abrí, era una placa electrónica con varias conexiones, sólo tenía que encontrar la combinación que abriese la puerta, seguí las conexiones hasta dar con los elementos del circuito que provocaban su apertura, tardé unos minutos, pero tenía que quedarme con eso porque para abrir la puerta de la entrada principal apenas tendría unos segundos, y suponiendo que la placa fuese idéntica.

   Abrí la puerta y salí corriendo de allí, la radiación empezó a penetrar hacia el interior del invernadero (la puerta contenía plomo, era muy pesada). Tan rápido como pude me dirigí hacia el pasillo dónde estaba Elisabeth, entre la tercera y la segunda puerta, allí estaba, esperándome sentada.

- Andrew: “Ya estoy aquí, ahora tienes que ayudarme, toda nuestra vida depende de ti”
- Elisabeth: “Estoy fatal, apenas puedo concentrarme”
- Andrew: “Tienes que sacar fuerzas de dónde sea, es muy sencillo lo que tienes que hacer, voy a abrir esta segunda puerta, en cuanto salga tienes que volverla a cerrar para evitar que la radiación penetre a este pasillo, a continuación desde el otro lado te llamaré para que me vuelvas a abrir, en cuanto entre tienes que cerrarla inmediatamente, ¿has comprendido bien todo?”
- Elisabeth: “Creo que sí, intentaré hacer lo mejor que pueda”

   Fui a la caja al lado de la segunda puerta, la rompí, la placa electrónica era la misma, bien,

- Andrew: “Elisabeth, ven, por favor. Ves estos dos cables, uno amarillo y otro rojo, cuando te diga los juntas, la puerta se cerrará. Cuando te avise desde fuera deberás unir el cable rojo y el cable blanco, ¿de acuerdo?, debes hacerlo muy rápido, en cuanto vuelva a entrar deberás juntar de nuevo el cable amarillo y el cable rojo para que se vuelva a cerrar, ¿lo has comprendido bien?”
- Elisabeth: “Creo que sí, el amarillo y el blanco para cerrar, y el rojo y el blanco para abrir, ¿no?”

   Elisabeth tenía un cacao mental que no podía, era normal, estaba en estado de shock y bastante era que se podía tener en pie, había que enseñarlo de otra manera.

- Andrew: “Mira, voy a poner estos dos cables atados uno a tu parte derecha y otro a la izquierda, ¿sabes cuál es tu derecha y cuál es tu parte izquierda?”
- Elisabeth: “Sí, a eso sí llego”
- Andrew: “Bien, el cable rojo estará en tu mano, no lo sueltes, cable rojo en la mano, no soltar, ¿de acuerdo?”
- Elisabeth: “Sí”
- Andrew: “Vale, desde fuera te diré cable de la derecha con el cable rojo, ¿de acuerdo?”
- Elisabeth: “Sí”
- Andrew: “Vamos allá”

   Sólo tenía 30 segundos en aquel pasillo, tenía que dar las instrucciones a Elisabeth, no equivocarme, a continuación llegar corriendo hasta la primera puerta, romper el mecanismo, juntar los cables rojo y blanco para abrir, ir corriendo a la segunda puerta y avisar a Elisabeth que juntara el cable de su izquierda con el cable rojo para que me abriese, ponerme a su lado y volver a juntar el cable rojo y amarillo para cerrar la puerta, en aquel pasillo deberíamos permanecer hasta que saltase la alarma por fuga radiactiva en la instalación y dar unos minutos para que la evacuasen. Después, salir corriendo lo más rápido que pudiéramos hacia el ascensor y desde allí salir fuera por las rejillas de ventilación, para salir por los conductos de ventilación en el exterior, todo eso sin quitarnos los trajes de protección en ningún momento.

- Andrew: “3, 2, 1…… vamos allá”

   Salí fuera,

- Andrew: “Junta el cable de tu mano con el cable que está a tu derecha”
- Elisabeth: “Sí, ya está”

   La puerta se cerró, salí corriendo hacia la primera puerta, estaba expuesto a un nivel de radiación mortal, rompí la caja, crucé el cable rojo y el blanco y los dejé unidos para que la puerta permaneciese continuamente abierta, para poder cerrarla tendrían que entrar dentro y quitar el cruzamiento, pero se exponían a radiación mortal, la puerta empezó a abrirse, de repente escuché fuera:

- Guardia: “Disparen a matar, fuego”

  La puerta iba abriéndose poco a poco, oí disparos, corrí hacia la segunda puerta, me tumbé al suelo:

- Andrew: “Elisabeth, junta el cable rojo que tienes en la mano con el de tu parte izquierda”
   Transcurrieron dos segundos y la puerta no se abría,
- Andrew: “ELISABETH, ¿Qué estás haciendo?”
- Elisabeth: “Voy, me he liado, no sé qué hacer”
- Andrew: “Busca un cable rojo y un cable blanco, júntalos”

   Las balas ya alcanzaban la segunda puerta, fuera se oyó:

- Guardia: “Aquí hay radiación, tenemos que irnos”
- Jefe de guardias: “Aquí no se va nadie, disparen a matar”
- Guardia: “Vamos a morir todos”
- Jefe de guardias: “Sigan disparando hasta que no muera no saldremos de aquí”

   Elisabeth acertó con los cables, la puerta comenzó a abrirse, habían pasado ya 35 segundos, más del tiempo recomendado con traje, no sabría los efectos de la radiación sobre mi cuerpo, los guardias no podían entrar dentro del pasillo, sin protección morirían pronto, pero seguían disparando,  estaba tumbado en el suelo al final del pasillo, creo que los guardias disparaban sin mirar, tenían más miedo de morir por la radiación que de preocuparse en alcanzarme. Entré al segundo pasillo, Elisabeth se había desmayado, fui a por el cable rojo y amarillo para volver a cerrar la puerta y los junté, la puerta se cerró.

   Los guardias seguían disparando, de repente, dejaron de disparar, saltaron las alarmas por radiación del interior de las instalaciones, se les oía gritar al fondo, se oyeron disparos y al cabo de unos dos minutos ya no se oía nada. Pero había que esperar a que evacuasen todas las instalaciones, Elisabeth se había desmayado y estaba tumbada a mi lado, estaba débil, pero había que salir de allí……

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