Parte IV. IV.6.- Tropezar en la misma piedra
Parte IV
IV.6.- Tropezar en la misma piedra
Teníamos que salir de aquel pasillo, tenía que esperar unos
minutos a que Elisabeth se recuperara algo, había que llegar al ascensor
corriendo y desde ahí subir hasta la rejilla para salir por donde entramos.
Abrí el traje para radiación y la refresqué un poco con agua a ver si se
despejaba, así lo hice y comenzó a reaccionar, rápidamente volví a cubrir su
cabeza,
- Andrew: “Elisabeth, ¿estás bien?”
- Elisabeth: “No, me encuentro fatal”
- Andrew: “Pues tienes que hacer lo que sea, tenemos que salir de
aquí rápido, hay que correr lo más rápido que puedas hasta el ascensor y subir
rápido, hay que pasar el foco principal de radiación que está en el siguiente
pasillo muy rápido, en cuanto abra la puerta tendrás que correr con lo que te
queden de fuerzas”
- Elisabeth: “No sé si podré hacerlo”
- Andrew: “No tienes elección, hay que salir de aquí ya”
Le di un par de minutos sin decirle nada, a ver
si se recuperaba algo más,
- Andrew: “¿Lista?”
-Elisabeth: “Vamos allá”
- Andrew: “Abro a la de 3, sal corriendo, 3, 2, 1……. ¡¡¡VAMOS!!!”
Salimos corriendo, los primeros metros
Elisabeth avanzó rápido, iba haciendo eses, pero corría, pasamos los 10 metros
de pasillo, ahora teníamos que seguir rápido hacia el ascensor, la siguiente
sala era la de informática, dónde había estado intentando sacar la información,
seguimos corriendo, si no habían cambiado nada, recordaba cómo volver, en uno
de los pasillos Elisabeth cayó al suelo, no podía más, bastante hizo, la cargué
sobre mis hombros y me puse a correr lo más rápido que podía, llegamos al
ascensor, tenía que llamar para que bajara y volver a abrirlo porque no tenía
la clave, dejé a Elisabeth en el suelo, rompí la caja junto al ascensor y abrí
la puerta, metí a Elisabeth, y pulsé hacia el último piso. Subí a la parte de
arriba del ascensor, la abrí y abrí la rejilla, tenía que reanimar otra vez a
Elisabeth para subirla y entrar a los conductos de ventilación.
- Andrew: “Elisabeth, Elisabeth, despierta, ¿estás bien?, hay que subir
a la rejilla de arriba y salir por los conductos de ventilación, tienes que
ayudarme, no puedo subirte si no me ayudas un poco”
- Elisabeth: “Sí, está bien”
La empujé hacia arriba,
- Andrew: “Agárrate a los laterales de la rejilla, te empujo y te
pones de rodillas en el conducto para que pueda empujarte cuando entre”
- Elisabeth: “De acuerdo”
La subí, se colocó de rodillas, a continuación
subí y comenzamos a caminar por los conductos de ventilación, la cuerda que
habíamos dejado aún estaba allí, llegamos hasta los ventiladores, ahora había
que subir, estuve esperando un rato pero los ventiladores estaban apagados, no
se encendían, probablemente sería parte del protocolo de evacuación. Con ayuda
de un palo telescópico alcancé el primer mecanismo de gancho-cuerda y tiré
hacia abajo, a continuación tenía que llegar hasta el segundo con el palo, lo
alcancé y subí, por último tenía que llegar hasta el de más arriba, repetí el
movimiento, ya estaba arriba, ahora había que bajar a por Elisabeth, y esperar
que el gancho de más arriba aguantase el peso de los dos, dejé mi mochila
arriba con todas las cosas para disminuir peso, volví a bajar a por la mochila
de Elisabeth y la subí, así había reducido el peso, ahora llegó el momento,
golpeé el gancho para anclarlo aún más, y bajé a por Elisabeth.
- Andrew: “Tienes que agarrarte a mí lo mejor que puedas, vamos a
subir juntos, agárrate a mis hombros, el gancho tiene que soportar el peso de
los dos, procura no moverte para no descompensar el peso”
- Elisabeth: “Vamos allá”
Comenzamos a subir, pasamos bien por el primer
ventilador, seguíamos subiendo, pasamos el segundo ventilador,
- Andrew: “Ya casi estamos”
De repente el gancho comenzó a soltarse de la
pared, caímos hasta la altura del ventilador que estaba más arriba, me apoyé en
las aspas del ventilador para reducir el peso y tiré de la cuerda para ver la
estabilidad del gancho, si el gancho se soltaba caeríamos los dos y podríamos
fracturarnos algún hueso, no me podía arriesgar,
- Andrew: “Elisabeth, quédate apoyada en el ventilador, procura
mantener la estabilidad, no te muevas de aquí, te voy a sujetar al gancho de
este ventilador por si te caes, tengo que subir y colocar otro gancho, ¿te
queda alguno en la mochila?”
- Elisabeth: “No lo sé, no lo recuerdo”
- Andrew: “No puedo arriesgarme, tengo que desenganchar el que está
aquí puesto, subir y colocarlo, después bajaré a por ti, tengo que
desengancharte, por lo que más quieras, mantén la estabilidad, no te desmayes,
te desplomarías al vacío, ¿de acuerdo?”
- Elisabeth: “Hago lo que puedo”
Quité el gancho, dejé a Elisabeth en la
posición más estable que encontré, y comencé a subir, ni siquiera sabía si el
gancho de arriba soportaría mi peso, la cuerda se movía, el gancho se salía
cada vez más….., vamos, vamos……, sólo 2 metros más……., el gancho estaba a punto
de salirse, sólo 1 metro……, el gancho se salió de la pared, tenía que saltar y
agarrarme como pudiera….., salté y me quedé colgado del vacío con una sola
mano, subí, no tenía tiempo de buscar en la mochila de Elisabeth, coloqué el
gancho que me había subido, y bajé a por Elisabeth,
- Andrew: “Elisabeth, ya llego, ¿estás bien?......
¿Elisabeth?........ mierda…….ELISABETH, DESPIERTA”
Había perdido la consciencia otra vez y se
estaba tambaleando, iba a caer, me descolgué aún con riesgo de que el gancho no
soportase bien todo el peso, Elisabeth estaba a punto de caer al vacío………., su
cuerpo comenzó a caer………, llegué justo a tiempo de cogerla por la pierna, me
apoyé con mis dos piernas en el ventilador para que el gancho no soportase todo
el peso, tenía que subir a Elisabeth para arriba, estaba boca abajo y sujeto
con mis dos piernas al ventilador, comencé a tirar de ella hacia arriba…..
vamos, vamos….., tú puedes, ya la tenía en mis brazos de cuerpo entero, pero
estaba boca abajo y sujeto con mis dos piernas….., en ese momento el ventilador
hizo un movimiento, estaba saliéndose de su sitio, no soportaba el peso de los
dos……… buuuuuuf, ¿qué hacer?, comencé a balancearme, tenía que dejar a
Elisabeth colgada en una de las aspas del ventilador,
- Andrew: “Elisabeth, vamos Elisabeth, responde, por favor,
responde”
El ventilador se soltaba cada vez más, y
Elisabeth no respondía…..
- Andrew: “ELISABETH, DESPIERTA, DESPIERTA”
Elisabeth despertó otra vez,
- Elisabeth: “No puedo más, no tengo fuerzas”
- Andrew: “Pues tienes que sacarlas si quieres vivir, tengo que
balancearme y tienes que sujetarte a una de las aspas del ventilador, después
subiré y te cogeré, desde ahí subiremos, vamos, vamos, un último esfuerzo, por
favor…….”
- Elisabeth: “Vale, vamos allá”
Comencé a balancearme,
- Andrew: “Ahora, estira los brazos y agárrate”
Elisabeth se agarró a una
de las aspas, sabía que no tenía fuerzas, no iba a aguantar mucho, el
ventilador hizo otro movimiento, iba a soltarse de un momento a otro, subí lo
más rápido que pude y cogí la mano de Elisabeth,
- Andrew: “Ahora, agárrate a mis hombros, vamos a volver a subir,
queda muy poco”
- Elisabeth: “Vamos”
Comenzamos de nuevo a
subir, en ese momento el ventilador se soltó y cayó hacia abajo, partió en
segundo ventilador por la mitad y cayeron hacia el fondo, poco a poco
continuamos escalando hasta llegar al final.
- Andrew: “Ya estamos a salvo, ¿cómo te encuentras?”
- Elisabeth: “Dentro de lo malo, algo mejor”
- Andrew: “Bien, ahora hay que salir, tenemos que llegar hasta el
punto dónde se recuperan las comunicaciones y desde ahí llamar para que nos
vayan a recoger, luego hay que caminar entre una hora y media y dos horas para
llegar al punto de encuentro”
- Elisabeth: “No voy a llegar, no tengo fuerzas, mi mente
quiere, pero mi cuerpo no responde bien”
- Andrew: “Te llevaré conmigo, si caemos, caemos los dos”
Me miró y sonrió,
- Elisabeth: “Amante y compañero hasta el final, vamos”
Aún llevábamos los trajes para proteger de la
radiación, por seguridad hasta unos kilómetros no era conveniente quitárselos,
así que cargué con las dos mochilas y salimos del túnel, a la salida…………
- Abdul: “Vaya, vaya, pero si tenemos aquí a la parejita de
enamorados, os he preparado una cena romántica, yo pongo el champán y las
velas, jajajajajajaja”
Ahí estaba Abdul con unos 40 hombres armados de
arriba abajo, creo que nos apuntaban todos, vi una cosa rara al fondo,
- Andrew: “Oye, ¿allí hay un arma sola apuntándonos o es que hay uno
muy bajito?”
- Abdul: “Jajajajajajaja, veo que no pierdes el buen humor
ni en los momentos más difíciles, no, es uno muy bajito, mide 1,40 lo tenemos
para disparar a las pelotas, jajajajajaja, tira las mochilas, quitaos los
trajes, y tira todas las armas que tengas”
Tampoco podía elegir, tiré las mochilas, ayudé
a Elisabeth a quitarse su traje, después el mío, y tiramos al suelo lo que
teníamos dentro,
- Abdul: “Tus dardos, al suelo”
- Andrew: “Está bien, está bien”
- Abdul: “Cachearles bien de arriba abajo, que no les quede
nada”
- Guardia: “No hay más armas, señor”
- Abdul: “Y dardos”
- Guardia: “No, señor, nada”
- Abdul: “Bien, supongo que has matado a mi criatura,
rompiste todas las cámaras y no he podido verlo”
- Andrew: “No te iba a dar ese gusto”
- Abdul: “Eres el único que no se asustó viendo los videos,
por el contrario parece que los usaste para averiguar cómo podías entrar ahí,
eres listo, más de lo que pensaba”
- Andrew: “Trato de sobrevivir, nada más”
- Abdul: “Me vendría muy bien alguien como tú en mi equipo”
- Andrew: “Ja, ni en tus mejores sueños”
- Abdul: “Todos tenemos un precio, ¿cuánto quieres? ¿5
millones de dólares? ¿10 millones de dólares tal vez?, sólo tienes que pedir,
te pondré en el punto dónde te van a recoger, te daré una información falsa
para que se la vendas y obtendrás beneficio por todos los lados, a cambio sólo
te pido un poco de colaboración”
- Andrew: “No trabajo para asesinos, ni por todo el dinero del
mundo”
- Abdul: “¿Crees que tus jefes son diferentes a cómo soy?
¿acaso crees que a los dueños de la compañía en la que trabajas les importa
algo tu vida o la de cualquier persona?”
- Andrew: “No les he visto hacer lo que tú has hecho ahí dentro, ni
cómo disfrutas viendo la muerte horrible de tus semejantes”
- Abdul: “Ah, y tú, ¿disfrutabas cuando bombardeaban mi
país?, ¿disfrutabas cuando veías las bombas caer y niños muertos por
televisión?”
- Andrew: “No, nunca he disfrutado con eso, siempre fui muy crítico
con eso, las guerras son inútiles, no solucionan ningún conflicto”
- Abdul: “Pero tú has entrado en esta guerra por dinero, imagina
poder comprar lo que quieras en este mundo, imagina tener todo cuanto quieras,
sin límites, poder gastar indefinidamente, vida de lujo, palacios, mujeres,
tendrás todos cuanto desees en esta vida”
- Andrew: “Aún me queda algo de dignidad, prefiero morir con ella,
cuando me presente al juicio ante Dios al menos podré decirle que no vendí mi
alma al diablo por un puñado de dólares”
- Abdul: “¿Tu alma? ¿Dios?, ¿de verdad crees que Dios está
esperándote al otro lado con una alfombra roja para recibirte?,
jajajajajajajajaja, sólo hay una vida, y es esta que estás viviendo, vívela lo
mejor que puedas”
- Andrew: “Ordena a tus hombres que disparen, estoy listo para
encontrarme con Dios”
- Abdul: “jajajajajajaja, serías un buen yihadista, eres un
magnífico guerrero lástima que no tengas buen señor”
- Andrew: “Eso le dijeron al Cid Campeador”
Abdul se acercó más a mí, ese era el momento
que estaba esperando,
- Andrew: “Elisabeth, por favor, tápate la cara vas a coger frío y
en tu estado te pondrías peor”
- Elisabeth: “De acuerdo”
- Abdul: “Qué bonito, cuanto la proteges, hacéis una pareja
extraordinaria”
Metí mi mano en el bolsillo, llevaba los
guantes. En el invernadero tuve tiempo de examinar a la criatura cuando estaba
muerta, una de las deformidades en su garganta era algo parecido a un saco, en
su interior había miles de pequeñas esporas, diminutas, supuse que aquellas
pequeñas esporas eran las que contenían las neurotoxinas, la criatura debía
producir esas esporas, almacenarlas en ese saco y esparcirlas por el aire, los
que entraban las respiraban y así podía controlarlos, no estaba seguro, pero
intuía que aquello era así. Guardé en mis bolsillos dos buenos puñados de esas
esporas para llevarlas a analizar, llegó el momento de saber si esas esporas contenían
escapolamina o algún neurotóxico similar, metí la mano en mi bolsillo, y cogí
todas las que pude, mi nariz y mi boca estaban aún cubiertas, Elisabeth cubrió
su rostro, esperé a que Abdul estuviese cerca, lo suficientemente cerca, y
haciendo un movimiento con la mano al hablar las esparcí por el aire mientras
decía,
- Andrew: “¿Te crees el amo del mundo?”
-Abdul: “¿Te crees un caballero medieval luchando por su
dama y por el bien?.........jajajajajajajaja, qué bonito, qué melancólico……eres
verdaderamente patético, veo que no puedo convencerte”
Tenía que hacer algo más de tiempo, si todo era
como creía, las esporas tardarían unos 3-4 minutos en hacer efecto,
- Andrew: “Hablemos más en serio de negocios, ¿cuánto puedes
ofrecerme?”
Me miró sorprendido, Elisabeth estaba medio
consciente, pero también me miró sorprendida,
- Abdul: “¿Quieres hablar de negocios?, ¿me estás tomando el
pelo?, ¿me estabas tomando el pelo?”
- Andrew: “En toda negociación hay que ponerse primero un poco duro,
cuanto más duro te pongas, más beneficios sacas”
- Abdul: “¿Estabas negociando?, jajajajajajajaja, qué
cabrón, muy bueno, pues me lo había tragado”
- Andrew: “¿Cuánto me ofreces por hacer lo que quieres?
- Abdul: “No sé, espera que me lo piense…… me noto raro…….”
Las pupilas de Abdul se dilataron, se quedó
quieto, inmóvil, efectivamente, las esporas contenían las neurotoxinas, sus
hombres comenzaron a mirarle, Elisabeth le miraba, hice un gesto con la mano
indicando que no se moviese,
- Andrew: “Abdul, vas a hacer lo que te diga y los dos conseguiremos
lo que buscamos”
- Abdul: “Sí, claro, dime qué quieres”
Estaba bajo los efectos de la neurotoxina, a mi
voluntad,
- Andrew: “Nos vas a acercar a Elisabeth y a mí hasta un punto de la
frontera con la otra provincia con un coche y dos de tus hombres para
protegernos, allí nos dejarás, y dirás que nadie nos toque”
- Abdul: “Sí, así se hará, que traigan un coche
inmediatamente”
Los guardias miraron extrañados,
- Andrew: “Vamos, Abdul, ordena a tus guardias que te obedezcan”
- Abdul: “QUE TRAIGAN UN COCHE YA”
Inmediatamente trajeron un coche,
- Abdul: “Hay que llevar a estos dos hasta la frontera con
la otra provincia donde os digan, dejarlos y protegerlos”
- Guardia: “Sí, señor, dos hombres, al coche, rápido,
protejan al señor y a estos dos”
Nos montamos en el coche, cuando ya podíamos
comunicarnos, Elisabeth mandó un aviso para que nos recogieran en el punto en
el que habíamos quedado, mientras me encargaba de controlar a Abdul. Llegamos
al punto dónde tenían que recogernos, Elisabeth bajó del coche,
- Elisabeth: “Vamos, Andrew, aquí nos van a recoger”
- Andrew: “Espera, Abdul viene con nosotros”
- Elisabeth: “¿Puedes bajar un momento del coche?”
- Andrew: “Puedo, claro que puedo”
- Elisabeth: “Me han dicho que vienen en helicóptero, estoy
muy débil y tienes que ayudarme a subir, no me fío de que Abdul pueda despertar
en cualquier momento, no tengo fuerzas”
- Andrew: “Está bien, está bien, te llevaré allí y te ayudaré
primero a subir al helicóptero, pero luego vuelvo a por él”
- Elisabeth: “Ven, el punto de recogida es aquí, déjalos
dentro del coche”
- Andrew: “Estamos algo alejados del coche, a ver si Abdul va a
reaccionar”
- Elisabeth: “Ya está aquí el helicóptero, ya lo veo”
En el horizonte llegaba un helicóptero, nos
hizo señales, el helicóptero no iba a aterrizar, nos lanzó una cuerda con un
gancho para alzarnos hasta arriba, ayudé a Elisabeth para que ella subiera
primera,
- Andrew: “Súbanla con cuidado, no está en buenas condiciones”
Me hicieron un gesto con el dedo pulgar y la
subieron, cuando Elisabeth estaba arriba, el helicóptero dio un giro,
- Andrew: “EHHHH, espera un momento, tengo que ir al coche, ahora
mismo vuelvo”
Me hicieron un gesto con el dedo pulgar, y
comencé a correr hacia el coche, justo en ese momento el helicóptero tiró un
misil directo hacia el coche, el coche voló por los aires, salté hacia atrás,
no podía oír, me pitaban los oídos y un trozo de metralla se clavó en mi
pierna.
Maldita sea, me la ha vuelto a jugar, pero qué
estúpido que soy, saqué mi arma y me dispuse a disparar al helicóptero que se
acercaba hasta mí,
- Elisabeth (gritando): “Quédate ahí, no te muevas, pronto
llegarán a buscarte, lo siento mi amor, lo siento, algún día comprenderás cómo
es este jodido mundo, pero nadie te matará, no mientras pueda protegerte….. te
quiero…….”
Dejó caer un papel al suelo sujeto a una piedra
y el helicóptero salió volando rápidamente y desapareció en el horizonte,
disparé pero no valió para nada, me quedé allí con un fuerte zumbido en un oído
y sangrando por el trozo de metralla que se me había clavado en la pierna, a
los 10 minutos llegó un vehículo que me recogió, me dieron los primeros
auxilios y me llevaron hasta la base militar, dónde curaron mis heridas, todas,
menos las del alma, esa no me las podían curar. En el hospital, en reposo, pude
leer el papel, era una nota:
“Lo siento mi amor, no puedo volver contigo, me juzgarían en
un tribunal militar y me condenarían a muerte por alta traición, sólo quiero
que sepas que te quiero, en prueba de mi agradecimiento te dejo el nombre de la
persona a quien la compañía busca, no vive en Europa, se esconde en un país de
centro América, te dejo su nombre y su dirección, él tiene el original que
buscáis, dáselo a la compañía y te darán el dinero que te prometieron. Diles lo
que tengas que decirles, ellos ya saben que les he traicionado, Abdul les
avisó, me lo dijo cuando me tenía atada viendo los videos.
Ten cuidado, hay varios topos en la compañía, no te fíes de
nadie.
Besos”

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