Parte IV. IV.7.- Las incógnitas
Parte IV
IV.7.- Las incógnitas
Tenía que permanecer un día en cama, el trozo de metralla me
había dejado con dificultades para caminar, aunque evolucionaba bien, no era
grave, unos centímetros más arriba y me hubiese quedado sin las pelotas, tuve
suerte. Al día siguiente partía para Kabul y desde allí vuelo de vuelta hasta
las instalaciones, estaba algo dolorido, tumbado en la cama sin poder hacer
nada, de repente sonó una alarma en la base militar,
- Soldado: “AL SUELO, AL SUELO, TODO EL MUNDO AL SUELO”
Me tiré debajo de la cama, un camión al que le
habían dado el alto aceleró y se saltó el control, se oían disparos, se oyó una
explosión probablemente de un bazuca, y a continuación una fuerte explosión,
era un camión con un suicida dentro que se inmoló en la base militar, no había
llegado a entrar porque el disparo del bazuca le alcanzó, pero había causado
graves daños en la entrada, y varios heridos, llegó un sargento,
- Sargento: “Rápido, el personal civil tiene que ser
evacuado urgentemente de la base, pasen a los camiones que están dispuestos en
la salida, háganlo ordenadamente”
La entrada a la base había quedado destrozada,
si en ese momento entraba un segundo camión con un suicida los daños serían
mucho peores, toda la base estaba en situación de máxima alerta, me dieron unas
muletas y salí por mi propio pie de allí, a mi lado pasó una camilla con un
soldado que tenía el estómago perforado por la metralla, estaba consciente,
pero sangraba mucho y podía verse parte del interior, cuando uno ve aquello
siempre piensa que es un trabajo que no está ni bien valorado ni bien pagado,
se juegan la vida cada día por defender la libertad de los demás. Pasé a un
camión dónde nos transportaron con destino a Kabul, era un convoy con varios
camiones protegido por unidades del ejército, allí es imposible moverse sin
protección, la vida no vale nada.
Cuando estábamos a punto de entrar a Kabul,
había un control de carretera, paraban a todos los coches y los revisaban para
ver si tenían explosivos, teníamos que esperar. Estaríamos a aproximadamente a
un kilómetro y medio del control, de repente uno de los coches que estaba
delante explotó, era otro suicida, prácticamente todos los que estaban en el
control murieron, los coches de alrededor quedaron destrozados, tuvimos que
tumbarnos otra vez dentro de la camioneta, esperando que no nos alcanzase nada
o que no hubiese más coches bomba. Los militares salieron de los coches,
apuntaban en todas direcciones, aquello iba a tardar un tiempo hasta que
pudiésemos avanzar, nos hicieron bajar del camión, teníamos que ir caminando,
un sargento se acercó hasta mi posición,
- Sargento: “¿Sr. Andrew? ¿está por aquí el Sr. Andrew?”
- Andrew: “Sí, aquí estoy”
- Sargento: “Señor, tengo órdenes de acompañarle hasta un
vehículo que le espera después del puesto de control, le van a trasladar
inmediatamente al aeropuerto de Kabul desde donde partirá hacia su destino”
- Andrew: “De acuerdo”
La verdad que no creo que estuviese en
condiciones de volar, pero estaba claro que aquello era un peligro constante,
supongo que la compañía me quería vivo para que hiciese un informe detallado, y
sobre todo para ver la información que pudiera aportar.
Con dificultad fui apoyándome en las muletas
protegido por un grupo de soldados, no podía apoyarme en ninguno de ellos
porque tenían que estar con las armas, no podían soltarlas y necesitaban tener
la movilidad completa,
- Sargento: “Camina muy lento, señor, ¿puede ir más rápido?”
- Andrew: “Me temo que no puedo, la pierna no me lo permite”
- Soldado: “Tengo una idea señor”
- Sargento: “Adelante soldado”
- Soldado: “Allí hay una carretilla de las que se usan para
traslado de mercancías, se puede apoyar en las barras y podemos llevarle más
rápido”
Era una carretilla de las que usan en
fruterías, panaderías, podía apoyar los pies en la base y uno empujando me
llevaría,
- Sargento: “Excelente idea, traigan la carretilla”
Trajeron la carretilla, me subí en ella, y uno
de los soldados comenzó a moverla, tenía dos ruedas neumáticas y aquello iba
bastante rápido,
- Sargento: “Bien, vamos, vamos, rápido”
Al pasar por el lugar de la explosión podía
verse un amasijo de hierro y cadáveres, los restos humanos estaban esparcidos
por todos los sitios, del coche que había explotado apenas podía distinguirse
el chasis, y los que estaban alrededor estaban completamente destrozados.
Los soldados me dejaron en un vehículo que
estaba esperándome, me llevó directamente hasta el aeropuerto de Kabul, dentro
del aeropuerto también tenía protección, la compañía había dado instrucciones
para que tuviese protección hasta la salida del país, seguramente alguien me
estaría buscando, salí en el primer vuelo, apenas estuve 20 minutos en el
aeropuerto.
Me suministraron una caja con calmantes para no
sentir dolor durante el viaje, los calmantes me adormecían y estaba muy cansado
así que me quedé dormido, cuando desperté no dejaba de pensar en las palabras
de Elisabeth, “no confíes en nadie, hay topos en la compañía”, tenía que ir con
mucho cuidado, ¿sería la Sra. Wen un topo?, no sabía, después de la experiencia
con Elisabeth ya no me fiaba de nadie, pero era evidente que alguien de la
compañía había metido a Elisabeth dentro, para entrar allí había que hacerlo
con un padrino y con buenos informes, el mío era Peter, pero, ¿quién era el
padrino o madrina de Elisabeth? ¿quién metió a Elisabeth en la compañía?,
¿quién la protegía? ¿quién dio los informes? ¿por qué Elisabeth y no otra
persona fue la que me acompañó en el viaje antes de esta misión?. Elisabeth se
presentó como novata, aunque lo cierto es que en las misiones, incluso en el
Amazonas, parecía tener muy poco de novata, manejaba y controlaba la situación,
recordaba que me dejó sorprendido lo rápido que se durmió en una situación de
peligro. Elisabeth se ganó mi confianza, allí había algo más, Elisabeth tenía
que habernos matado a Jason y a mí antes de entrar a las instalaciones o
habernos entregado con vida para que Abdul disfrutase con la criatura, pero
probablemente no se atrevió a hacerlo, seguramente todo estaba programado para
que sólo Elisabeth volviera con vida de la misión y pasara la información
falsa por la que Abdul me ofreció dinero, pero Elisabeth le falló a Abdul
y Abdul era un sádico, sólo buscaba la diversión, además quiso delatarla a la
compañía, por eso se lo cargaron. No tenía que haber vuelto con vida de aquella
misión, Elisabeth se había enamorado de mí, eso me salvó la vida. Pero, ¿quién
manejaba a Elisabeth?.
Por otro lado estaba el nombre de la persona
que originalmente robó, según la compañía, la información, ¿quién era ese
hombre?, ¿qué función tenía en la compañía?, ¿por qué me dijeron que estaba en
Europa cuando en realidad vivía en Centro América?, ¿alguien de la compañía
daba información falsa para proteger a aquel hombre?, si ahora daba su nombre a
la compañía podría correr mucho peligro porque no sabía a quién podía dar ese
nombre y a quién no, es probable que hubiese algún tipo de conexión entre aquel
hombre y alguien dentro de la compañía, si daba su nombre huiría, hasta no
descubrir al topo tenía que callar.
Y además estaba la criatura, Abdul dijo que era
el quinto clon, luego eso significaba que había habido 4 clones anteriormente,
sí, pero…….. ¿clon de qué?, ¿qué estaban clonando?, para clonar algo tiene que
haber un original, aquella criatura tenía aspecto humano aunque con muchas
deformaciones, estaba claro que aquello era un experimento genético, pero las
palabras de Abdul me confundían, aquello no me cuadraba bien, si era un clon,
¿estarían clonando algún original que la compañía creó en su momento? ¿de dónde
procedía ese original?, aquella criatura tenía mucha mayor capacidad cerebral
que cualquier ser humano, incluso que el más inteligente de los seres humanos,
aunque tenía forma humana había desarrollado cualidades que no parecían
humanas, ¿desde cuándo llevaba la compañía experimentando?, y, ¿con qué estaba
experimentando?.
Eran muchas incógnitas por resolver, y en aquel
momento no sabía en quién podía confiar en la compañía para que me respondiese,
ahora quien quiera que fuera el topo o los topos estaban sobre aviso, Elisabeth
había fallado, dijo que Abdul le comunicó a la compañía que era una traidora,
pero, ¿cómo podía estar seguro de eso?, y si fue así, ¿a quién se lo comunicó?,
si se lo dijo a uno de los topos es muy probable que intentaran liquidarme, eso
podría explicar la cadena de atentados en Afganistán, el atentado en la base
militar, en el camino, aunque aquello tampoco era seguro, esos atentados se
producían casi a diario, al llegar tendría que estar con los ojos muy abiertos
y reaccionar rápidamente ante cualquier movimiento sospechoso, había que
diferenciar bien entre lo que podía ser paranoia y lo que era realidad, tenía
que actuar fríamente, analizar bien cuanto tenía a mi alrededor y confiar en mi
instinto, dejar a un lado los sentimientos porque esos suelen nublar la mente,
como me pasó con Elisabeth.
Sin quererlo, me había metido en una forma de
pensar diferente, distinta, aunque recordaba las palabras del día que comencé a
trabajar en la compañía, no estaba allí para hacer preguntas, sólo para
trabajar, demasiadas preguntas significaban demasiados problemas, así que
también tenía que tener precaución con lo que preguntaba, a quién le preguntaba
y cómo lo preguntaba, había que moverse de forma diferente, más cauto, menos confiado,
pero sin que se notase.
Finalmente aterricé en destino, allí estaba
esperándome una ambulancia que me trasladó al hospital dónde pasé unos días
para recuperarme de la herida de la metralla, aún dolía. En el hospital la
compañía me puso protección, vigilaban la puerta de la habitación 24 horas al
día, me acompañaban a pasear, a comer, prácticamente a todo, menos al baño,
claro.
El día 28 de septiembre por la tarde me dieron
el alta y me trasladaron a las instalaciones, como siempre, en la nota de
trabajo indicaba reunión con la Sra. Wen a las 9.00 a.m. Al día siguiente,
puntual, como siempre, me presenté en su despacho,
- Sra. Wen: “Buenos días, Andrew, ¿ya se ha recuperado?”
- Andrew: “Buenos días, Sra. Wen”

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