Parte IV. IV.I.-El valle de las sombras



Parte IV


IV.1.- El valle de las sombras


  

   El día 5 de septiembre se acabó el sueño, vuelta al trabajo, lunes, y después de unas vacaciones así……, depresión asegurada, aunque tampoco había mucho tiempo para eso. La noche de la llegada, nota de trabajo para el lunes, reunión a las 9.00 a.m. con la Sra. Wen.

   Llegamos un poquito antes, allí estaba Jason, nos dimos un fuerte abrazo:

- Jason: “¿Qué tal las vacaciones, hermano?, te veo muy, pero muy moreno”
- Andrew: “Muy bien, inolvidables, ¿y tú qué tal?, te veo muy blanco, un tono un poco lechoso”
- Jason: “Sí, me fui norte del planeta, tenía ganas de ver todo aquello, paisajes, naturaleza, he estado en Groenlandia, norte de Canadá, Siberia, Finlandia, Suecia, Noruega, de un lado a otro”
- Andrew: “Pues nosotros todo lo contrario, sol y playa”
- Jason: “Y algo más, sinvergüenza…..”
- Andrew: “Chsss, sol y playa”
- Jason: “jajajajaja”

   Al momento apareció Elisabeth, se abrazó con Jason, y estuvimos charlando sobre las vacaciones. A las 9.00 a.m., puntual como un reloj, nos llamó la Sra. Wen.

- Sra. Wen: “Buenos días a todos, espero que hayan pasado unas felices vacaciones”

   Todos saludamos y dimos las gracias,

- Sra. Wen: “Bien, veo que todos han descansado bien y han vuelto de una pieza, ahora toca ponerse en forma y preparar la salida. Ejercicios de supervivencia 8 horas al día, y planificación de la misión. Cada uno conoce su función en esta misión, ahora deben coordinarse para ejecutar la misión lo mejor posible, cualquier cosa que necesiten toda la compañía está a su entera disposición”
- Jason: “Sí, señora, nos ponemos inmediatamente”

   Así salimos los tres de la sala, teníamos por delante 12 días de preparación intensiva, comenzó la planificación de la misión.

   Analizamos detenidamente las imágenes de satélite de lugar, eran bastante precavidos, había dos formas de entrar en las instalaciones, una era por dónde entraba el personal y las mercancías, era subterránea para evitar bombardeos. Una carretera subterránea unía dos poblaciones, por el interior del túnel circulaban vehículos civiles y los vehículos que iban a las instalaciones, que normalmente iban camuflados como vehículos civiles, por lo que no se podían distinguir desde el aire, si se bombardeaba se podía causar bajas civiles, sólo se podía bombardear la entrada y la salida, pero estaban en zona de población civil.

   De esa forma evitaban las imágenes por satélite o desde avión, no se podía saber desde el aire con exactitud quien entraba y quien salía de las instalaciones, sólo se podía hacer un seguimiento de las matrículas, pero hasta eso lo tenían bien controlado, las matrículas se intercambiaban en algún punto del interior, de manera que cambiaban, incluso debían de tener piezas de repuesto de los vehículos porque cambiaban algunas piezas, era muy difícil seguir a los que entraban y a los que salían, para colmo usaban matrículas de los locales y camiones y furgonetas que eran exactamente iguales, mismo color, misma matrícula, ¿cuál era el original y cuál el falso?, calcaban hasta los golpes o rayados que tenía el vehículo. Algunos locales colaboraban y vivían de aquello, lo que dificultaba aún más la situación, entrar por la carretera era imposible, había controles a la entrada y a la salida las 24 horas, y sólo dejaban pasar a matrículas y vehículos conocidos, había además un control posterior a la entrada al túnel, los conductores de los camiones no podían entrar al interior, tenían que dejar el vehículo fuera y un interno salía, entraba el vehículo y lo volvía a sacar. Tenían cámaras térmicas, detectores de latidos del corazón, y todos los vehículos pasaban por un gran escáner de rayos X.

   Pero las instalaciones tenían un punto débil, un refugiado afgano de la zona vendió información y planos sobre las instalaciones a cambio de mucho dinero y un visado de residencia permanente, aquel refugiado describió con detalle todo el interior porque fue uno de los que participaron en su construcción. El punto débil eran los conductos de ventilación al exterior en la parte posterior de la montaña, esos conductos tenían un ingenioso sistema de tal manera que no podían ser bombardeados desde el aire, estaban muy bien camuflados, y aunque se conocía su existencia, los bombardeos no causaban daños, incluso dirigidos con mucha precisión, además tenía un sistema de ventilación secundario que conectaba con el túnel. Había dos conductos, cada uno de esos conductos tenía una entrada a través de un túnel, al final del túnel, enterrado a unos 10-15 metros de profundidad había un gran ventilador que renovaba el aire continuamente y que giraba a gran velocidad, pasado ese ventilador había un segundo ventilador igual de grande. Las entradas a los túneles de ventilación tenían cámaras térmicas, detectores de movimiento y trampas que al pisarlas accionaban mecanismos de alarma que liberaban gases tóxicos y mortales, la única ventaja es que no tenían vigilancia humana, y ese día además la presencia humana sería menor al estar más concentrados en las elecciones.

   Aunque consiguiésemos llegar a los conductos de ventilación, después había que llegar al corazón de las instalaciones, que estaba bastante profundo, había que bajar 3 pisos, allí estaba la sala de ordenadores y la parte principal de las instalaciones, de esa parte mis órdenes eran claras: no preguntar, no mirar, no escuchar, hacer mi trabajo y salir.

   La primera planta de las instalaciones era todo personal militar, había varias guarniciones permanentes, con circuitos y cámaras de seguridad permanente, la sala de control de vigilancia principal se encontraba en el siguiente piso, desde allí se controlaba todo, y la última planta, era la científica, allí se hacían los experimentos, hasta ese momento nadie me dijo nada acerca de esos experimentos, ni siquiera lo pregunté, no era mi trabajo.

   Las instalaciones eran muy grandes, y era un verdadero laberinto de pasillos dónde era muy fácil perderse, además estaban diseñadas para que fuese muy difícil encontrar algo, la numeración no era correlativa, los números de las puertas eran deliberadamente aleatorios, y los cambiaban cada 15 días. Algunas paredes se podían mover de manera que el interior del recinto también se podía variar por si alguien que hubiese estado allí anteriormente quisiera recordar cómo llegar. Para bajar a los pisos inferiores había sólo un orificio y la escalera no era permanente, era de poner y quitar, y la altura entre un piso y otro era de algo más de 5 metros, una buena caída. Los ascensores estaban protegidos con contraseña, y la cambiaban cada día, la clave del día anterior no valía para subir o bajar, el personal científico interno entraba y salía de las instalaciones con los ojos vendados, no conocían ni claves ni información del interior. Pero tenía un punto débil, el hueco del ascensor, se podía acceder al hueco desde una rejilla de ventilación en la parte superior, desde ahí bajar hasta la planta baja, el único problema era salir del ascensor, ese era mi trabajo, desbloquear la clave desde dentro para que la puerta se abriese.

   El plan, en teoría, era sencillo, acceder a los conductos de ventilación desde el exterior, llegar hasta el hueco del ascensor, quitar la rejilla y descender hasta el piso más bajo, hacer el trabajo y salir por dónde habíamos entrado, sin dejar rastro, sin dejar huella. Por si el plan fallaba llevábamos una carga de explosivos suficiente para programar de forma inmediata y hacer volar las instalaciones desde dentro, los explosivos no se podían lanzar por los conductos de ventilación ya que la explosión sólo afectaría al piso superior, y se trataba de destruir sobre todo el piso inferior. De todas formas para la compañía destruir era un objetivo secundario, la prioridad era contaminar la información que allí había y extraer el máximo de información de su interior.

   El problema es que se habían enviado 5 comandos a la zona, cada uno de esos comandos estaba compuesto por 3 personas, 2 comandos intentaron entrar desde el túnel principal, los capturaron en el control y nunca más se supo de ellos, y los otros 3 lo intentaron a través de los conductos de ventilación, de esos 3 comandos tampoco se tiene ninguna noticia, nadie sabe qué pasó con ellos, ni siquiera si murieron o si siguen vivos, en algún punto del recorrido los detectaron, ¿alguna cámara oculta que no se conocía? ¿algún sistema de detección?, no había noticias ni datos.

   Las comunicaciones con la zona eran imposibles, estaban todas controladas, cubrían prácticamente todas las frecuencias, desde las ondas más largas hasta las más cortas, incluidas las comunicaciones por satélite, en torno a aquellas instalaciones había un vacío que ni los mejores expertos en telecomunicaciones podían explicar con claridad, allí había mucho dinero invertido.

   Tendríamos que improvisar al llegar, extremar la precaución, llevábamos detectores de movimiento, cámaras térmicas, visores nocturnos, detectores de metal, detectores de frecuencias en todas las ondas, armas, explosivos y varios dispositivos como traductores simultáneos (podíamos escuchar una conversación en cualquier idioma y en pantalla nos aparecía la traducción instantánea), cuerdas y otros. También me llevé una pistola de dardos, que cargué con líquidos hechos con fórmulas de plantas que me dio el chamán en el Amazonas, granadas de gases que hacen dormir al instante a quien las respira, y alguna que otra pastilla alucinógena. Cuando Jason vio el cargamento de dardos que llevaba, me dijo (Elisabeth estaba al lado escuchando la conversación):

- Jason: “¿Ya estás otra vez con tus cachivaches?, pero mira que te cuesta disparar a alguien”
- Andrew: “Ya me conoces, prefiero evitar bajas innecesarias en uno y en otro lado, siempre hay otros métodos igual de eficaces”
- Jason: “Vas como el mago Merlín, tío, ellos disparan siempre a matar, y tú les mandas tus pociones como un brujo medieval, jajajajajajajaja”
- Andrew: “Sí, tal vez sea así, pero dime, ¿cuántas bajas has tenido o causado en las misiones que hemos hecho juntos?, recuerdas el mote de equipo zero, ¿no?”
- Jason: “Jajajajaja, anda, anda, si tus enemigos fueran como tú las únicas guerras que habría serían en los parlamentos”
- Andrew: “Todo llegará, Jason, todo llegará”
- Jason: “Eres un soñador, tío, por eso me caes tan bien, piensas que todo en este mundo tiene solución, no sé por qué sigues creyendo en el ser humano, te envidio, yo hace tiempo que perdí la fe”
- Andrew: “Aunque camine por el valle de las sombras de la muerte no temeré mal alguno, porque tú estas conmigo. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días. Salmo 23:4”
- Jason: “Anda, no me recites la Biblia ahora, no te pongas filosófico, tío”
- Andrew: “Para ti son sólo palabras, pero creo en ellas, de alguna forma sé que es así. No pierdas la fe en el ser humano, siempre hay buenas personas por las que merece la pena luchar, y siempre me gusta pensar que a quien tengo delante también tiene algo de Humanidad dentro de él, y aunque me apunte con un arma y me dispare, tengo la capacidad de perdonarle”
- Jason: “Bueno, Andrew, déjalo, ya sabes que te tengo mucho aprecio, pero estas charlas ahora…..”

   Elisabeth me miró como no me había mirado antes, era como si ella también hubiese perdido la fe en el ser humano.

   El resto era rutina diaria, así partimos hacia destino, llegamos al aeropuerto de Kabul como observadores internacionales para el proceso de elecciones el día 16 de septiembre, desde allí nos trasladaron a una zona próxima a la región a la que tendríamos que entrar dónde hicimos noche. El día 17 de septiembre una camioneta de la zona nos introdujo en la zona menos vigilada desde dónde deberíamos salir caminando, era entre 1 hora y media y dos horas de camino hasta la base de la montaña, que debíamos hacer cuando cayese el sol, allí no suele haber mucha luz artificial, así que debíamos ocultarnos en la sombra de la noche con cámaras de visión nocturna, y avanzar hacia el objetivo.

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