Parte VI. VI.5.- La esperanza



Parte VI


VI.5.- Esperanza


   Salimos de aquel pasadizo por el bosque, y comenzamos a caminar, hasta salir del bosque no era conveniente quitarse la ropa por si había alguien cerca, debíamos pasar desapercibidos, aún era de noche, pero comenzaba a amanecer. Al llegar fuera del bosque nos quitamos los chalecos antibalas y los cascos, en mi cartera llevaba dinero en efectivo, siempre solía llevar entre 5000 y 6000 dólares en efectivo y documentación falsa por si hacía falta en cualquier momento, eso sí, bien guardados. Teníamos que buscar cómo salir rápido de aquella zona e ir lo más lejos posible, continuamos caminando hasta que vimos una carretera, vimos un restaurante de comida rápida con un pequeño hotel con muchos camiones parados, si encontrábamos a un camionero que pudiera llevarnos lejos de allí sería lo ideal.

   Nos acercamos despacio hasta un camionero, estaba al lado de su camión, le pregunté, 

- Andrew: “Buenos días señor, ¿hacia dónde se dirige?”
- Camionero: “A la otra punta del país, ¿por qué lo pregunta amigo?”
- Andrew: “Me preguntaba si nos podía llevar, verá se nos ha roto el coche y la grúa se lo ha llevado ya, necesitamos un transporte para que nos acerque a una ciudad que no queda muy lejos de dónde usted va, le puedo pagar algo que llevo suelto”
- Camionero: “Mmmmm, ¿de dónde han salido? ¿por qué llevan ropa militar?”
- Andrew: “¿Esta ropa?, ah, no es nada, veníamos de un concurso de paintball, como ganamos no nos quisimos quitar las ropas”
- Camionero: “¿Un jueguecito de esos de guerra con pintura?”
- Andrew: “Sí, hemos ganado un premio, la pena es que nos hemos quedado sin coche, y no tenemos dinero para un transporte”
- Camionero: “Está bien, amigo, ¿cuánto me puede dar?”
- Andrew: “50 dólares por cada uno, 100 dólares en total”
- Camionero: “150 dólares y como me pilla de paso les dejo en su destino”
- Andrew: “¿Lo dejamos en 120 dólares?, no llevo mucho más y tenemos que pagarnos la comida”
- Camionero: “De acuerdo, suban”

   Así subimos a aquel camión y arrancamos hacia la otra punta del país, a las 4 horas hicimos una parada en otro hotel restaurante de carretera, nos bajamos y preguntamos por una tienda de ropa cercana, nos indicaron que a unos 500 metros habían un par de tiendas que tenían de todo, así que nos fuimos para allí mientras el camionero comía y descansaba, nos compramos unos pantalones vaqueros, unas camisetas y una bolsa de viaje para guardar mejor todo lo que llevábamos.

   Cuando terminamos nos dirigimos al restaurante dónde estaba el camionero, pedimos una mesa y nos fuimos a comer, el camionero estaba ya terminando el postre, él estaba de espaldas a una televisión que en ese momento estaba dando las noticias, Elisabeth y yo podíamos ver la televisión, de repente apareció mi cara en las noticias, me quedé sorprendido, escuchamos atentamente lo que decían,

“Un peligroso individuo ha escapado esta mañana de la conocida mansión Lohan, dónde se alojaba la hija de un empresario millonario que apareció muerto en prisión hace pocas semanas.
   En torno a las 3.00 a.m. de esta mañana un vecino avisó a la policía tras haber escuchado varias explosiones en la mansión, cuando la policía llegó sólo pudo certificar la muerte de todos los guardias de seguridad, un total de 15 personas, y numerosos desperfectos en el inmueble, no se ha encontrado ningún rastro de la hija del conocido empresario y heredera de una gran fortuna.
   Las grabaciones de las cámaras de seguridad muestran al individuo entrando en la mansión, se sospecha que el móvil pueda ser económico y puede tener alguna relación con la muerte del padre, también se cree que pueda tener secuestrada a la hija del conocido empresario, que hasta el momento no ha aparecido.
   Se pide a la población que si ven a este individuo lo comuniquen de inmediato a la policía, va armado y es extremadamente peligroso.”

   Elisabeth y yo nos quedamos mirándonos el uno al otro, ahora estábamos siendo buscados por la policía de todo el país, nuestra foto estaría en cada esquina, en cada televisión, cualquier policía o miembro de seguridad nos estaría buscando, mucha gente nos denunciaría en cuanto nos viera, el camionero no había visto la televisión, no se había girado y no vio nuestras fotos, pero la había escuchado,

- Camionero: “Bah, otro loco, no me extraña, con la miseria de sueldos que tenemos cualquiera secuestraría a la hija de un millonario, si le pagan un buen rescate ya tiene la vida solucionada jajajajajajajajaja”
- Andrew: “Bueno, pero eso no se debe hacer, no está bien”
- Camionero: “Ustedes los de ciudad y sus cuidados, bueno, vámonos, ya he cumplido mi tiempo de descanso”

   Nos cubrimos la cara lo mejor que pudimos, pagamos la cuenta y nos marchamos, cuando nos marchábamos vi a un tipo que se nos quedó mirando, y a continuación llamó por el teléfono móvil, era muy probable que nos hubiese reconocido y hubiese llamado a la policía dando la matrícula del camión dónde viajábamos, aquello ya no era seguro. A los pocos kilómetros vimos otro restaurante de carretera, le pedí al camionero que nos dejase allí, que ya no hacía falta que nos llevase hasta nuestro destino, que había recibido una llamada de un amigo que nos recogía y nos llevaba a casa, el camionero me miró extrañado:

- Camionero: “Oiga, amigo, ¿está usted seguro?, porque no le pienso devolver ni un centavo de lo que me ha dado, un trato es un trato”
- Andrew: “No se preocupe, quédese con todo, y muchas gracias por el trayecto, que tenga un buen día”
- Camionero: “Está bien, está bien, oigan, si conocen a más como usted, déjenles mi teléfono y mi número de camión, así da gusto, normalmente los que recojo huelen muy mal y pagan muy poco, eso si no te roban”
- Andrew: “Bueno, gracias por todo, lo haremos”

   El camionero nos dejó en aquel restaurante, teníamos que buscar un lugar para cambiar nuestro aspecto lo máximo posible para evitar que nos reconocieran, pero, ¿dónde ir?, a los dos minutos vimos pasar un coche de policía a toda velocidad, ¿irían a por el camionero?, si era así, teníamos que salir de allí corriendo, pero tenía que ser en un coche, si nos quedábamos por allí el camionero lo diría y harían una búsqueda por la zona. Elisabeth dejó caer su pelo hasta cubrirle casi por completo la cara, y se acercó a un taller mecánico,

- Elisabeth: “Espérame aquí, ponte detrás de ese árbol, vuelvo en 5 minutos con un coche”
- Andrew: “¿No quieres que vaya contigo?”
- Elisabeth: “No, si una chica sola compra un coche no sospecharán, si lo hace una pareja sí, cuando venga te metes en el maletero del coche, sé dónde podemos ir, tengo una amiga que me debe unos cuantos favores, se puede confiar en ella”
- Andrew: “Está bien”
- Elisabeth: “¿Cuánto dinero tienes ahí?”
- Andrew: “Me quedan unos 5500 pavos”
- Elisabeth: “Creo que con 2000 me valdrá”

   Elisabeth salió sola hacia el taller mecánico, allí preguntó si tenían algún coche de segunda mano para vender, la dijeron que sí, le ofrecieron una chatarra de los 90, el coche no era gran cosa, pero no llamaba la atención, lo sacó por 2000 dólares justos, allí mismo se lo compró, al contado, con un recibo. Cuando llegó a mi lado,

- Elisabeth: “Espera, te abro el maletero, cuando te diga entras y lo cierro, seguramente habrá controles de carretera, vamos a ver si podemos salir de aquí”
- Andrew: “Ok”
- Elisabeth: “Ahora, no mira nadie, vamos, dentro…..”

   Me dio una palmada en el culo y cerró la puerta del maletero, arrancó el coche y salimos de allí, no sabía ni dónde iba, llevaba el pelo que le cubría bastante el rostro, cuando llevábamos pocos kilómetros recorridos me gritó:

- Elisabeth: “Control de carretera, no te muevas”
- Andrew: “Ok”

   Llegamos al control de carretera, nos pararon,

- Policía 1: “Buenos días señorita, documentación, por favor”
- Elisabeth: “Claro, un momento, por favor”

   Sacó la documentación del coche,

- Policía 1: “¿Sabe que su seguro de coche caduca mañana?”
- Elisabeth: “Claro, mañana lo pago otra vez”
- Policía 1: “Puede bajarse del coche, por favor”
- Elisabeth: “Claro, pero mire, ¿van a tardar mucho?, es que mi padre está en el hospital y me han dicho que es muy grave, no puedo estar mucho tiempo”
- Policía 1: “No se preocupe, es sólo una investigación rutinaria, es poco tiempo”

   El policía inspeccionó los asientos delantero y trasero,

- Policía 1: “Abra el maletero, por favor”
- Elisabeth: “Huy, ese maletero, se atasca mucho, lo intentaré”
- Policía 1: “No se preocupe, deme la llave, ya me encargo de abrirlo”
- Elisabeth: “Mire, por favor, tengo que ir a ver a mi padre urgente, ¿podemos terminar ya?”
- Policía 1: “Claro, en cuanto abra el maletero y lo revise puede marcharse”

   Maldita sea, pensé, sólo un milagro podía evitar que aquel policía abriese el maletero, ya estábamos perdidos, si nos pillaban se acabó todo…. Elisabeth forzó la llave intentando abrir el maletero, podía oír como lo intentaba moviendo intencionadamente la llave de un lado a otro pero sin abrirlo,

- Elisabeth: “Nada, ya está otra vez, esta maldita chatarra siempre igual”

   Agarré la parte interior de la cerradura del maletero e introduje en ella un trozo de alambre que estaba en el maletero,

- Policía 1: “Señorita, deme la llave, yo lo intento, no se preocupe, en cuanto lo abra se podrá usted marchar”
- Elisabeth: “Claro, tenga, por favor, dese prisa”

   El policía introdujo la llave en el maletero, mantenía el alambre en la cerradura, no podía girarla,
- Policía 1: “Vaya, pues si que se resiste”
- Elisabeth: “Por favor, agente, mi padre puede estar muriéndose, dese prisa”
- Policía 1: “Un momento, creo que ya está”

   El policía siguió intentando abrirla, pero el alambre no permitía que la llave girase bien,
- Policía 1: “Maldito maletero”
- Elisabeth: “Señor agente, por favor……”
- Policía 1: “Está bien, está bien, arranque y váyase, y lleve el coche al taller para que le miren eso, no puede ir con el coche así”
- Elisabeth: “Sí, señor, en cuanto solucione lo de mi padre lo llevaré inmediatamente, gracias”
- Policía 1: “Vamos, váyase ya”

   Elisabeth arrancó el coche y salimos de allí, buf, estuvimos a un pelo de que nos pillaran, continuó conduciendo hasta que se hizo de noche, paró en un restaurante de comida rápida y compró unas hamburguesas, en un descampado abrió la puerta del maletero y me dio una, allí estuvimos comiendo,

- Andrew: “¿Quién crees que puede haber sido?”
- Elisabeth: “Todo era una trampa, ¿no te das cuenta?”
- Andrew: “¿Qué quieres decir?”
- Elisabeth: “Te mandaron conmigo para acusarte después de mi asesinato, así nos quitaban de en medio a los dos”
- Andrew: “Pero……., ¿quién?, tu padre salió de la compañía y lo asesinaron, todos los consejeros fueron destituidos y una coalición de gobiernos se ha hecho cargo de la compañía”
- Elisabeth: “Pero, ¿todavía no te has dado cuenta?, parece mentira, ¿qué te pensabas? ¿qué porque lo llevase un gobierno iba a cambiar algo?, son todo lo mismo, ellos manejan gobiernos y multinacionales, ya te dije que son gente muy poderosa, nosotros les estorbamos, tú ya sabías demasiado acerca de las criaturas y no te iban a permitir seguir, ya cazaste a uno de los suyos, que era mi padre, no te iban a permitir cazar más. Te enviaron a mí con la excusa de sacarme información, pero en realidad sólo buscaban quitarte de en medio, para ellos eres peligroso, no te quieren, ahora han manipulado todo para que a los ojos de la opinión pública seas un asesino y un secuestrador, cualquier policía o miembro de seguridad que te vea te disparará sin pensárselo dos veces, ahora es un asesino y un prófugo de la Justicia, ya te han quitado de en medio, a ver si te das cuenta”
- Andrew: “Vale, vale, tienes razón, estoy tratando de procesar toda esta información. Confiaba en la gente que tenía por encima de mí, pensaba que eran gente buena que querían solucionar el problema”
- Elisabeth: “Eres un iluso, un ingenuo, no tienes ni la menor idea de cómo funciona de verdad el poder, ¿de verdad crees que hay buenas personas en el poder?, ¿de verdad lo crees?”
- Andrew: “No, no lo creo, pero me gusta pensarlo, siempre me gusta pensar que hay algo de Humanidad en todos los seres humanos”
- Elisabeth: “El poder corrompe hasta al más bueno, es una espiral en la que una vez que entras ya no puedes salir, no puedes nadar contra corriente, al que nada contra corriente se lo cargan, se lo quitan de en medio”
- Andrew: “Y, ¿en qué he nadado contra corriente?, siempre he obedecido órdenes, siempre he hecho lo que creía correcto, lo que creía mejor para todos, esas criaturas son un peligro para la Humanidad, ¿es que no se dan cuenta?”
- Elisabeth: “El poder es ciego, llevo muchos años viendo a mi padre, primero sacudía con el martillo y luego se flagelaba, se daba latigazos en su espalda, y rezaba a Dios pidiendo perdón todas las noches, pero cuando tenía que tomar las decisiones que de verdad le acercaban a Dios hacía todo lo contrario, vendía su alma al diablo”
- Andrew: “Sí, piensan que basta con pedir perdón a Dios por sus pecados, pero los siguen cometiendo una y otra vez”
- Elisabeth: “Así es el poder, es ciego, es corrupción, es lo peor que el ser humano lleva dentro, en ocasiones llega alguno bueno que intenta solucionar los problemas por el bien de la Humanidad, pero en cuanto el resto ve que comienza a perder cuota de poder se lo quitan de en medio, no importa los medios, le buscan cualquier problema para cargárselo, y si no pueden, entonces le matan, he visto emplear de todo, desde productos cancerígenos hasta venenos indetectables, como decía mi padre, “el que no sigue la corriente es un muerto viviente””
- Andrew: “Maldita sea, ¿sabes que es lo peor de todo esto?, no ha sido enfrentarme con seres diferentes a nosotros, no ha sido saber que existen, que están ahí, y que no sé a lo que realmente nos enfrentamos, lo peor de todo esto es tener que enfrentarme a mi propia especie, el peor enemigo no está ahí fuera, está aquí dentro, somos nosotros mismos”
- Elisabeth: “Esa es la naturaleza humana”
- Andrew: “Sí, pero aún tengo esperanza”
- Elisabeth: “¿Cómo puedes tener esperanza en un ser que es capaz de destruirse a sí mismo?”
- Andrew: “Porque la Historia está llena de historias llenas de esperanza, de personajes que lucharon por la libertad del ser humano, de personajes que dieron su vida por salvar a los demás, de personas que demostraron que otro ser humano es posible, y yo soy uno de esos. Siempre habrá un Moisés, un Jesucristo, un Budha, un Mahoma, siempre hay alguien dispuesto a luchar contra las dictaduras, contra la opresión, siempre hay alguien que nos trae esperanza, no importa dónde estemos”

   Elisabeth me miró con una cara entre extrañada y con una sonrisa me dijo,

- Elisabeth: “Sólo eres un ingenuo”
- Andrew: “Tal vez sólo sea un ser humano”
- Elisabeth: “Y, ¿qué va a hacer un solo ser humano contra la locura de seres humanos cegados por el poder?”
- Andrew: “Luchar, luchar hasta el día de mi muerte, luchar por el bien, luchar por el amor, luchar porque sé que en este mundo también hay miles de millones de seres humanos que son buenos, que merecen que alguien luche por ellos, y tú, ¿me seguirás?”
- Elisabeth: “Me he enamorado de un loco, ¿tengo alguna otra salida?”
- Andrew: “Claro, siempre eres libre de elegir”
- Elisabeth: “Pues entonces, lucharé a tu lado hasta que los dos caigamos……..”
- Andrew: “Vamos allá, a por ellos……..”

    Los dos nos abrazamos, nos besamos, y nos dejamos llevar por el momento……….

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